Elena Díaz-Alejo Rodríguez, Manager de Brand & Corporate Citizenship de Samsung España, dio un giro a su trayectoria profesional hace más de una década, cuando dejó atrás sus funciones en Marketing Corporativo para poner en marcha el área de Ciudadanía Corporativa de la compañía. Aquella decisión la llevó fuera de su zona de confort, pero también le permitió impulsar proyectos dirigidos a responder a necesidades sociales desde las capacidades propias de Samsung. “No hay nada más gratificante que comprobar que lo que haces ayuda y beneficia a muchas personas”, afirma. Desde entonces, una convicción ha guiado su trabajo: “El impacto solo se consigue con alianzas”.
- Tu trayectoria profesional dio un giro importante cuando dejaste el Marketing Corporativo para asumir el desarrollo de la Ciudadanía Corporativa en Samsung España. ¿Cómo viviste aquel cambio y qué te llevó a dar ese paso?
- Cuando comenzasteis a construir el área, la RSE tenía un enfoque muy distinto. ¿Cómo ha evolucionado hasta convertirse en una cuestión estratégica para las compañías?
- ¿Qué grandes hitos han impulsado esa transformación durante las últimas dos décadas?
- Corresponsables también ha acompañado esa evolución. ¿Cómo comenzó vuestra relación y qué valor ha aportado a la estrategia de Ciudadanía Corporativa de Samsung?
- Después de todos estos años, ¿cuál dirías que ha sido tu principal aprendizaje profesional?
- Recordando tus primeros proyectos, ¿qué os enseñó aquella experiencia sobre la manera de generar un impacto real?
- ¿Quiénes consideras que fueron los verdaderos pioneros de la Responsabilidad Social dentro del mundo empresarial?
- Dentro de ese recorrido, “Tecnología con Propósito” se ha convertido en el gran marco de actuación de Samsung España. ¿Qué balance haces de sus resultados?
- ¿Hacia dónde crees que evolucionarán la RSE y la Sostenibilidad durante las próximas décadas?
- Y por último, ¿qué papel tendrán las nuevas generaciones en la continuidad y evolución de este legado?
En esta entrevista, realizada en el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Díaz-Alejo repasa también una relación iniciada cuando la RSC todavía estaba consolidándose en España. Recuerda que, desde sus primeros encuentros, Corresponsables ya ejercía un claro liderazgo como referente del sector, lo que llevó a Samsung a iniciar una colaboración que se ha convertido en “una relación sólida, cercana y muy fructífera”. Una evolución paralela a la de la propia Responsabilidad Social, que ha pasado de las acciones filantrópicas puntuales a integrarse en la estrategia empresarial, la medición del impacto y la creación de valor compartido.
Tu trayectoria profesional dio un giro importante cuando dejaste el Marketing Corporativo para asumir el desarrollo de la Ciudadanía Corporativa en Samsung España. ¿Cómo viviste aquel cambio y qué te llevó a dar ese paso?
Mi trayectoria en el ámbito de la Responsabilidad Social comenzó hace más de una década, cuando asumí el reto de dejar atrás mis funciones de Marketing Corporativo para poner en marcha el área de Ciudadanía Corporativa de Samsung España y asumir las responsabilidades vinculadas a la RSC.
Fue una decisión difícil porque suponía salir de mi zona de confort. Venía de acumular años de experiencia en Marketing en diferentes sectores y pasaba a adentrarme en un ámbito todavía desconocido para mí, en un momento en el que muchas empresas estaban dando sus primeros pasos en esta materia.
Sin embargo, me motivaba la posibilidad de comenzar nuevos proyectos, conocer realidades diferentes y, sobre todo, dedicar todo mi esfuerzo a construir una sociedad mejor. No hay nada más gratificante en un trabajo que comprobar que aquello que haces ayuda y beneficia a muchas personas.
Cuando comenzasteis a construir el área, la RSE tenía un enfoque muy distinto. ¿Cómo ha evolucionado hasta convertirse en una cuestión estratégica para las compañías?
Cuando pusimos en marcha el área de Ciudadanía Corporativa de Samsung, la RSE tenía un enfoque muy diferente al actual. Como ocurría en muchas otras organizaciones, se asociaba principalmente a la filantropía, las donaciones o las acciones solidarias puntuales, generalmente ligadas a situaciones de emergencia y sin una estrategia claramente definida.
