En la Fundación Ramón Areces somos muy conscientes de que la demencia y el Alzheimer suponen uno de los mayores desafíos para la salud global en este siglo XXI. Desde hace 50 años promovemos todas aquellas iniciativas e investigaciones enfocadas a la mejora de salud y la búsqueda de soluciones ante un extenso abanico de enfermedades, entre ellas las neurodegenerativas.
En esta línea se enmarca la colaboración que nuestra Fundación mantiene con especialistas y centros de referencia en el estudio del Alzheimer. Lista en la que ocupa un lugar destacado la Fundación Pasqual Maragall, con la que desde hace ya 17 años impulsamos acciones dirigidas a la prevención y el tratamiento de una enfermedad hasta ahora incurable, compleja y que tiene un enorme impacto en los pacientes y su entorno.
Diferentes actividades e investigaciones impulsadas por ambas fundaciones han puesto de manifiesto la necesidad urgente de comprender en profundidad los mecanismos que impulsan los procesos que desencadenan el Alzhéimer y tratar de encontrar estrategias eficaces para anticiparse a su llegada.
El proyecto en curso de la Fundación Pasqual Maragall para la identificación de biomarcadores en sangre en la población con declive cognitivo avanza en este sentido. Con nuestro apoyo al estudio Beta-AARC queremos ayudar a abrir una prometedora vía para comprender las primeras fases biológicas del Alzhéimer y los marcadores que permiten predecir su evolución. Esperamos contribuir así al objetivo de conseguir intervenciones preventivas que cambien el curso de la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas.
Los esfuerzos que diferentes instituciones y equipos de investigación han venido realizando en el estudio del Alzheimer empiezan a obtener sus frutos, que se traducen en prometedores ensayos clínicos, un mejor abordaje de esta enfermedad y una mejora de la calidad de vida de estos pacientes y su entorno más cercano.
La colaboración científica y la transversalidad pueden jugar un papel decisivo. En este sentido, las últimas investigaciones apuntan a la relación del Alzheimer con factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos, como se puso de manifiesto en una reciente jornada organizada en nuestra Fundación en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).
Existen otros factores socioeconómicos, como el envejecimiento de la población, y hábitos no saludables como el tabaquismo, la obesidad o la falta de ejercicio físico que podrían contribuir al desarrollo de una enfermedad con importantes repercusiones sociales. Aspectos que destacados expertos pusieron también de relieve durante un ciclo de conferencias y debates en ciencias organizado por la Fundación Ramón Areces y Springer Nature, expresamente dedicado a los avances clínicos y el impacto social de esta enfermedad.
La Fundación Ramón Areces se mantiene muy atenta a los avances y hallazgos científicos que parecen apuntar a que nos encontramos ante un punto de inflexión y un futuro esperanzador en el tratamiento del Alzhéimer. La prevención, la búsqueda de terapias innovadoras y la medicina personalizada alientan prometedoras líneas de investigación a las que seguiremos prestando apoyo.
Animamos a investigadores e instituciones a mantener una actividad que resulta decisiva para mejorar la vida de millones de personas en España y en todo el mundo. En este sentido, quiero destacar que nuestra Fundación reconoce plenamente la valiosa labor que lleva a cabo la Fundación Pasqual Maragall y nos sentimos muy satisfechos de colaborar en esta noble tarea.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


