Serunion y Danone han llevado a cabo el pasado mes de mayo la segunda edición de Reciplan, un proyecto creado en 2025 para trasladar el papel de la economía circular de manera práctica en los centros educativos. El proyecto lleva el reciclaje al corazón del comedor escolar, donde los estudiantes recogen los envases de yogur Danone que consumen para darles una segunda vida en forma de mobiliario para su propio colegio. De ese modo, comprenden de manera práctica el valor de los pequeños gestos y cómo el reciclaje cierra el ciclo de vida de los envases y hace posible la economía circular. La iniciativa sigue creciendo y se ha consolidado este nuevo curso con más centros participantes, alumnos y envases recuperados.
- Entrevistamos a Charo Saavedra, Responsable de Sostenibilidad de Danone Iberia
- ¿Qué aprendizajes extrae Danone de esta segunda edición de Reciplan y qué impacto consideran más relevante: el ambiental, el educativo o el social?
- Reciplan convierte más de 50.000 envases de yogur en huertos escolares permanentes. ¿Cómo ayuda este tipo de iniciativas a acercar la economía circular a las nuevas generaciones de una forma tangible y comprensible?
- Desde Danone habláis de “pequeños gestos” capaces de generar grandes cambios. ¿Qué papel juega la educación en sostenibilidad dentro de vuestra estrategia ESG y de transformación cultural?
- La iniciativa integra nutrición, reciclaje, consumo responsable y huertos escolares. ¿Por qué es importante abordar la sostenibilidad desde una visión transversal y conectada con el día a día de los alumnos?
- Tras el crecimiento de Reciplan a nivel nacional, con más centros y alumnos implicados, ¿qué próximos retos u objetivos se plantea Danone para seguir impulsando proyectos de economía circular en el ámbito educativo?
Este año Reciplan ha contado con la participación de 20 centros escolares, 14 más que en la primera edición y, además, repartidos por todo el territorio: zona Centro, Levante, Norte y Cataluña. También ha multiplicado por 4 el alcance de la iniciativa, con 6.505 alumnos/as participantes. Entre todos, han logrado recoger más de 50.000 envases de yogur Danone, lo que equivale a 6.000 kg de envases recuperados, con los que se han creado 20 mesas huerto instaladas en los propios centros para que los niños y niñas sigan aprendiendo sobre la importancia del modelo circular.
“Con este proyecto buscamos demostrar la capacidad de convertir el reciclaje en una experiencia pedagógica real, con impacto tangible y positivo. Para Danone actuar como agente de cambio implica contribuir activamente a la concienciación desde edades tempranas. Estamos orgullosos de seguir colaborando con Serunion y las escuelas en esta iniciativa que une nutrición, sostenibilidad y educación. Juntos buscamos construir un futuro más consciente a través del poder de los pequeños gestos, como reciclar un envase de yogur” destaca Charo Saavedra, Responsable de Sostenibilidad de Danone Iberia.
En este sentido, Sergio Villalba, responsable de Innovación Pedagógica de Serunion destaca que “a través del juego y de experiencias compartidas, Reciplan permite llevar la sostenibilidad al día a día del comedor escolar y convertirla en una experiencia práctica para los alumnos y alumnas, generando hábitos que van más allá del aula y del propio centro educativo”.
Un aprendizaje con impacto tangible
El proyecto se articula en tres fases con el envase de yogur como hilo conductor. En la primera fase, Reutilizar, los alumnos juegan con los envases antes de desecharlos —construyendo torres, jugando a los bolos, haciendo el teléfono de cuerda— tomando conciencia de que un objeto puede tener más de una vida. En total, 30 horas de dinámicas educativas centradas en sostenibilidad, economía circular y consumo responsable.
En la segunda fase, Reciclar, los envases acumulados por los escolares se envían a CM Plastik, empresa especializada en la transformación de residuos plásticos, donde el material es tratado y convertido en la materia prima para fabricar el mobiliario del proyecto. El proyecto culmina con la tercera fase, Disfrutar, en la que cada centro recibe su mesa-huerto Reciplan, fabricada con los envases de yogur que los propios alumnos han recogido, y que quedará de forma permanente como espacio de actividades para la plantación y cuidado del huerto. A partir de lo que cultiven, los alumnos elaborarán recetas con yogur Danone, dando vida a un modelo de economía circular.
Un compromiso conjunto con la economía circular
La colaboración entre Danone y Serunion acumula más de 20 años de trabajo conjunto en torno a una alimentación más saludable y sostenible. Iniciativas como Reciplan refuerzan este compromiso al integrar el modelo de economía circular en el entorno escolar y convertirlo en aprendizaje.
