La formación sobre el entorno no pertenece solo a las aulas. Leer que la Posidonia Oceánica ayuda a proteger las playas puede despertar interés, pero ver que sostiene parte del paisaje que todos conocemos despierta algo más profundo. La pesca también adquiere otra dimensión cuando se escucha en la voz de un pescador que explica en primera persona por qué algunas especies ya no se encuentran con la misma frecuencia.
Desde la Fundación Iberostar quisimos dar forma a esa manera de pensar y pusimos en marcha The Wave Generation, el programa de educación ambiental en Mallorca que impulsamos junto a la Fundación Cleanwave y que tiene el objetivo de concienciar a los jóvenes alumnos de educación secundaria y bachillerato sobre la importancia de proteger el entorno. Durante su segunda edición, hemos reunido a más de 400 alumnos de 12 institutos públicos de Mallorca que, durante el curso 2025-2026, han participado en 168 sesiones y talleres, acompañados por 19 entidades colaboradoras, y han desarrollado 84 proyectos orientados a responder a retos medioambientales reales de su entorno.
Este proyecto permite traducir, a través de experiencias cercanas para los jóvenes, las áreas de foco del movimiento Iberostar Wave of Change, la hoja de ruta de Iberostar que busca impulsar un cambio positivo a través de un turismo positivo dentro y fuera de sus hoteles.
Cuando los estudiantes aprenden sobre biodiversidad, conservación marina o Posidonia Oceánica, se acercan a la protección de la naturaleza. Cuando reflexionan sobre el consumo de recursos naturales, como el agua, y el reciclaje, entienden mejor por qué una experiencia turística debe avanzar hacia modelos más circulares. Cuando conocen la realidad de la pesca y de las comunidades vinculadas al mar, comprenden el sentido de promover un consumo responsable de pescado y marisco. Cuando trabajan con entidades locales, conocen en más profundidad y se implican de primera mano en iniciativas que se llevan a cabo en su propia comunidad. Así, la sostenibilidad empieza a tomar forma en decisiones cercanas y propias.
The Wave Generation encuentra así su mayor valor: empresa, escuela, ciencia y comunidad alrededor de cuestiones ambientales concretas, reconocibles y próximas.
La educación ambiental tiene esa fuerza discreta que genera un cambio a largo plazo. No siempre se ve de inmediato, pero transforma la forma de mirar. Por eso merece más espacio en la conversación y la estrategia empresarial, porque cuando una compañía se implica en formar a los jóvenes hoy, contribuye a escribir el legado colectivo que queremos dejar mañana.
Desde la Fundación Iberostar queremos seguir impulsando estos espacios de aprendizaje, conexión y acción que permitan a las nuevas generaciones comprender mejor el valor de los ecosistemas que les rodean y que se sientan parte esencial de su cuidado. Me gustaría pensar que, dentro de unos años, alguno de esos jóvenes recuerde una salida a la naturaleza, una conversación con un pescador, un taller sobre especies marinas o el orgullo de presentar un proyecto ante sus compañeros. Tal vez esa experiencia influya en su vocación, su trayectoria o en su forma de ver el mundo y transmitirla a los demás.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Educación ambiental corporativa: fomentando la conciencia ecológica en la empresa


