En la primera descripción de la enfermedad, hecha por Alois Alzheimer hace más de un siglo, se describieron las lesiones cerebrales que ahora llamamos placas de amiloide y ovillos neurofibrilares, pero también la anormalidad de células gliales alrededor de las lesiones. Aun así, durante décadas la investigación centró principalmente sus esfuerzos en las neuronas. Gracias a ello, hoy conocemos mucho mejor cómo se desarrolla la enfermedad y podemos detectarla de forma cada vez más precoz. Sin embargo, todavía quedan muchas preguntas por responder. Comprender qué otros mecanismos intervienen en la progresión de la enfermedad será clave para seguir avanzando.
Responder a estas preguntas exige seguir ampliando nuestra mirada. Hoy, sabemos que, además de las neuronas, existen otras células del cerebro esenciales para su funcionamiento que podrían desempeñar un papel clave en el desarrollo del Alzheimer y otras demencias.
Entre ellas se encuentran la microglía, el principal sistema de defensa del cerebro, encargada de eliminar residuos y responder frente a posibles daños, y la astroglía, responsable de mantener el equilibrio del entorno neuronal, favorecer la comunicación entre las neuronas y participar en la respuesta inflamatoria. Cada vez existen más evidencias de que ambas, llamadas en conjunto células gliales, desempeñan un papel clave en la evolución del Alzheimer y que comprender cómo actúan puede abrir nuevas oportunidades para entender mejor la enfermedad.
Con este objetivo, desde el Grupo de Investigación en Neuroimagen del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, hemos puesto en marcha un proyecto que representa una nueva vía de investigación innovadora. El estudio incorporará por primera vez en España el trazador Deprenyl (DED) para la investigación del Alzheimer. Este trazador se administra antes de realizar una prueba PET, una técnica de imagen que permite observar el funcionamiento del cerebro y visualizar procesos que hasta ahora permanecían ocultos. Gracias a esta innovadora herramienta, podremos comprender mejor el papel que desempeñan las células gliales desde las fases más tempranas de la enfermedad.
Este avance supone un paso importante para la investigación. Hasta ahora, gran parte del conocimiento sobre estas células procedía de estudios experimentales en animales o del análisis del tejido cerebral. La posibilidad de estudiarlas mediante técnicas de neuroimagen mientras la enfermedad evoluciona permitirá comprender mejor cómo responde el cerebro humano desde sus fases iniciales y obtener información que hasta ahora desconociamos.
Sabemos que cuando el cerebro comienza a acumular las primeras alteraciones asociadas al Alzheimer, tanto la microglía como la astroglía se activan como un mecanismo natural de defensa. En un primer momento, esta respuesta parece contribuir a proteger el cerebro. Sin embargo, cuando se mantiene de forma prolongada puede favorecer un proceso inflamatorio que acaba dañando las neuronas e interfiriendo en su comunicación. Aunque hay ciertos estudios que sugieren este comportamiento, aún no tenemos claro si es así ni por qué. Comprender mejor este equilibrio puede ayudarnos a responder algunas de las preguntas que siguen abiertas: por qué la enfermedad evoluciona de forma diferente en cada persona, cómo identificar a quienes progresarán más rápidamente o qué nuevas dianas terapéuticas podrían abrir la puerta al desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados.
La investigación sobre el Alzheimer ha demostrado que los grandes avances rara vez llegan de un único descubrimiento. Son el resultado de muchos proyectos que, paso a paso, amplían nuestro conocimiento sobre una enfermedad extraordinariamente compleja. Este proyecto nace precisamente con esa vocación: mirar más allá de las neuronas para comprender mejor todos los mecanismos que intervienen en el desarrollo del Alzheimer y abrir nuevas oportunidades para prevenir, diagnosticar de forma más precisa y desarrollar tratamientos cada vez más eficaces.
Nada de ello sería posible sin las personas que participan voluntariamente en nuestros estudios y la colaboración entre investigadores de diferentes disciplinas. Tampoco podríamos avanzar sin el compromiso de instituciones, empresas y entidades que creen en el valor de la investigación. Las alianzas son fundamentales para impulsar proyectos innovadores como este y transformar el conocimiento científico en avances que mejoren la vida de las personas. Solo sumando ciencia, innovación y compromiso podremos seguir avanzando hacia un futuro sin Alzheimer.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


