Fernando Solari, pionero de la RSE en Argentina, Fundador y Director de solariScope, Partner & Country Manager de Empresability y Creador y Director de Talentariado, llegó a la Responsabilidad Social desde el mundo de la comunicación. Su primer punto de encuentro fueron las campañas de “Bien Público”, donde detectó una contradicción que marcaría su trayectoria: su alto impacto creativo y reconocimiento público no siempre se correspondían con resultados reales. A partir de ahí, entendió que “el cambio solo es posible cuando nos muestran y facilitan la forma de llevarlo a cabo” y orientó su trabajo hacia la Sostenibilidad, la Regeneración Social y el desarrollo de metodologías capaces de generar transformación con impacto duradero.
- Su trayectoria viene del mundo de la comunicación. ¿Cómo se produjo tu acercamiento a la Responsabilidad Social y qué descubriste en ese primer contacto?
- En aquellos primeros años, ¿qué obstáculos encontraste al intentar cambiar la forma en que las organizaciones se relacionaban con la comunidad?
- ¿Cuál fue el primer gran proyecto de RSE en el que trabajaste y qué aprendizaje te dejó?
- ¿Cómo ha cambiado el panorama de la RSE desde entonces? ¿Qué avances y qué inercias siguen presentes?
- En ese ecosistema de profesionales, ideas y aprendizajes, ¿cuándo conociste a Corresponsables y qué papel consideras que ha tenido en estas dos décadas?
- Fernando, ¿qué grandes lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en RSE?
- ¿Hay alguna experiencia especialmente memorable que haya marcado tu forma de trabajar?
- ¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones de profesionales interesadas en la RSE y la Sostenibilidad?
- ¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad? ¿Qué retos y oportunidades anticipas para las próximas dos décadas?
- Para terminar, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor contribución al campo de la RSE?
En el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Solari destaca el papel del medio como espacio de conexión, apertura y aprendizaje compartido para el sector. Recuerda que, desde sus primeros vínculos con España y con profesionales de distintos países, muchas referencias a “un medio líder” tenían en común la marca Corresponsables. Para él, su aportación ha sido ofrecer “una mirada sistémica y global de la actividad”, dando espacio a una diversidad de profesionales, enfoques e ideas. Una visión coherente con una de las grandes lecciones que ha aprendido en su carrera: “Todo lo que se logra en esta actividad es resultado de una construcción donde intervienen actores diversos”.
Su trayectoria viene del mundo de la comunicación. ¿Cómo se produjo tu acercamiento a la Responsabilidad Social y qué descubriste en ese primer contacto?
Como provengo del mercado de la comunicación, mi primer punto de encuentro con la Responsabilidad Social fue a través de las campañas de “Bien Público”. Me llamó la atención que su alto impacto y reconocimiento, tanto en festivales como por parte de la comunidad, no se correspondiera siempre con los resultados.
Indagando sobre el tema encontré que el problema radicaba en la búsqueda por “concientizar”. Concientizar equivale a mostrar aquello que hacemos de forma errada, poniendo el foco en sus consecuencias, que suelen mostrarse de forma dura y cruel con la esperanza de generar una reflexión capaz de provocar un cambio positivo.
Lo cierto es que el cambio solo es posible cuando nos muestran y facilitan la forma de llevar a cabo ese cambio positivo. Si lo único que nos muestran es el error y sus consecuencias, nos encierran en un espacio donde la angustia nos desborda y no nos queda más salida que negarla o escapar de ella.
Para cambiar de forma positiva es necesario mantener el problema como marco, pero mostrando con claridad la salida o solución y facilitando su puesta en práctica e implementación. Ese hallazgo me llevó a escribir mi primer libro, “Lazos Comunicantes”, y a modificar mi rumbo profesional hacia lo que hoy se llama Sustentabilidad o Regeneración, priorizando lo social.
En aquellos primeros años, ¿qué obstáculos encontraste al intentar cambiar la forma en que las organizaciones se relacionaban con la comunidad?
Como principal obstáculo encontré líderes empresariales que me contaban actividades de sus empresas vinculadas con el compromiso comunitario que eran notablemente ineficientes. Incluso perdían convocatoria cuando intentaban replicarlas, pero respondían que era lo que les indicaban sus directores, que eran los mejores del mercado y, por consiguiente, no discutían con ellos pese a las evidencias en contra.
Esa tendencia a hacer lo que el mercado consideraba “lo correcto”, aunque fuera notoriamente ineficaz, fue uno de los grandes obstáculos. También lo fue el modelo de empresas que separaban su aporte comunitario de su desempeño empresarial a través de fundaciones u otros brazos filantrópicos. Esa estructura aparentaba una disociación entre una empresa que “hace lo que haga falta para asegurar rentabilidad” y un complemento, con vínculo débil, que mostraría “su lado generoso”.
