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La Sostenibilidad ya ha entrado en los comités de dirección, pero todavía tiene pendiente una prueba más compleja: cambiar la manera en la que las empresas trabajan, lideran, innovan y se relacionan con sus personas. Esa es una de las grandes conclusiones del II Barómetro Esade-ISS de la Sostenibilidad en el Workplace, presentado en un encuentro al que ha acudido Corresponsables para no perderse nada, y que pone el foco en una idea especialmente relevante para el futuro empresarial: el workplace se ha convertido en un termómetro muy preciso para medir hasta dónde llega de verdad el compromiso sostenible de una organización.
El informe, elaborado por el Instituto de Innovación Social de Esade junto con ISS Iberia, constata un avance significativo en la gobernanza de la Sostenibilidad. El 70% de los responsables ESG ya reporta directamente al CEO, frente al 45% de la edición anterior. El dato confirma que la agenda sostenible gana poder interno y deja de situarse en áreas laterales de la compañía. Sin embargo, el Barómetro advierte de que esa mayor presencia en la cúpula no siempre se traduce en cambios equivalentes en la cultura corporativa, en el liderazgo, en la experiencia de las personas trabajadoras o en el diseño de los espacios de trabajo.
La distancia entre discurso y práctica atraviesa buena parte del estudio. Las empresas identifican la Sostenibilidad como un factor estratégico, pero todavía encuentran dificultades para convertirla en una forma cotidiana de decidir, organizar equipos, gestionar proveedores, innovar o cuidar el bienestar de sus plantillas.
Sonia Ruiz, investigadora del Instituto de Innovación Social de Esade y autora del informe, lo resume así: “el workplace es uno de los espacios más transparentes de una organización y el indicador más honesto que nos muestra qué prioriza realmente una empresa. En un contexto de disrupción extrema en el que todo conspira a favor del cortoplacismo, las empresas que entiendan que el workplace es su activo estratégico más tangible serán las que estén mejor posicionadas para liderar la transformación sostenible que el momento actual exige”.
También Eulalia Devesa, Directora de Sostenibilidad Social de ISS Iberia, incide en la necesidad de bajar la Sostenibilidad al terreno operativo: “las empresas debemos trabajar para que la sostenibilidad deje de ser un concepto abstracto y se convierta en una parte real de nuestra cultura, nuestras decisiones y nuestros servicios. Por ello, en ISS la hemos integrado en nuestro ADN: ponemos a las personas en el centro y construimos un workplace verdaderamente sostenible, que cuida y aporta valor a quienes lo utilizan cada día”.
El reto ya no es asumir la agenda ESG, sino hacerla funcionar
El Barómetro dibuja una fotografía empresarial con avances claros, pero también con inercias difíciles de romper. En el plano ambiental, la eficiencia energética y las renovables aparecen como prioridades ya asentadas, mientras que la gestión del agua gana peso por la presión de la crisis hídrica en España. La economía circular, en cambio, muestra una de las brechas más visibles: el 89% de las empresas reconoce su importancia, pero solo el 59% declara haber avanzado en su implementación.
En la dimensión social, la diversidad, la equidad y la inclusión ocupan un lugar destacado en las prioridades empresariales. El problema aparece al analizar su grado de integración real en los workplaces. El informe detecta que muchas organizaciones han asumido el lenguaje y los compromisos, aunque todavía no siempre cuentan con políticas suficientemente maduras ni con liderazgos preparados para transformar la cultura interna.
La cadena de valor sigue siendo otro punto sensible. El estudio señala que muchas compañías tienen dificultades para extender sus criterios ESG a proveedores, aliados y ecosistemas de relación. En gobernanza ocurre algo parecido: la Sostenibilidad gana presencia formal, pero en demasiadas organizaciones continúa vinculada al cumplimiento normativo más que a una herramienta de anticipación, competitividad y transformación del modelo de negocio.
Trabajo híbrido, IA y confianza: las tensiones que marcarán el workplace
El estudio se basa en encuestas realizadas a 46 empresas de sectores como agroalimentación, finanzas, construcción o farmacéutico. El perfil de la muestra permite tomar el pulso a grandes organizaciones: el 56% cotiza en el IBEX 35 y el 78% supera las 1.000 personas empleadas.
A partir de ese análisis, Esade e ISS identifican cinco tensiones que condicionarán la evolución de los espacios de trabajo. La primera es el trabajo híbrido. Aunque se ha incorporado de forma amplia tras la pandemia, menos del 45% de las empresas dispone de una política formal y tres de cada cuatro no han formado a sus líderes para gestionarlo con solvencia.
La segunda tensión es la inteligencia artificial. Las expectativas son muy altas, pero el valor transformador todavía no llega al ritmo previsto: el informe recoge que solo una de cada cincuenta inversiones en IA genera un impacto verdaderamente transformacional.
La confianza en los líderes aparece como otro gran desafío. Solo el 16% de las personas trabajadoras confía plenamente en que sus líderes toman las decisiones adecuadas para sus equipos. A ello se suma una crisis de compromiso laboral que el Barómetro refleja con un dato especialmente contundente: el 79% de las personas empleadas reconoce no sentirse comprometida con su organización.
En paralelo, el avance de la automatización refuerza el valor de competencias profundamente humanas. Creatividad, empatía, pensamiento crítico y capacidad de generar confianza aparecen como cualidades cada vez más relevantes en un entorno laboral atravesado por la tecnología.
Diez claves para reducir la distancia entre estrategia y realidad
El informe plantea un decálogo de liderazgo para ayudar a las empresas a cerrar la brecha entre ambición ESG e implementación. Las recomendaciones pasan por situar la Sostenibilidad en las estructuras reales de decisión, reforzar la transparencia, escuchar de forma activa a equipos, clientes, proveedores y comunidades, y sostener los cambios con una visión de largo plazo.
El bienestar de las personas ocupa un lugar central en esa hoja de ruta. El Barómetro lo vincula directamente con la resiliencia organizativa y con la capacidad de las empresas para sostener su rendimiento en entornos de incertidumbre. También propone extender las competencias ESG a todas las áreas, avanzar hacia workplaces regenerativos y formar una nueva generación de líderes capaces de conectar Sostenibilidad, innovación y negocio.
La principal advertencia del estudio es que la Sostenibilidad empresarial entra ahora en una fase menos declarativa y más exigente. Ya no basta con reportar mejor ni con situar el área ESG cerca del CEO.
La transformación se juega en los lugares donde se toman decisiones pequeñas cada día: cómo se lidera, cómo se escucha, cómo se cuida, cómo se innova y cómo se construyen relaciones de confianza dentro y fuera de la empresa.
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