Las mesas-huerto de Reciplan no son el final del camino, este modelo circular se conecta además con otros proyectos educativos. Los huertos albergarán las Semillas Mágicas, programa homónimo de Serunion que acerca a los alumnos al origen de los alimentos a través del cultivo, y serán regados con el agua recuperada del proyecto Acqua, cerrando un ciclo en el que todos los aprendizajes del comedor escolar están interconectados y cobran sentido dentro de un mismo ecosistema educativo.
Entrevistamos a Charo Saavedra, Responsable de Sostenibilidad de Danone Iberia
¿Qué aprendizajes extrae Danone de esta segunda edición de Reciplan y qué impacto consideran más relevante: el ambiental, el educativo o el social?
De esta segunda edición de Reciplan, en Danone reforzamos dos aprendizajes clave. Por un lado, la importancia de colaborar con nuestros clientes en iniciativas como esta, que nos permiten conectar de manera directa con nuestros consumidores. Por otro, la importancia de transmitir conceptos como la sostenibilidad y la economía circular a las nuevas generaciones, que son, al fin y al cabo, la sociedad del futuro.
Iniciativas como Reciplan demuestran que solo a través de un enfoque integral podemos generar un cambio real y duradero, actuando simultáneamente sobre la concienciación, el comportamiento y el entorno. De hecho, esta visión integral va en línea con nuestra estrategia de impacto en Danone, que se articula en torno a tres pilares clave: salud, planeta y personas y comunidades.
Reciplan convierte más de 50.000 envases de yogur en huertos escolares permanentes. ¿Cómo ayuda este tipo de iniciativas a acercar la economía circular a las nuevas generaciones de una forma tangible y comprensible?
Para los más jóvenes, especialmente para los más pequeños, la economía circular puede parecer un concepto abstracto si se explica solo desde la teoría. En Reciplan ocurre justo lo contrario: los niños ven cómo un envase de yogur Danone que consumen en el colegio se convierte en un objeto de juego y después se transforma en un recurso útil con una nueva vida. Esa experiencia de reutilizar, reciclar y disfrutar con sus propias manos hace que comprendan de forma sencilla el valor de aprovechar los recursos.
Desde Danone habláis de “pequeños gestos” capaces de generar grandes cambios. ¿Qué papel juega la educación en sostenibilidad dentro de vuestra estrategia ESG y de transformación cultural?
La educación tiene un papel fundamental porque avanzar hacia formas de producir y consumir más responsables requiere cambios culturales profundos, y esos cambios empiezan muchas veces en los hábitos cotidianos. En Danone creemos que los pequeños gestos importan precisamente porque son los que millones de personas pueden incorporar a su día a día. Los que, a la larga, pueden ayudar a impulsar un cambio real.
En este sentido, en Danone apostamos por proyectos que ayuden a sensibilizar y movilizar a la sociedad. Por ejemplo, sustituimos la fecha de caducidad por la fecha de consumo preferente en nuestros productos, promoviendo que los consumidores utilicen sus sentidos para comprobar si siguen estando en buen estado y contribuir así a reducir el desperdicio alimentario.
La iniciativa integra nutrición, reciclaje, consumo responsable y huertos escolares. ¿Por qué es importante abordar la sostenibilidad desde una visión transversal y conectada con el día a día de los alumnos?
La sostenibilidad está relacionada con muchas de nuestras decisiones diarias y marcada por cómo nos relacionamos con el entorno y con los recursos que utilizamos cada día.
Conectarla con el día a día de los alumnos es la manera más práctica, cercana y tangible de que entiendan el impacto positivo que pueden generar. Reciplan lo hace visible: a través del yogur que consumen en el colegio, los niños descubren que sus gestos cuentan y que la sostenibilidad no es un concepto lejano, sino algo que forma parte de sus acciones diarias.
Tras el crecimiento de Reciplan a nivel nacional, con más centros y alumnos implicados, ¿qué próximos retos u objetivos se plantea Danone para seguir impulsando proyectos de economía circular en el ámbito educativo?
Tras el éxito de estas dos primeras ediciones, nuestra intención es hacer el proyecto extensible a más colegios y más alumnos. Hemos pasado de seis centros en la primera edición a 20 en la segunda, con hasta 8.000 alumnos implicados, y queremos seguir creciendo.
Además, Reciplan no termina cuando se entrega el mobiliario reciclado. El proyecto está pensado para que este se convierta en un espacio en el que los alumnos sigan aprendiendo sobre la sostenibilidad y la economía circular.
Más allá de Reciplan, seguimos en contacto con el ámbito educativo para generar sinergias y compartir lo que hacemos en materia de sostenibilidad. Creemos que las empresas tenemos un papel importante en acercar estos valores a las nuevas generaciones, y el entorno educativo es uno de los espacios más poderosos para hacerlo.
Consulta más información sobre Danone en la 21ª edición del Anuario Corresponsables.


