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La Real Sociedad Española de Química (RSEQ) y Lilly han reconocido a cuatro jóvenes investigadores cuyas líneas de trabajo abren nuevas posibilidades en ámbitos clave para la salud, desde el análisis del metabolismo en tiempo real hasta la neuroprotección o el desarrollo de métodos más sostenibles para la síntesis de fármacos.
Los galardones, que celebran este año su XXIV edición, buscan impulsar la carrera científica de químicos en etapas tempranas y de investigadores predoctorales. En total, cuentan con una dotación económica de 10.000 euros: 4.000 euros para el Premio de Investigación Early Career Researcher y 2.000 euros para cada uno de los tres Premios de Investigación para Alumnos de Doctorado.
La ganadora del Premio Early Career Researcher ha sido Irene Marco-Ríus, del Institute for Bioengineering of Catalonia (IBEC). Su trabajo se centra en el desarrollo de metodologías analíticas capaces de medir el metabolismo en tiempo real y obtener información funcional con aplicaciones biomédicas.
“Mi investigación conecta el desarrollo de nuevas metodologías analíticas que permitan medir el metabolismo en tiempo real y obtener información funcional -muy difícil hasta ahora- con aplicaciones biomédicas. Utilizamos una técnica avanzada que permite estudiar procesos metabólicos en tiempo real, de forma no invasiva”, explica Marco-Ríus.
Jóvenes investigadores con proyectos vinculados a la salud
Los Premios de Investigación para Alumnos de Doctorado han distinguido en esta edición a Sergio Barbeira Arán, de la Universidad de Santiago de Compostela (USC); Albert Gallego Gamo, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB); y Victor Manuel Amador Luna, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Sus proyectos muestran cómo la química orgánica, la química farmacéutica y la química analítica pueden contribuir a avanzar en el desarrollo de fármacos, la investigación biomédica o la salud cerebral. También reflejan el papel de la química joven en áreas donde la innovación científica se cruza con grandes retos sociales y sanitarios.
Sergio Barbeira Arán desarrolla nuevas metodologías catalíticas para transformar hidrocarburos en compuestos de interés mediante estrategias sostenibles basadas en catálisis y fotocatálisis. “Mi tesis explora especialmente la funcionalización de sistemas tensionados y alcanos ligeros, ampliando las posibilidades sintéticas de este tipo de estructuras”, señala.
La investigación de Victor Manuel Amador Luna se centra en ingredientes neuroprotectores obtenidos a partir de recursos naturales y subproductos agroalimentarios mediante tecnologías sostenibles. Una parte de su trabajo se ha enfocado en las hojas de naranjo amargo de Huelva, una biomasa infrautilizada con potencial como fuente de compuestos bioactivos frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
“Además, buscamos demostrar cómo la combinación de química sostenible, tecnología alimentaria y neurociencia puede transformar estos recursos en ingredientes funcionales con impacto real en salud”, apunta Amador Luna.
Por su parte, Albert Gallego Gamo trabaja en la síntesis de materiales para fotocatálisis y en métodos impulsados por la luz con aplicaciones potenciales en la producción de combustibles solares y la síntesis de fármacos. “Este premio da visibilidad al trabajo predoctoral y reconoce también la importancia de las redes de colaboración en investigación”, destaca.
Apoyo al talento científico en los primeros años de carrera
Fernando Cossío, Presidente de la RSEQ, ha subrayado la importancia de acompañar a los jóvenes químicos en una etapa especialmente decisiva de su trayectoria investigadora. “La Real Sociedad Española de Química apoya a los jóvenes químicos en los comienzos de sus carreras investigadoras, que suelen ser los más delicados”, ha señalado.
“El futuro de la química española depende, en una medida importante, de que estos jóvenes puedan desarrollar sus ideas. En este contexto, la colaboración continuada entre Lilly y la RSEQ contribuye de forma decisiva a esta tarea, premiando cada año a los investigadores más brillantes, dando visibilidad a sus proyectos y, por extensión, a sus mentores, colaboradores, y centros de trabajo”, añade.
Desde Lilly, María José Lallena, Directora del Centro de I+D de Lilly España, ha destacado el valor de tender puentes entre el entorno académico y la industria. “Reconocer a jóvenes investigadores es una forma de impulsar el talento que marcará el futuro de la innovación en salud. En Lilly apostamos por la colaboración entre academia e industria para convertir el conocimiento científico en soluciones que mejoren la vida de los pacientes”.
En esta edición se han presentado 26 candidatos al Premio de Investigación Early Career Researcher y 38 aspirantes a los Premios de Investigación para Alumnos de Doctorado. Más de dos décadas después de su puesta en marcha, los galardones mantienen su papel como escaparate para investigaciones jóvenes que empiezan a abrir camino desde el laboratorio hacia nuevas aplicaciones en salud, sostenibilidad e innovación farmacéutica.
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