La memoria no es solo un archivo individual de recuerdos. Es el hilo invisible que sostiene nuestra identidad, nuestras relaciones y la cohesión de la comunidad en la que vivimos. Cuando el Alzhéimer irrumpe en una vida, no afecta únicamente a quien lo padece: desdibuja de forma silenciosa una parte del tejido social que nos conecta a todos. Enfrentar una realidad así exige mucho más que compasión; requiere una alianza colectiva donde la ciencia, la empatía y el compromiso social avancen en la misma dirección.
Es desde esta responsabilidad compartida donde las empresas debemos preguntarnos cuál es nuestro verdadero papel. Para un grupo como el nuestro, con raíces profundas en el ámbito rural, la responsabilidad social no es un concepto abstracto, sino la manifestación natural de nuestra voluntad de hacer mejor la vida de nuestros vecinos, amigos y familiares. Siempre hemos tenido claro que cuidar del territorio significa, de forma inseparable, cuidar de la salud, el bienestar y el futuro de las personas que lo habitan. No puede ser de otra manera.
Y es precisamente desde esa proximidad desde la que desarrollamos una sensibilidad muy especial frente a la huella del Alzheimer. Esta cercanía nos enseña que la atención y el acompañamiento humano, por esenciales que sean, estarían incompletos sin una apuesta decidida y continuada por la investigación científica, que, no lo olvidemos, es el único camino para encontrar soluciones definitivas.
En este punto es donde nuestro camino se cruza de forma natural con el de la Fundación Pasqual Maragall. Nos une la convicción de que las alianzas entre el mundo corporativo y las entidades de investigación son un motor imprescindible de progreso social. Las empresas podemos aportar capilaridad, recursos y presencia en el territorio; mientras que instituciones de referencia como la Fundación aportan el rigor científico, el conocimiento experto y la esperanza de un mañana diferente.
En el marco del Día Mundial del Alzheimer, reafirmamos nuestro convencimiento de que el apoyo a la ciencia, expresado en nuestra colaboración con la Fundación Pasqual Maragall, no es una acción más de nuestra RSC: es la forma más coherente y honesta de dar sentido a nuestro compromiso con las personas.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


