Marcela de la Peña explica cómo Just Eat integra el compromiso social en su estrategia, aprovechando su amplio ecosistema de restaurantes y comercios, repartidores, usuarios y entidades sociales para contribuir a la inclusión laboral y apoyar a las comunidades.
- Entrevista a Marcela de la Peña, Directora de Comunicación Corporativa de Just Eat España
- El delivery suele asociarse principalmente con la rapidez y la tecnología. Sin embargo, desde Just Eat impulsáis iniciativas con un importante componente social y comunitario. ¿Cómo ha evolucionado vuestra visión sobre el papel que una empresa como la vuestra puede desempeñar en la sociedad más allá de su actividad comercial?
- Just Eat trabaja cada día con miles de restaurantes, repartidores, entidades sociales y administraciones. ¿Qué oportunidades ofrece este ecosistema para generar un impacto positivo en las comunidades locales y fortalecer el tejido económico de proximidad?
- En sostenibilidad se habla cada vez más de medir el impacto real de las iniciativas sociales. ¿Qué indicadores o resultados os permiten afirmar que vuestros programas generan un valor tangible?
- La comunicación responsable exige que el compromiso social forme parte de la estrategia y no únicamente de campañas puntuales. ¿Cómo trabajáis para integrar ese propósito en la identidad de Just Eat y comunicarlo de forma auténtica y creíble?
- Para terminar, ¿qué aprendizaje destacaría de la experiencia de Just Eat en el ámbito social y comunitario, y qué mensaje le gustaría trasladar a la audiencia de Corresponsables?
Entrevista a Marcela de la Peña, Directora de Comunicación Corporativa de Just Eat España
El delivery suele asociarse principalmente con la rapidez y la tecnología. Sin embargo, desde Just Eat impulsáis iniciativas con un importante componente social y comunitario. ¿Cómo ha evolucionado vuestra visión sobre el papel que una empresa como la vuestra puede desempeñar en la sociedad más allá de su actividad comercial?
Just Eat tiene una visión y unos valores muy claros, compartidos por los 16 países en los que opera la compañía: liderar, entregar y cuidar. Este último valor, care, constituye una dimensión estratégica desde la que desarrollamos diferentes acciones.
Desde que me incorporé a Just Eat, hace ya más de cinco años, este compromiso siempre ha formado parte de la estrategia de la empresa, aunque progresivamente tratamos de otorgarle un peso mayor.
Un ejemplo se encuentra en nuestro modelo laboral. Fuimos la primera plataforma de delivery en España que contrató directamente a sus repartidores. Se trata de una actividad que, en muchas ocasiones, funciona como un empleo de transición para personas que están buscando oportunidades profesionales en otros ámbitos. Trabajar como repartidor de Just Eat les permite acceder a un contrato, un salario, vacaciones y bajas laborales, entre otros derechos.
Desde hace años colaboramos también con varias ONG para facilitar la incorporación de personas en situación de vulnerabilidad a estos puestos de trabajo y acompañarlas en sus procesos de integración e inclusión social.
Esta evolución se ha producido de una manera muy natural. Por ejemplo, comenzamos a colaborar con Acción contra el Hambre al conocer su iniciativa Restaurantes contra el Hambre, porque identificamos una conexión muy clara con nuestro sector. Algunas iniciativas surgen dentro de Just Eat y otras proceden de organizaciones que contactan con nosotros. Siempre estamos abiertos a escuchar e impulsar nuevas propuestas.
Además, las ideas no proceden únicamente del Comité de Dirección. También recibimos propuestas de nuestros empleados que posteriormente conseguimos llevar adelante.
Just Eat trabaja cada día con miles de restaurantes, repartidores, entidades sociales y administraciones. ¿Qué oportunidades ofrece este ecosistema para generar un impacto positivo en las comunidades locales y fortalecer el tejido económico de proximidad?
Operamos en el 95 % del territorio español, contamos con más de 30.000 establecimientos adheridos y llegamos a varios millones de usuarios. Esto significa que las acciones que desarrollamos pueden alcanzar una importante visibilidad y notoriedad.
También podemos reforzarlas mediante nuestras herramientas de marketing, las comunicaciones de CRM o las notificaciones dentro de la aplicación, lo que nos permite llegar a una audiencia mucho más amplia.
Este ecosistema abre, además, oportunidades de colaboración con entidades sociales. Por ejemplo, hemos trabajado con Quiero Trabajo, una organización con la que numerosos empleados de Just Eat han participado como mentores para ayudar a mujeres en su desarrollo profesional.
