Estanis de la Quadra-Salcedo, Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación CRIS Contra el Cáncer, entiende la Responsabilidad Social como un compromiso concreto con la sociedad, especialmente cuando se traduce en investigación, salud e innovación. Desde esa mirada, defiende que “invertir en investigación es invertir en salud, en innovación, en talento y en un futuro con más oportunidades para millones de personas”. En el caso de CRIS Contra el Cáncer, esa convicción se concreta en una misión clara: impulsar la investigación oncológica para que las terapias más innovadoras lleguen cuanto antes a los pacientes y permitan “curarles más y curarles mejor, con menos efectos secundarios”.
- Estanis, ¿cómo entiendes la Responsabilidad Social desde la experiencia de CRIS Contra el Cáncer?
- ¿Cómo ha evolucionado el panorama de la RSE desde los primeros años hasta hoy?
- En esa evolución, ¿qué papel consideras que ha tenido Corresponsables durante estas dos décadas?
- ¿Qué cambio te parece más significativo en la forma de entender hoy la Responsabilidad Social?
- ¿Cuáles han sido, a tu juicio, los principales hitos que han impulsado esta transformación?
- Y, ¿qué lecciones has aprendido a lo largo de tu trayectoria en este ámbito?
- ¿Recuerdas algún cambio de mentalidad que refleje la madurez alcanzada por la RSE?
- ¿Quiénes consideras que han sido pioneros en este camino?
- ¿Qué caso de éxito destacarías como ejemplo del impacto que puede generar la Responsabilidad Social?
- ¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
- Para terminar, ¿qué papel deben jugar las nuevas generaciones en la continuidad de este legado?
En el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, De la Quadra-Salcedo destaca el papel del medio como aliado en la difusión de una Responsabilidad Social cada vez más orientada al impacto. Considera que Corresponsables ha sido “un referente” desde sus inicios y ha contribuido a conectar empresas, entidades sociales e instituciones, dando visibilidad a proyectos que demuestran que “la colaboración genera un impacto real”. Una evolución que, en su opinión, ha permitido trasladar un mensaje clave: “Apoyar la investigación también es una forma de construir una sociedad más sostenible”.
Estanis, ¿cómo entiendes la Responsabilidad Social desde la experiencia de CRIS Contra el Cáncer?
La Responsabilidad Social Corporativa tiene sentido cuando deja de ser un ejercicio de reputación para convertirse en un compromiso real con la sociedad. Las empresas crecen gracias al entorno en el que desarrollan su actividad y, por tanto, tienen también la oportunidad y la responsabilidad de devolver a la sociedad parte de lo que reciben de ella.
En CRIS Contra el Cáncer entendemos que la investigación es una de las formas más eficaces de ejercer ese compromiso. Hoy el cáncer es la primera causa de muerte en España y constituye uno de los mayores desafíos sanitarios, sociales y económicos de nuestro país. Apoyar la investigación no solo significa financiar ciencia; significa invertir en salud, en innovación, en talento y en un futuro con más oportunidades para millones de personas.
¿Cómo ha evolucionado el panorama de la RSE desde los primeros años hasta hoy?
En estos años hemos visto una evolución muy positiva. La Responsabilidad Social ha dejado de entenderse como una acción puntual para convertirse en una parte estratégica de muchas organizaciones. Cada vez más empresas buscan generar un impacto social duradero y medir los resultados de su compromiso.
Esa evolución ha permitido que proyectos de investigación como los que impulsa CRIS Contra el Cáncer puedan desarrollarse gracias a alianzas estables y de largo recorrido.
En esa evolución, ¿qué papel consideras que ha tenido Corresponsables durante estas dos décadas?
Corresponsables ha sido un referente en la difusión de la Responsabilidad Social desde sus inicios. Ha contribuido a conectar empresas, entidades sociales e instituciones, dando visibilidad a proyectos que demuestran que la colaboración genera un impacto real.
Para organizaciones como CRIS Contra el Cáncer, ha sido un aliado importante para trasladar que el apoyo a la investigación también es una forma de construir una sociedad más sostenible.
¿Qué cambio te parece más significativo en la forma de entender hoy la Responsabilidad Social?
El cambio más importante ha sido la orientación hacia el impacto. Hoy ya no basta con colaborar; es necesario demostrar qué se consigue gracias a ese compromiso.
En CRIS Contra el Cáncer trabajamos precisamente con esa filosofía: cada alianza con una empresa debe traducirse en más investigación, más ensayos clínicos, más tratamientos innovadores y más oportunidades para los pacientes.
