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Grifols y la Fundació per a la Conservació i Recuperació d’Animals Marins (CRAM) han impulsado “Un Mar de Esperanza”, un proyecto que lleva la conservación marina a niños, niñas y adolescentes hospitalizados a través de talleres participativos adaptados al entorno sanitario.
La iniciativa se ha desarrollado en los hospitales Vall d’Hebron y Sant Joan de Déu de Barcelona, donde casi un centenar de menores han participado en actividades pensadas para acercarles al trabajo de rescate de animales marinos y ofrecerles, al mismo tiempo, un espacio distinto dentro de su rutina hospitalaria.
Durante los talleres, guiados por profesionales del CRAM, los participantes se incorporan simbólicamente a un equipo de rescate marino. A partir de dinámicas adaptadas a cada grupo, simulan la recuperación de tortugas afectadas por residuos o el rescate de un delfín, mientras trabajan conceptos vinculados a la protección del mar y al impacto de los plásticos en los ecosistemas.
Conservación marina dentro del hospital
El proyecto ha llegado a diferentes áreas hospitalarias, desde pediatría hasta oncología, diálisis, salud mental o la unidad de cuidados intensivos. También se ha desarrollado en espacios como La Casa de Sofía, dedicada a niños y niñas con enfermedades minoritarias y situaciones de cronicidad compleja.
En total, se han realizado 36 talleres en ambos centros. La propuesta combina educación ambiental, juego y participación, con una metodología flexible que permite ajustar cada sesión a la edad, situación y necesidades de los menores.
Desde el CRAM han destacado que “los talleres han generado espacios de desconexión, aprendizaje y motivación dentro del entorno hospitalario, y la respuesta, tanto de los participantes como de los equipos profesionales de los hospitales, ha sido excelente”.
La entidad también ha subrayado el valor de la colaboración con Grifols para llevar la iniciativa a contextos hospitalarios diversos: “gracias a la colaboración de Grifols, hemos podido llevar a cabo esta iniciativa, adaptando las actividades a las necesidades de los distintos hospitales. Se ha llegado a niños, niñas y adolescentes en situaciones especialmente sensibles y se ha conseguido un impacto muy positivo tanto a nivel educativo como emocional”.
Una experiencia educativa con impacto emocional
“Un Mar de Esperanza” forma parte del programa Grifols Social Initiatives (GSI), desde el que la compañía impulsa proyectos sociales en las comunidades donde tiene presencia. Durante el último año, Grifols ha colaborado con más de 20 iniciativas en España, especialmente en entornos como Sant Cugat del Vallès, Parets del Vallès y Barcelona.
La colaboración con CRAM suma a esa línea de trabajo una propuesta que une educación ambiental y acompañamiento emocional. En un espacio marcado por tratamientos, tiempos de espera y rutinas médicas, los talleres permiten a los menores participar en una actividad diferente, vinculada a la naturaleza y al cuidado del mar, con una dimensión lúdica y educativa especialmente valiosa en contextos de hospitalización.
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