Se actuaba de una manera más reactiva. Cuando se producía una catástrofe o surgía una necesidad urgente, Samsung intentaba colaborar y aportar ayuda.
Echando la vista atrás, hemos vivido una transformación extraordinaria. La RSC ha evolucionado hacia un modelo de Sostenibilidad integrado en la estrategia empresarial. Ya no hablamos únicamente de RSC, sino de ESG, con criterios ambientales, sociales y de Buen Gobierno que forman parte de la toma de decisiones.
La Sostenibilidad ha dejado de ser una función periférica. Se ha profesionalizado y sus departamentos han adquirido un papel relevante en los Consejos de Administración y los Comités de Dirección. Los criterios ESG marcan actualmente buena parte de la agenda de las empresas y de la sociedad.
Hoy las compañías no solo tienen que hacer las cosas bien, sino demostrar con datos el impacto que generan, actuar con transparencia y responder a las expectativas de una sociedad cada vez más exigente. Hemos pasado de la voluntariedad a la integración estratégica en el negocio.
Esta evolución también ha puesto de relieve que el mayor valor de una compañía no reside únicamente en sus resultados financieros, sino en la confianza que genera, su reputación y el conjunto de sus activos intangibles.
¿Qué grandes hitos han impulsado esa transformación durante las últimas dos décadas?
Destacaría, en primer lugar, la incorporación de la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad a los planes estratégicos de las compañías, hasta convertirse en elementos clave para su competitividad.
En el ámbito global, la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de la Agenda 2030 supuso un punto de inflexión. Nos proporcionó un lenguaje común para empresas, administraciones públicas y sociedad civil en todo el mundo.
En Europa, la evolución del marco regulatorio en materia de reporte también ha contribuido a profesionalizar la gestión ESG. La exigencia de rendir cuentas ha impulsado una mayor transparencia, una gestión más rigurosa y un compromiso más claro con la medición de los resultados.
Corresponsables también ha acompañado esa evolución. ¿Cómo comenzó vuestra relación y qué valor ha aportado a la estrategia de Ciudadanía Corporativa de Samsung?
Conocí a Corresponsables hace más de una década, cuando la RSC todavía estaba consolidándose en España. Recuerdo haber asistido a uno de sus eventos y quedarme impresionada por el liderazgo que ya ejercía como medio de referencia en el sector, tanto en España como en otros países.
Posteriormente, a través de diferentes presentaciones y reuniones, identificamos una clara alineación entre nuestros objetivos y comprobamos el valor que Corresponsables podía aportar a nuestra estrategia de Ciudadanía Corporativa. No dudamos en iniciar una colaboración.
Con el paso de los años, aquella colaboración se ha consolidado como una relación sólida, cercana y muy fructífera, que continúa hasta hoy.
Después de todos estos años, ¿cuál dirías que ha sido tu principal aprendizaje profesional?
La lección más importante es que el impacto solo se consigue con alianzas. Como dice el conocido proverbio: “Si caminas solo, llegarás antes; pero si caminas acompañado, llegarás más lejos”.
Los mejores proyectos, aquellos que realmente transforman la sociedad, son los que nacen de la colaboración entre empresas, administraciones públicas y entidades sociales.
Los proyectos de los que me siento más orgullosa son precisamente los que se han construido mediante alianzas, con una visión a largo plazo y una escucha constante de las necesidades sociales. También he aprendido que las iniciativas con mayor capacidad transformadora son aquellas que están alineadas con el propósito y las capacidades propias de cada empresa.
Una de las grandes apuestas de Samsung ha sido “Tecnología con Propósito”, una iniciativa completamente local que utiliza la tecnología como herramienta para romper barreras, mejorar la vida de las personas y contribuir a construir una sociedad más justa.
Recordando tus primeros proyectos, ¿qué os enseñó aquella experiencia sobre la manera de generar un impacto real?
Siempre recordaré el primer proyecto que impulsamos desde el área de Ciudadanía Corporativa de Samsung. Era una iniciativa educativa que inicialmente se había concebido como una aportación de tecnología para que los centros pudieran utilizarla y mejorar sus metodologías.
