Entrevistamos a Florita Morgado Terrón, testadora solidaria de ACNUR, quien comparte los motivos que la llevaron a incluir a esta organización en su testamento como muestra de solidaridad con las personas refugiadas y desplazadas forzosamente. A través de su experiencia, destaca la importancia de la empatía y el compromiso con quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a conflictos y catástrofes, al tiempo que pone de relieve la sencillez del proceso para realizar un testamento solidario. Morgado Terrón anima a la sociedad a contribuir, dentro de sus posibilidades, a construir un futuro mejor para las personas más vulnerables y a transmitir estos valores a las nuevas generaciones.
- Para empezar, ¿podrías contarnos qué te llevó a plantearte la posibilidad de incluir una causa solidaria en tu testamento y por qué elegiste ACNUR?
- ¿Qué significa para ti poder contribuir, a través de tu legado, a mejorar la vida de las personas refugiadas y desplazadas forzosamente?
- ¿Hubo alguna experiencia personal, historia o acontecimiento que influyera especialmente en tu decisión?
- El testamento solidario es una forma de colaboración que todavía puede resultar desconocida para muchas personas. ¿Cómo fue el proceso para dar este paso? ¿Te resultó sencillo?
- ¿Qué valores personales te gustaría transmitir a través de este legado y qué impacto esperas que pueda tener en las futuras generaciones?
- Para finalizar, ¿qué mensaje darías a quienes se han planteado dejar parte de su legado a una causa solidaria, pero todavía tienen dudas o no saben por dónde empezar?
Para empezar, ¿podrías contarnos qué te llevó a plantearte la posibilidad de incluir una causa solidaria en tu testamento y por qué elegiste ACNUR?
Me movió el deseo de ayudar en la medida de mis posibilidades a personas desfavorecidas. Me decanté por ACNUR por su encomiable labor de ayuda a los refugiados de todo el mundo.
¿Qué significa para ti poder contribuir, a través de tu legado, a mejorar la vida de las personas refugiadas y desplazadas forzosamente?
Supone una alegría poder contribuir a mejorar las posibilidades de un futuro para las personas que han tenido que abandonar su hogar y su vida debido a las guerras y otras catástrofes.
¿Hubo alguna experiencia personal, historia o acontecimiento que influyera especialmente en tu decisión?
No, nada en especial. Solo mi sentido de solidaridad con los refugiados.
El testamento solidario es una forma de colaboración que todavía puede resultar desconocida para muchas personas. ¿Cómo fue el proceso para dar este paso? ¿Te resultó sencillo?
Sí, muy sencillo. Vi que ACNUR, de quien ya era socia, tenía en su página Web la opción del testamento solidario. Contacté con ellos y simplemente lo notifiqué en mi notario.
¿Qué valores personales te gustaría transmitir a través de este legado y qué impacto esperas que pueda tener en las futuras generaciones?
El valor de la solidaridad, de la empatía con personas que podrían haber llevado una vida normal solo con haber nacido en países sin guerras ni hambrunas. Espero que las nuevas generaciones tomen conciencia del mundo “privilegiado” en que vivimos y sean solidarios con los más desfavorecidos. Hay muchas formas de ayudar si se tiene la voluntad de hacerlo.
Para finalizar, ¿qué mensaje darías a quienes se han planteado dejar parte de su legado a una causa solidaria, pero todavía tienen dudas o no saben por dónde empezar?
Les diría que se animen a testar. No hace falta un gran desembolso, cada uno puede donar según sus posibilidades económicas y circunstancias personales y familiares. Y el proceso, como he dicho antes, no puede ser más sencillo. Solo hay que contactar con ACNUR por cualquiera de las varias formas posibles (teléfono, correo, web…).
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