La disociación entre ser empresario y ser generoso abundaba en muchas compañías. Se dejaba en fundaciones o brazos filantrópicos amables el vínculo con la comunidad, pero eso no generaba valor real para ninguna de las partes. Al contrario, ponía en evidencia que la empresa estaba dispuesta a hacer lo necesario para ganar dinero y luego “compensar” con su costado generoso.
¿Cuál fue el primer gran proyecto de RSE en el que trabajaste y qué aprendizaje te dejó?
El primer gran desafío llegó cuando un club de fútbol nos convocó porque estaba implementando una campaña de marketing de alto impacto y excelentes resultados. Al notar que su club y su estadio tenían tres medianeras compartidas con una zona de alta concentración de pobreza y vulnerabilidad, conocida en Argentina como villa miseria, entendieron que, si no trabajaban el vínculo con sus vecinos, un conflicto podía poner en riesgo todo lo construido.
En esa comunidad solo había una institución: una escuela gestionada por la congregación religiosa católica Salesianos de Don Bosco. Cuando nos presentamos en nombre del club para tejer un vínculo positivo entre vecinos, nos dieron una larga lista de elementos que necesitaban y que, si se los aportábamos, les ayudarían a progresar. Les dijimos que la relación no podía estar basada en acciones filantrópicas y les pedimos que nos dijeran qué aporte de valor necesitaban para buscar la mejor forma de hacerlo.
Ese pedido generó confusión hasta que nos plantearon que el problema que tenían era un problema de “liderazgo negativo”. Los jóvenes seguían a los “peores” como líderes, considerando como tales a los más osados, a quienes se animaban a quebrar las reglas y superar límites éticos y morales para obtener resultados que encandilaban al resto. Eso llevaba a que jóvenes cada vez más chicos terminaran optando por ser “soldaditos” de los narcos, una tendencia que parecía irreversible.
Implementamos una campaña en valores humanos básicos en toda la escuela, trabajando un valor por quincena. El último día de trabajo con cada valor se pedía, durante la formación con toda la escuela presente, que se postularan quienes consideraban que habían sobresalido en ese valor. Quienes se postulaban podían ser rechazados o aclamados por sus pares. Quienes resultaban aclamados eran destacados en el valor de la quincena y agasajados en el estadio vecino frente a toda su comunidad, además de ser validados por los jugadores de fútbol, que eran referentes sociales fuertes.
Con esa acción, en cuatro meses se revirtió la tendencia y se impuso el liderazgo positivo entre los jóvenes.
¿Cómo ha cambiado el panorama de la RSE desde entonces? ¿Qué avances y qué inercias siguen presentes?
Ha pasado un tiempo importante que ha dejado similitudes marcadas y diferencias notables. En el lado negativo, destacaría el foco en modificar denominaciones sin que eso implique necesariamente cambios conceptuales o mejoras en los resultados; la creencia mantenida de que los reportes comunican, algo que solo se cumple de forma horizontal; y el funcionamiento cerrado de la actividad.
La comunidad no sabe qué son los ODS ni para qué sirven. Además, los ODS han quedado muy lejos de cumplirse, según las mediciones del propio Pacto Global.
En el lado positivo, cada vez hay más profesionales que cuestionan el “me too” y comienzan a reorientar los esfuerzos en línea con lo estratégico. Están dejando de lado las versiones de filantropía y compensación para poner el foco en lo social, comprendiendo que toda institución es un grupo de personas y que todos formamos parte de una comunidad que, en buena medida, nos condiciona, para bien y para mal.
Si no resolvemos las cuestiones sociales, será cada vez más difícil poner recursos y energías a favor del medioambiente y quedará más lejos el desarrollo sostenible. La tendencia que comienza a hacer pie entre quienes comprenden que todo lo que se haga en este sentido es generador de reputación e, incluso, de valor competitivo, es gratificante y va ganando impulso.
En ese ecosistema de profesionales, ideas y aprendizajes, ¿cuándo conociste a Corresponsables y qué papel consideras que ha tenido en estas dos décadas?
Desde el primer día he tenido vínculo con España y con el resto del mundo. He tenido socios españoles y hoy, a través de Empresability, tengo aliados en todo el mundo. Algo permanente han sido los comentarios y las referencias a “un medio líder”. Los “cómo te has enterado”, “por qué estás al tanto”, “de dónde lo sacaste” o “qué es ese premio tan importante” tenían en común la marca Corresponsables.
Creo que Corresponsables nos ha brindado la oportunidad de tener una mirada sistémica y global de la actividad gracias a su apertura y a su convocatoria diversa. No tiene prejuicios vinculados con las ideas o prácticas que adopta la diversidad de profesionales a quienes brinda espacio para difundir lo que hacen y piensan.
