Durante décadas, hablar del Alzheimer era hablar de una enfermedad ante la que apenas podíamos intervenir.
Hoy algo fundamental ha cambiado: por primera vez, disponemos de herramientas para detectarla antes, ralentizar su progresión y reducir el riesgo de desarrollarla.
¿Cómo es posible? Gracias al avance de la investigación.
Hoy sabemos que la enfermedad empieza silenciosamente hasta veinte años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Disponemos de biomarcadores en sangre que pueden ayudarnos a detectarla con mayor precisión. Contamos con los primeros tratamientos capaces de ralentizar su progresión en determinados pacientes.
Y sabemos que también existe margen para actuar desde la prevención. La Comisión de expertos de la prestigiosa revista científica The Lancet estima que hasta el 45% de los casos de demencia podría prevenirse o retrasarse actuando, a lo largo de la vida, sobre 14 factores de riesgo modificables. Entre ellos, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, la inactividad física, la pérdida auditiva o el aislamiento social.
No es todavía la victoria. Pero ya no estamos en el mismo lugar.
El reto continúa siendo enorme. Más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo. En España, el Alzheimer afecta a unas 900.000 personas y, si no conseguimos prevenirlo o tratarlo eficazmente, esta cifra podría acercarse a los dos millones en los próximos veinticinco años.
Además, el Alzheimer nunca afecta a una sola persona. El coste medio anual alcanza los 42.000 euros por persona diagnosticada y el 86% de este coste recae sobre las familias. En ocho de cada diez casos, los cuidados los asume un familiar. El 76% de quienes cuidan son mujeres.
Estamos ante un desafío científico, pero también social, económico y de igualdad.
En la Fundación Pasqual Maragall llevamos dieciocho años trabajando para este momento. Cuando Pasqual Maragall hizo público su diagnóstico, convirtió una experiencia personal en un compromiso colectivo: ayudar a derrotar la enfermedad.
Hoy, nuestro estudio de cohorte ALFA reúne a más de 2.700 personas sin alteraciones cognitivas, muchas de ellas hijos e hijas de personas con Alzheimer. Gracias a su generosidad y a su compromiso sostenido durante más de doce años, podemos estudiar la etapa silenciosa de la enfermedad, identificar nuevos biomarcadores y abrir nuevas vías para la prevención y el tratamiento de la enfermedad.
La ciencia avanza. Pero necesita tiempo, recursos y continuidad.
Para nosotros, la sostenibilidad consiste en disponer de los recursos necesarios para acelerar la investigación y sostenerla hasta convertir el conocimiento en soluciones.
En el reto del Alzheimer las empresas desempeñan un papel decisivo. No solo aportando financiación, sino también tecnología, talento, capacidad de innovación y políticas de apoyo a las personas cuidadoras. No necesitamos alianzas decorativas. Necesitamos compromisos capaces de permanecer.
Más de 125.000 personas socias sostienen hoy la misión de la Fundación Pasqual Maragall. Junto a ellas, empresas, instituciones, equipos de investigación y familias formamos una comunidad que sabe que cuando sumamos conocimiento, recursos y compromiso, podemos transformar el futuro.
Vivimos un momento esperanzador. No porque el problema sea menor, sino porque nuestra capacidad para afrontarlo es mayor que nunca.
Somos la primera generación con herramientas reales para cambiar el curso del Alzheimer. Y cuando la ciencia y el compromiso colectivo avanzan juntos, todo es posible.
¡Contamos con vosotros!
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


