La sostenibilidad ya no puede entenderse como un área aislada dentro de las organizaciones ni como un conjunto de compromisos que se activan únicamente en los informes anuales. En sectores especialmente sensibles como el sanitario, la sostenibilidad debe formar parte del propósito empresarial, de la cultura corporativa y, sobre todo, de la manera en la que se toman las decisiones cada día. Integrarla en el ADN de una compañía significa asumir que el impacto social, el bienestar de las personas, la gobernanza responsable y la eficiencia económica no son objetivos incompatibles, sino dimensiones inseparables de un mismo proyecto.
En el grupo sanitario Ribera entendemos la sostenibilidad desde esa perspectiva integral. Nuestra actividad tiene una responsabilidad directa sobre la salud y la calidad de vida de las personas, pero también sobre nuestros profesionales, sobre las comunidades en las que operamos y sobre el entorno que compartimos. Por eso, hablar de sostenibilidad en Sanidad implica hablar de accesibilidad, de innovación, de humanización, de gestión eficiente de los recursos y de generación de valor social a largo plazo.
La cultura corporativa es el elemento que permite convertir esos principios en realidades tangibles. Las organizaciones pueden definir estrategias muy ambiciosas, pero solo consiguen resultados sostenibles cuando esos valores son compartidos por las personas que forman parte de ellas. En nuestro caso, la implicación de los profesionales ha sido siempre una de las claves del modelo Ribera. Creemos en organizaciones abiertas, participativas y capaces de escuchar a quienes están más cerca de los pacientes y de la realidad asistencial.
Esa visión conecta plenamente con la filosofía de nuestro accionista mayoritario, el grupo Vivalto Santé, cuya experiencia aporta una referencia muy valiosa en el ámbito europeo. Uno de los elementos más diferenciales de Vivalto es precisamente su modelo de “tercera vía”, basado en un accionariado médico y en una gobernanza compartida con los profesionales sanitarios. Más de 1.200 médicos accionistas participan en las grandes directrices estratégicas del grupo, en un modelo que fomenta la corresponsabilidad y la construcción conjunta entre gestores y profesionales asistenciales.
Se trata de una aproximación especialmente relevante en un momento en el que los sistemas sanitarios afrontan desafíos complejos: envejecimiento de la población, incremento de la demanda asistencial, presión sobre los recursos y necesidad de incorporar nuevas tecnologías de forma eficiente y ética. Frente a estos retos, la “tercera vía” representa una respuesta innovadora y sostenible porque sitúa a los profesionales en el centro de la toma de decisiones y favorece un equilibrio entre calidad asistencial, acceso a la atención sanitaria y sostenibilidad económica.
La sostenibilidad empresarial necesita precisamente eso: modelos de gobernanza capaces de generar confianza y compromiso. Cuando los profesionales participan activamente en la definición de las estrategias, las organizaciones son más sólidas, más resilientes y más capaces de adaptarse a los cambios. En Sanidad, además, este enfoque tiene un impacto directo sobre la calidad de la atención y sobre la experiencia de los pacientes.
Otro aspecto especialmente inspirador del modelo Vivalto es su reconocimiento en Francia como “empresa con propósito”, una figura que va más allá de las obligaciones tradicionales de las compañías y que formaliza el compromiso empresarial con objetivos sociales y medioambientales. Este tipo de iniciativas reflejan una evolución muy significativa en la forma de entender el papel de las empresas en la sociedad. Hoy ya no se espera únicamente que las organizaciones sean sostenibles en todos los sentidos; también se les exige que contribuyan activamente al bienestar colectivo y que generen un impacto positivo y medible.
En Ribera compartimos plenamente esa visión. Nuestra cultura corporativa se construye sobre valores como la innovación responsable, la excelencia asistencial, la cercanía, la ética y el compromiso con las personas. La sostenibilidad está presente en nuestras decisiones estratégicas, en nuestros proyectos de transformación digital, en nuestras políticas de eficiencia energética, en la gestión responsable de los recursos y, por supuesto, en el cuidado de nuestros profesionales.
La salud y la sostenibilidad están profundamente conectadas. No puede existir una Sanidad de calidad sin organizaciones sostenibles, ni puede hablarse de sostenibilidad sin poner a las personas en el centro. Por eso creemos que el futuro del sector sanitario pasa por impulsar modelos colaborativos, humanistas y orientados al largo plazo, capaces de combinar innovación y responsabilidad.
Además, la sostenibilidad también tiene una dimensión cultural. Las compañías deben ser capaces de crear entornos en los que las personas compartan un propósito común y se sientan parte activa de un proyecto con impacto positivo. Esa cohesión interna es la que permite afrontar con éxito los grandes desafíos del presente y del futuro.
Vivimos un momento de transformación profunda, en el que las empresas están llamadas a desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de sociedades más equilibradas, inclusivas y sostenibles. En ese contexto, el sector sanitario tiene una responsabilidad aún mayor, porque trabaja directamente con aquello que más valoran las personas: su salud y su bienestar.
La experiencia de grupos como Vivalto y Ribera demuestra que es posible construir modelos empresariales sostenibles, competitivos y centrados en las personas. Modelos en los que la gobernanza compartida, el propósito corporativo y la creación de valor social no son elementos decorativos, sino principios reales que orientan la actividad diaria.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Cultura corporativa y Sostenibilidad: Integrando la Sostenibilidad en el ADN empresarial