Fernando, ¿qué grandes lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en RSE?
He aprendido que todo lo que se logra en esta actividad es resultado de una construcción donde intervienen actores diversos. Los resultados no dependen de nuestra capacidad de persuasión, sino de la habilidad para coCrear y construir en equipo aquello capaz de enriquecer a todos los actores involucrados.
También destacaría que estar involucrado con actores diversos genera un crecimiento y una riqueza superior al que se logra en actividades concentradas en un ambiente limitado. En buena medida, eso se lo debo a la Comunidad Empresability, que me permitió un vínculo estrecho con profesionales de toda Iberoamérica y la confirmación de la generosidad que tienen los grandes referentes del sector, así como de la forma en que la fuerza de las ideas innovadoras potencia la pasión.
¿Hay alguna experiencia especialmente memorable que haya marcado tu forma de trabajar?
En nuestro primer gran desafío con nuestra incipiente metodología, que luego terminó siendo “Ayuda Sustentable” y que hoy aplicamos como “Talentariado”, habíamos hecho las cosas de forma impecable, al menos en teoría. Aportábamos a personas en situación de pobreza y vulnerabilidad las capacidades necesarias para que lograran avanzar por la Senda de la Prosperidad sin dependencias y sin retorno. Sin embargo, esas personas se quedaban estancadas.
No entendíamos cómo era posible que ocurriera algo así. Investigando, descubrimos que su entorno, como había intentado salir adelante sin éxito, quería evitarles el dolor y la frustración que significa intentarlo y fracasar. Por eso las estimulaban a aceptar su realidad y a no luchar por un cambio, por más positivo que pareciera.
Así descubrimos que a nuestra metodología le faltaba un paso decisivo, al que llamamos “Validación Social”. Consistía en que líderes, generalmente deportistas, músicos o personas conocidas con origen humilde, validaran de forma pública y abierta a quienes habían adquirido los talentos necesarios para progresar. Los estimulaban, frente a su entorno, a no aceptar el miedo a la frustración y a animarse a avanzar, asegurándoles que, si en sus lugares de origen hubieran existido personas como ellos, la realidad sería mucho mejor de lo que era.
A partir de ese momento, y como suele ocurrir, gracias a la experiencia y a las enseñanzas que solo se obtienen en la práctica, logramos terminar nuestra metodología. Esta permite desarrollar Regeneración Social, entendida como un proceso de transformación profunda que restaura, revitaliza y mejora el tejido social, facilitando la prosperidad de la comunidad con resultados de valor para todos los actores involucrados.
¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones de profesionales interesadas en la RSE y la Sostenibilidad?
Una buena sugerencia para las nuevas generaciones es no caer en la red de maleza terminológica que abunda en nuestra área. Les diría que busquen el concepto y los resultados de valor demostrables que se pueden obtener, teniendo presente que solo será verdadero valor si logra enriquecer a todos los actores involucrados. Eso solo es posible si consideramos el valor por encima del dinero, aunque por supuesto lo abarque sin limitarse a él.
Solo esa mirada les permitirá llegar más lejos y antes que el resto. Y les pediría que, por favor, en todo lo que hagan pongan foco en “el día después”. Si una acción, sin importar el resultado inmediato que obtenga, vuelve a ser necesaria el día después, significa que hubo retroceso en vez de avance. Y eso merece ser modificado.
¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad? ¿Qué retos y oportunidades anticipas para las próximas dos décadas?
Creo que la RSE y la Sostenibilidad lograrán desprenderse de la inercia de tomar los reportes, que muchas veces son mensajes crípticos, como equivalentes de comunicación y difusión. Incorporarán la herramienta de la comunicación con toda su potencia.
También creo que finalmente se entenderá que la alineación estratégica, con el core institucional o de negocio según el caso, permite construir un diferencial competitivo superior al que se obtiene por otras vías.
Para terminar, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor contribución al campo de la RSE?
Considero que mi mayor contribución es el aporte de dos metodologías que brindan contenido y resultados enriquecedores y sostenibles a la Regeneración Social.
La primera es “Lazos Comunicantes”, que facilita los cambios de creencias, costumbres y hábitos necesarios para lograr un cambio positivo en la comunidad. La segunda es “Ayuda Sustentable / Talentariado”, que facilita el tránsito a través de la Senda de la Prosperidad sin dependencias y sin retorno.
Ambas metodologías no solo están disponibles a través de sendos libros que contienen el paso a paso para aplicarlas, sino que además están patentadas bajo licencia Creative Commons, lo que permite que quien las necesite pueda aplicarlas con libertad.
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