Tradicionalmente, los hospitales han centrado sus esfuerzos en mejorar la atención al paciente, incorporar tecnología avanzada y contar con los mejores profesionales. Hoy, a estos pilares se suma uno imprescindible: el compromiso medioambiental. Cuidar de las personas también implica garantizarles un entorno sostenible.
Un hospital como Ribera Povisa es, por definición, una infraestructura de gran complejidad. Opera las 24 horas del día, los 365 días del año, cuenta con una elevada dotación tecnológica y un equipo de más de 1.600 profesionales. Esta actividad exige un uso intensivo de energía, agua y materiales, lo que conlleva, inevitablemente, una generación significativa de residuos. Asumir este impacto es el primer paso para actuar sobre él.
Aunque ya se habían desarrollado algunas iniciativas de mejora en sostenibilidad en años anteriores —como avances en la segregación de residuos—, fue en 2015 cuando se dio un impulso decisivo. Desde la Dirección de Servicios Generales se lideró un proyecto estructurado de eficiencia energética que permitió reducir de manera notable el consumo de agua, gas y electricidad.
El proceso comenzó con auditorías energéticas que permitieron identificar oportunidades de mejora. A partir de ahí, se impulsó la transición a iluminación LED, priorizando las zonas con mayor uso, y se pusieron en marcha diversas medidas para optimizar el consumo de agua. Algunas tuvieron un impacto especialmente relevante, como las aplicadas en el área de diálisis; otras, más sencillas, pero igualmente eficaces, incluyeron la instalación de atomizadores y sistemas de bajo consumo en grifos y cisternas.
Estos primeros avances fueron clave por dos motivos. En primer lugar, permitieron implicar de forma directa al equipo de mantenimiento, del que surgieron muchas de las propuestas de mejora. En segundo lugar, marcaron un punto de inflexión en la cultura organizativa, al evidenciar que las mejoras no solo eran posibles, sino también medibles y sostenibles en el tiempo. A partir de ese momento, conceptos como responsabilidad ambiental, huella de carbono (primer gran hospital gallego en realizar y registrar su huella en 2019), consumo responsable o economía circular pasaron a formar parte de la estrategia y del día a día del hospital.
En los años siguientes, el esfuerzo se consolidó mediante un enfoque más analítico y estructurado desde la Dirección Técnica. Se realizaron inversiones en infraestructuras más eficientes, como la instalación de un nuevo grupo de frío aire-agua que permitió retirar las torres de refrigeración (con el consiguiente ahorro de agua y electricidad que supone), la renovación de las antiguas calderas por nuevas calderas de condensación alimentadas por gas natural —que permitieron reducir más de un 40% el consumo de gas—, la puesta en marcha de un BMS (Building Management System) que permite la medida, control y actuación en la mayor parte de las instalaciones, la modernización de la planta de diálisis, renovación de ascensores y montacargas así como la puesta en marcha de una instalación fotovoltaica en cubierta.
Hoy, Ribera Povisa es un hospital que adquiere el 100% de su energía eléctrica de origen renovable, ha eliminado el uso de gases anestésicos con alto potencial de efecto invernadero, como el protóxido de nitrógeno, y continúa identificando oportunidades para reducir su huella de carbono.
Este compromiso forma parte de una visión compartida a nivel de grupo. Todos los grandes centros del Grupo Ribera ya cuentan con certificaciones de huella de carbono (en alcance 1, 2 y 3) y acreditaciones ambientales.
Adoptar hábitos responsables en el uso de los recursos, optimizar consumos y gestionar adecuadamente los residuos son acciones que, sumadas, generan un impacto significativo. La sostenibilidad se construye en el día a día, a través de decisiones conscientes en todos los niveles de la organización, y es esa la clave, la implicación de todos y cada uno de nosotros en nuestras acciones cotidianas, asumiendo un compromiso individual con la sostenibilidad de las organizaciones y el medioambiente.
Los avances logrados en los últimos años demuestran que es posible compatibilizar una atención sanitaria de excelencia con la reducción del impacto ambiental. Este es el camino: integrar la sostenibilidad en la gestión, en la cultura y en cada decisión, para construir un modelo sanitario más responsable, eficiente y preparado para el futuro.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Medio Ambiente