Ese modelo nos ha permitido apoyar ya a más de 720 investigadores y científicos y financiar 485 líneas de investigación, 371 en cáncer adulto y 114 en cáncer infantil y adolescente, siempre con un objetivo común: transformar el conocimiento científico en nuevas opciones terapéuticas.
¿Cuáles han sido, a tu juicio, los principales hitos que han impulsado esta transformación?
La integración de la Sostenibilidad en la estrategia empresarial, el desarrollo de los criterios ESG y una mayor conciencia social sobre retos como la salud, el cambio climático o la igualdad han marcado un punto de inflexión.
En nuestro ámbito, también ha sido clave comprender que la investigación biomédica es una inversión social de enorme valor. Gracias al compromiso de empresas y ciudadanos, hoy es posible impulsar proyectos científicos que hace unos años eran impensables.
Y, ¿qué lecciones has aprendido a lo largo de tu trayectoria en este ámbito?
La principal lección es que las grandes transformaciones solo son posibles desde la colaboración. El cáncer es una enfermedad demasiado compleja para afrontarla de manera aislada.
Cuando empresas, investigadores, hospitales, administraciones públicas y sociedad trabajan con un objetivo común, los avances llegan antes a los pacientes. Esa es la filosofía que guía el trabajo de CRIS Contra el Cáncer: el avance de la investigación para que las terapias más innovadoras lleguen cuanto antes a los pacientes para curarles más y curarles mejor, con menos efectos secundarios.
¿Recuerdas algún cambio de mentalidad que refleje la madurez alcanzada por la RSE?
Hace años era necesario explicar que invertir en investigación también era una forma de ejercer la Responsabilidad Social. Hoy esa conversación ha cambiado por completo.
Cada vez más empresas quieren saber qué proyectos pueden impulsar, cuál será su impacto y cómo contribuir a mejorar la vida de los pacientes. Esa evolución demuestra que la Responsabilidad Social ha alcanzado una madurez que beneficia a toda la sociedad.
¿Quiénes consideras que han sido pioneros en este camino?
Han sido pioneras todas aquellas organizaciones que apostaron por integrar el compromiso social en su estrategia cuando todavía no era una prioridad.
También entidades y medios como Corresponsables, que han contribuido durante dos décadas a generar una cultura de responsabilidad compartida y a demostrar que la colaboración entre empresas y sociedad puede cambiar realidades.
¿Qué caso de éxito destacarías como ejemplo del impacto que puede generar la Responsabilidad Social?
El propio modelo de CRIS Contra el Cáncer es un ejemplo de cómo la Responsabilidad Social puede traducirse en un impacto tangible.
Gracias al compromiso de cientos de empresas, donantes y colaboradores hemos impulsado una de las mayores iniciativas privadas de financiación de la investigación oncológica y hematológica en España. En estos 16 años hemos invertido 80 millones de euros en investigación, apoyado a más de 720 investigadores y financiado 485 líneas de investigación.
El trabajo de los equipos CRIS ha contribuido al desarrollo de 117 nuevos tratamientos y ha permitido que más de 15.000 pacientes se beneficien directamente de ensayos clínicos y terapias innovadoras. Detrás de cada una de estas cifras hay personas que hoy tienen más oportunidades gracias a la investigación. Ese es, para nosotros, el mejor ejemplo de cómo la Responsabilidad Social puede cambiar vidas.
¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
El futuro pasa por una Responsabilidad Social cada vez más vinculada al impacto y a la generación de valor para la sociedad.
Creemos que la investigación biomédica ocupará un papel cada vez más relevante dentro de las estrategias de Sostenibilidad, porque invertir en ciencia significa invertir en salud, innovación, talento y bienestar.
El gran reto será seguir construyendo alianzas estables que permitan afrontar desafíos tan complejos como el cáncer, para alcanzar su curación, que es el objetivo de CRIS Contra el Cáncer.
Para terminar, ¿qué papel deben jugar las nuevas generaciones en la continuidad de este legado?
Las nuevas generaciones son clave para construir una sociedad más comprometida, justa y equitativa. Entienden que los grandes retos solo pueden afrontarse desde la colaboración y que invertir en investigación es invertir en bienestar, progreso y futuro.
En CRIS Contra el Cáncer las llamamos Generación CRIS: personas que saben que la investigación es el único camino para curar el cáncer y que este desafío requiere el compromiso de toda la sociedad. Cada empresa, cada ciudadano y cada investigador puede contribuir a acelerar nuevos tratamientos.
Los más de 80 millones de euros invertidos por CRIS, que ya han beneficiado a más de 15.000 pacientes, demuestran que cuando la sociedad se implica, la ciencia avanza. Apostar por la I+D+i es fortalecer el Estado del bienestar, mejorar la vida de las personas y contribuir al progreso de nuestro país.


