Fundación Bobath nació en 1982 por iniciativa de Luisa Fúnez Díaz, una fisioterapeuta comprometida con dar respuesta a las necesidades de los niños con parálisis cerebral. En 2002, aquel proyecto se abrió a toda la sociedad con la constitución de la Fundación, y hoy, con más de cuatro décadas de trayectoria, seguimos ofreciendo atención especializada, innovación y compromiso social.
Desde el principio, nuestra misión ha sido acompañar a las personas con parálisis cerebral y patologías afines, y a sus familias, en todas las etapas de la vida, promoviendo su máxima autonomía, su calidad de vida, su bienestar y su inclusión. Para lograrlo hemos ido creciendo al ritmo de sus necesidades: desde la educación y el tratamiento especializado en nuestro Colegio de Educación Especial, hasta la atención a los más pequeños y a sus familias en el Centro de Atención Temprana, y el acompañamiento a jóvenes y adultos en nuestro Centro de Día.
Nuestra intervención se basa en el Concepto Bobath, la evidencia científica y el trabajo de equipos interdisciplinares. La innovación ha sido una constante en nuestra historia, desde la incorporación de tecnologías de apoyo hasta los avances en robótica y exoesqueletos, y también en iniciativas que favorecen la inclusión social y laboral.
En estas cuatro décadas hemos atendido a más de 2.500 niños y adultos y formado a cerca de 900 profesionales en el Concepto Bobath. Aunque nuestra actividad se desarrolla en Madrid, nuestra experiencia contribuye también a la formación y al conocimiento de profesionales de otros puntos de España. Seguimos creciendo con un propósito claro: ofrecer respuestas especializadas a las necesidades de cada persona y construir, junto a las familias, las empresas y la sociedad, más oportunidades para una vida plena e inclusiva.
En el área de atención temprana, destacaría nuestro compromiso con llegar al niño con parálisis cerebral o trastornos afines tan pronto como es diagnosticado. Sigue siendo un objetivo crucial, porque hemos comprobado que ofrecerle un tratamiento especializado, con la intensidad que requiera, marca de forma decisiva su desarrollo futuro. Hemos sido testigos de historias de cambio verdaderamente positivas y sorprendentes. Damos también mucha importancia al trabajo con la familia: acogerla, guiarla y aportarle seguridad en un momento en el que suele sentirse desorientada.
Otro pilar es la innovación tecnológica, que a lo largo de los años hemos ido incorporando de forma continua. Recientemente, la llegada a nuestras aulas de un proyecto de robótica, pensado para niños sin discapacidad, ha despertado un interés especial en la comunidad educativa de la Comunidad de Madrid. Estamos colaborando estrechamente con la Consejería de Educación para dar a conocer esta experiencia, y los buenos resultados obtenidos con los niños, a otros docentes.
Son igualmente relevantes los proyectos dirigidos a la integración social y laboral de jóvenes y adultos, que buscan potenciar su máxima autonomía personal, el desarrollo de habilidades manipulativas e intelectuales y su empleabilidad. De ahí han surgido iniciativas como Tienda Bobath y BobathCamp, estrechamente vinculadas a internet y la tecnología, o EcoBobath, centrada en el medioambiente. Hemos dado incluso el salto al deporte adaptado, con la creación de un equipo de boccia que hoy compite federado.
Es una prioridad para nosotros, sobre todo porque nuestra misión tiene tantas facetas que resulta imposible dirigirse a un único grupo o establecer una sola vía de comunicación. Lo que sí tenemos claro es cómo queremos hacerlo: desde la cercanía y el conocimiento.
Tanto si presentamos un proyecto como si recibimos a una familia o participamos en un evento, siempre vemos una oportunidad para contar un poco más sobre la parálisis cerebral, explicar nuestro enfoque y dar voz a las miles de historias humanas que componen Fundación Bobath. Esa mezcla de cercanía y conocimiento debe estar siempre presente, porque es, ante todo, un reflejo de nuestro día a día.
Creo que estamos ante un momento de transformación. Las empresas han avanzado mucho en la incorporación de criterios sociales y ambientales a su estrategia, pero el gran reto ahora es lograr que ese compromiso se traduzca en un impacto real y sostenido.
Desde el tercer sector, y en concreto desde Fundación Bobath, vemos una gran oportunidad en construir alianzas más estratégicas entre empresas y entidades sociales. Las organizaciones sociales no necesitamos únicamente financiación: necesitamos empresas que quieran poner a nuestra disposición su conocimiento, su talento, su innovación y sus capacidades para contribuir a resolver retos sociales concretos. A su vez, las empresas pueden encontrar en el tercer sector conocimiento especializado, experiencia y una conexión directa con las necesidades reales de la sociedad.
Una de las principales barreras sigue siendo, precisamente, pasar de una relación basada solo en la financiación a otra de colaboración y corresponsabilidad. Nos enfrentamos además al reto de medir y comunicar adecuadamente el impacto, generar confianza y mantener compromisos a largo plazo, en un contexto en el que las prioridades y los modelos de financiación están cambiando.
En el ámbito de la parálisis cerebral, además, considero fundamental que la sostenibilidad incorpore una perspectiva social real. La innovación, la digitalización o la inteligencia artificial solo serán verdaderamente transformadoras si son accesibles e inclusivas.
Mi convicción es que el futuro pasa por alianzas más profundas, basadas en el propósito, el conocimiento y la confianza, capaces de generar valor tanto para las empresas como para las personas y la sociedad.
Mirar al futuro en Fundación Bobath significa construir sobre una base muy sólida, pero con la inquietud constante de mejorar. Nuestros retos no son solo metas de gestión, sino compromisos con la vida de las familias. Los abordamos desde tres grandes desafíos.
Proyecto de vida y envejecimiento. Las personas con parálisis cerebral y patologías afines disfrutan hoy de una esperanza y una calidad de vida mucho mayores. Esto nos plantea un nuevo desafío: acompañar el envejecimiento de las personas adultas a las que atendemos y dar respuesta a las familias cuando los cuidadores principales también se hacen mayores.
Cómo lo abordamos: desarrollando programas de mantenimiento y autonomía para adultos y promoviendo modelos asistenciales que aseguren su bienestar futuro, con la tranquilidad que sus familias necesitan.
Innovación tecnológica con sentido humano. La tecnología avanza a un ritmo trepidante: robótica aplicada a la neurorrehabilitación, exoesqueletos, comunicación alternativa por mirada, inteligencia artificial… El reto es integrar estas herramientas sin deshumanizar la terapia.
Cómo lo abordamos: evaluando e incorporando aquella tecnología que aporte un valor medible al desarrollo de cada persona, y combinándola siempre con el criterio clínico y la calidez del equipo interdisciplinar.
Sostenibilidad, atracción de talento y transferencia de conocimiento. Mantener la excelencia exige contar con los mejores profesionales y asegurar la viabilidad económica del proyecto a largo plazo.
Cómo lo abordamos: reforzando nuestras alianzas público-privadas, potenciando el área de formación para que el conocimiento de la Fundación siga inspirando a nuevos terapeutas en toda España, y cuidando de nuestros equipos para seguir siendo un entorno de trabajo humano y estimulante.
En definitiva, el gran reto es seguir creciendo e innovando sin perder de vista lo esencial: la persona, su familia y su entorno.
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