Precisamente, cuando iniciamos nuestra colaboración con Acción contra el Hambre, la organización valoró especialmente nuestra capacidad para acceder a una extensa red de establecimientos y usuarios repartida por gran parte del territorio. Nuestro alcance nos permite actuar como altavoz y multiplicar el impacto de estas iniciativas.
En sostenibilidad se habla cada vez más de medir el impacto real de las iniciativas sociales. ¿Qué indicadores o resultados os permiten afirmar que vuestros programas generan un valor tangible?
Just Eat es una compañía que trabaja habitualmente con datos y toma decisiones basándose en ellos. Sin embargo, en el área social todavía no contamos con un sistema consolidado de indicadores comparable al que utilizamos en otras áreas del negocio, porque muchas de estas iniciativas han surgido de manera progresiva y tienen una dimensión más reducida.
Lo que sí hacemos es procurar que las acciones mejoren cada año y que las colaboraciones tengan continuidad. Llevamos más de tres años trabajando con Cruz Roja en torno al Día Mundial del Donante de Sangre. Implicamos a nuestros empleados, difundimos la iniciativa entre nuestros usuarios y ofrecemos descuentos para quienes acuden a los centros de donación.
También vamos a participar por tercer año consecutivo en Restaurantes contra el Hambre, de Acción contra el Hambre. Nuestra intención es mejorar progresivamente los resultados y poder disponer en el futuro de un cuadro de indicadores que nos permita compartir estas experiencias como buenas prácticas.
Otra iniciativa reciente es Más que Just Eat, desarrollada junto con Acción contra el Hambre. A través de nuestra aplicación, los usuarios pueden realizar donaciones destinadas a proporcionar productos esenciales a personas que los necesitan, como tratamientos nutricionales, suplementos vitamínicos o bidones de agua.
Es la primera vez que ponemos en marcha esta acción y, aunque todavía no ha finalizado, los datos iniciales de participación y donaciones de los usuarios están siendo muy interesantes. Esperamos poder compartir sus resultados más adelante.
La comunicación responsable exige que el compromiso social forme parte de la estrategia y no únicamente de campañas puntuales. ¿Cómo trabajáis para integrar ese propósito en la identidad de Just Eat y comunicarlo de forma auténtica y creíble?
Disponemos de diferentes canales de comunicación interna. Aproximadamente cada dos semanas celebramos un encuentro con todos los empleados de Just Eat, tanto presencialmente en la oficina como en formato virtual. En estas sesiones compartimos los avances, actualizaciones y noticias de la compañía para que toda la plantilla esté informada.
También contamos con un canal global denominado The Kitchen, a través del cual el grupo comparte las iniciativas que se están desarrollando en los distintos mercados.
En el ámbito externo utilizamos nuestras redes sociales y colaboramos con medios de comunicación como Corresponsables. Cuando ponemos en marcha iniciativas como Más que Just Eat o establecemos una nueva alianza con una ONG para favorecer la contratación e inclusión laboral de repartidores, tratamos de comunicarlo y darle visibilidad.
Para terminar, ¿qué aprendizaje destacaría de la experiencia de Just Eat en el ámbito social y comunitario, y qué mensaje le gustaría trasladar a la audiencia de Corresponsables?
El principal aprendizaje es la importancia de implicar a toda la organización. Las ideas para mejorar, apoyar a determinados colectivos y contribuir a construir un mundo mejor no deberían proceder únicamente del Departamento de Comunicación o de la Dirección General. Todas las personas pueden involucrarse y actuar como empleados activistas.
En mi estrategia intento que cada trimestre impulsemos alguna iniciativa de la que podamos sentirnos orgullosos. Sería muy positivo que este planteamiento pudiera extenderse al resto de los departamentos, porque así su impacto sería mucho mayor.
Muchas veces, estas pequeñas acciones comienzan siendo lideradas por una o pocas personas, pero terminan convirtiéndose en proyectos de los que toda la organización se siente orgullosa.
Un buen ejemplo es nuestra colaboración con la Fundación Invictus, que trabaja con personas privadas de libertad y antiguos reclusos para favorecer su reinserción y ayudarles a encontrar una primera oportunidad laboral. Las historias de superación de quienes vuelven a sentirse parte de la sociedad, encuentran un trabajo y perciben que nadie los juzga son muy emocionantes.
Son experiencias que te hacen sonreír y pensar que tu trabajo es positivo, tiene sentido y realmente importa. Queremos seguir haciendo muchas más cosas y esperamos disponer cada vez de mayores recursos para conseguirlo.
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