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El Gobierno de La Rioja ampliará su Programa de Farmacia Comunitaria Rural después de que el proyecto piloto desarrollado en siete pequeños municipios mejorara el seguimiento de los tratamientos y el control de las patologías entre sus participantes. La siguiente fase comenzará con once farmacias y una financiación de 74.400 euros hasta diciembre de 2027.
La iniciativa está impulsada por la Consejería de Salud y Políticas Sociales, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja. Su objetivo es reforzar la atención sanitaria en localidades afectadas por el envejecimiento, la dispersión geográfica y la pérdida de población, aprovechando la cercanía de las farmacias comunitarias.
El piloto se desarrolló entre noviembre de 2025 y abril de 2026 en Viniegra de Abajo, Villar de Torre, Briñas, Préjano, Zarratón, Santurde y Treviana, todos ellos municipios con menos de 1.000 habitantes. Durante esos seis meses participaron 93 pacientes, con una edad media de 79 años, principalmente personas mayores, enfermos crónicos y usuarios con varios tratamientos simultáneos.
La Consejera de Salud y Políticas Sociales, María Martín, señaló durante la presentación de los resultados que la experiencia confirma el papel de las farmacias rurales como un recurso sanitario esencial. “Garantizan una atención cercana, accesible y de calidad a las personas que viven en los pequeños municipios riojanos”, afirmó.
Más pacientes siguen correctamente sus tratamientos
Uno de los principales resultados se ha registrado en la adherencia terapéutica. Al comenzar el programa, el 33,3% de los pacientes tomaba correctamente su medicación. Al finalizar, el porcentaje había ascendido al 54,2%, lo que representa una mejora de 20,9 puntos.
También aumentó el número de participantes con sus problemas de salud controlados. La proporción pasó del 62,5% al 75%, un incremento de 12,5 puntos porcentuales. La evaluación recoge, además, una mejora de cuatro puntos en la calidad de vida declarada por los pacientes.
Las farmacias realizaron 112 visitas de seguimiento a personas incluidas en los servicios de adherencia terapéutica. Durante el proyecto prepararon igualmente 535 sistemas personalizados de dosificación, en los que se organizaron cerca de 2.800 medicamentos para facilitar su correcta administración.
El trabajo incluyó la revisión de 87 botiquines domésticos. Los farmacéuticos retiraron 552 medicamentos y productos sanitarios caducados o en desuso, una intervención destinada a evitar errores, duplicidades y riesgos asociados al almacenamiento inadecuado de tratamientos.
El Presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Jesús Aguilar, destacó que detrás de estas cifras hay pacientes que utilizan mejor su medicación y reciben una atención más próxima. A su juicio, el impacto cobra especial relevancia en municipios donde las distancias y la falta de otros recursos pueden dificultar el acceso cotidiano a los servicios sanitarios.
Educación sanitaria en los pueblos
La labor de las farmacias se extendió al conjunto de la población mediante actividades de educación sanitaria. En colaboración con los ayuntamientos, se organizaron 19 sesiones sobre prevención, promoción de la salud y uso racional de los medicamentos, con una asistencia acumulada de 267 personas.
Más del 97% de los participantes consideró que los conocimientos adquiridos podían contribuir a mejorar sus hábitos y su estilo de vida. El 92% calificó las sesiones como excelentes o expresó una valoración muy positiva de la formación recibida.
Olga Ballesteros, Farmacéutica Comunitaria de Villar de Torre, explicó que las charlas permitieron dinamizar la vida del municipio y acercar información sanitaria útil a sus habitantes. “Este programa ha demostrado que los farmacéuticos estamos preparados para prestar múltiples servicios profesionales que mejoran la salud de nuestros pacientes y son altamente valorados por la población”, indicó.
Las farmacias participantes actuaron también como puntos de detección y derivación de posibles situaciones de vulnerabilidad. Entre ellas figuran las dificultades económicas para acceder a medicamentos, los riesgos que afectan a personas mayores, los casos de violencia de género y la colaboración en protocolos relacionados con personas desaparecidas.
Esta dimensión social resulta especialmente relevante en localidades pequeñas, donde el profesional farmacéutico mantiene una relación frecuente y cercana con los vecinos y puede identificar cambios o necesidades que pasarían inadvertidos en otros niveles asistenciales.
Once farmacias en la nueva fase
El nuevo convenio prolongará el programa desde julio de 2026 hasta diciembre de 2027. En una primera etapa participarán las farmacias de Villar de Torre, Briñas, Préjano, Zarratón, Viniegra de Abajo, Santurde, Rodezno, Herce, Arrúbal, San Millán de la Cogolla y Aguilar del Río Alhama.
La previsión es incorporar más establecimientos durante los próximos meses. El programa mantendrá los servicios profesionales vinculados al seguimiento de tratamientos, la revisión de la medicación, la preparación de sistemas personalizados de dosificación y la educación sanitaria.
El Consejero de Política Local, Infraestructuras y Lucha contra la Despoblación, Daniel Osés, vinculó la ampliación con las políticas de cohesión territorial. “Este proyecto es un ejemplo de colaboración institucional para fortalecer los servicios en nuestra región y contribuir a fijar población en el medio rural”, afirmó.
Osés destacó especialmente la aportación de las farmacias al cuidado de las personas, a las que definió como el principal activo de los pueblos. La continuidad de servicios básicos, entre ellos la atención farmacéutica, condiciona tanto la calidad de vida de quienes residen en estas localidades como su capacidad para seguir habitándolas.
El Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja, Miguel Ángel García, recordó que estas farmacias prestan una actividad esencial en territorios especialmente afectados por el envejecimiento y la despoblación. Los resultados del piloto ofrecen ahora datos concretos sobre el efecto que puede tener la incorporación estable de servicios asistenciales a su actividad diaria.
Con esta ampliación, La Rioja da continuidad a un modelo iniciado de forma pionera en España y que incorpora a la farmacia rural como parte activa del seguimiento sanitario y social. La nueva etapa permitirá comprobar si las mejoras registradas en los primeros siete municipios se mantienen al extender el programa a más localidades y a un número mayor de pacientes.
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