Sin embargo, defendimos ante la Alta Dirección que este tipo de proyectos solo funcionan y transforman realidades cuando se desarrollan junto a quienes conocen verdaderamente el ámbito en el que se quiere actuar.
Nos cargamos de humildad y honestidad y acudimos al entonces Ministerio de Educación. Recuerdo perfectamente aquella conversación. Les explicamos que queríamos contribuir a mejorar la educación en España, pero que nosotros éramos expertos en tecnología, no en educación.
En esa reunión comprendimos que, si queríamos generar un impacto real, debíamos construir el proyecto conjuntamente. Así comenzó una colaboración que todavía continúa y nació uno de los programas más exitosos de “Tecnología con Propósito”: Samsung Smart School.
Fue un claro ejemplo de colaboración público-privada y un proyecto pionero que demostró, mediante la investigación, que una adecuada integración de la tecnología en el aula puede mejorar las competencias del alumnado.
Con el tiempo y gracias a todos esos aprendizajes, la colaboración evolucionó hacia iniciativas como la Red Nacional de Aulas del Futuro, un espacio experiencial de formación docente que continúa impulsando la innovación educativa junto al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y las comunidades autónomas.
¿Quiénes consideras que fueron los verdaderos pioneros de la Responsabilidad Social dentro del mundo empresarial?
Los verdaderos pioneros fueron aquellas empresas que apostaron firmemente por integrar la Sostenibilidad en su estrategia antes de que existiera una exigencia normativa o una demanda clara del mercado.
También lo fueron aquellos “locos” que tuvieron que explicar una y otra vez por qué invertir en proyectos sociales generaba valor para la empresa. Profesionales que defendían internamente la importancia de apoyar iniciativas cuyo retorno no siempre era inmediato ni sencillo de medir.
Afortunadamente, esa conversación ha cambiado. Hoy hablamos de impacto, medición y creación de valor compartido.
Dentro de ese recorrido, “Tecnología con Propósito” se ha convertido en el gran marco de actuación de Samsung España. ¿Qué balance haces de sus resultados?
Me siento especialmente orgullosa del camino recorrido con “Tecnología con Propósito”. Es una iniciativa íntegramente local que ha permitido utilizar la tecnología para mejorar la vida de muchas personas, favorecer la accesibilidad, reforzar las competencias del alumnado e impulsar la empleabilidad de los jóvenes.
En sus 13 años de trayectoria ha beneficiado a más de medio millón de personas y ha supuesto una inversión superior a 30 millones de euros en más de 35 proyectos locales.
Es un claro ejemplo de cómo la innovación tecnológica y la colaboración pueden dar respuesta a necesidades reales y de cómo, a través de la tecnología, podemos crecer haciendo crecer a los demás.
¿Hacia dónde crees que evolucionarán la RSE y la Sostenibilidad durante las próximas décadas?
La Sostenibilidad será cada vez más transversal y se convertirá en una forma primordial de gestionar las empresas.
Debemos entender que generar valor económico y generar valor social no son objetivos incompatibles, sino dos caras de una misma moneda y de una misma estrategia empresarial.
El gran reto será pasar del compromiso a la generación de impacto. Las empresas, tanto grandes como pequeñas y medianas, deberán ser capaces de medir, comunicar y acreditar el valor social y ambiental que generan. No solo para cumplir con la regulación, sino porque sus grupos de interés se lo exigirán cada vez más.
En este escenario, la Inteligencia Artificial, la economía circular y el desarrollo del talento representarán algunas de las grandes oportunidades.
Y por último, ¿qué papel tendrán las nuevas generaciones en la continuidad y evolución de este legado?
Las nuevas generaciones serán fundamentales porque incorporan la Sostenibilidad como un valor natural e intrínseco. Han crecido con una mayor conciencia social y ambiental.
El 86 % de la generación Z afirma que tener un propósito es importante para sentirse satisfecha en el trabajo. Además, según datos de Ipsos, cuatro de cada diez jóvenes estarían dispuestos a dejar su empleo si no encuentran realización o propósito en él.
Por ello, exigirán más coherencia, transparencia e impacto a las organizaciones.
Nuestro reto consiste en proporcionarles las herramientas necesarias para que lideren esta transformación desde la innovación, la colaboración y la coherencia.
Estoy convencida de que las nuevas generaciones no solo contribuirán a continuar este legado, sino que llegarán mucho más lejos.
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