El Alzheimer es una de las grandes realidades sociales de nuestro tiempo. Es una enfermedad que, de una manera u otra, nos interpela a todos, porque afecta a las personas que la padecen, pero también a sus familias, los cuidadores y todo su entorno. Ante este reto, creemos que las empresas también tenemos una responsabilidad: contribuir, desde nuestro ámbito de actuación, a generar un impacto positivo en la sociedad.
En Ametller Origen entendemos que alimentar bien a las personas también significa cuidarlas. Esta manera de entender nuestra actividad va mucho más allá de los alimentos que ofrecemos cada día en nuestros establecimientos, y de concienciar a la población sobre la importancia de seguir unos hábitos de vida saludables. Implica comprometernos con las personas y con los retos sociales que afectan a las comunidades donde estamos presentes, impulsando iniciativas que ayuden a construir una sociedad más saludable, más consciente y más solidaria. En este sentido, una alimentación basada en la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras y frutos secos, contribuye a preservar la salud cerebral y la reserva cognitiva.
Es en este contexto que nace nuestra alianza con la Fundación Pasqual Maragall. Compartimos la convicción de que la investigación es el mejor camino para avanzar hacia un futuro sin Alzheimer y que la prevención, el conocimiento y la sensibilización son herramientas imprescindibles para hacer frente a esta enfermedad. Por eso, es una responsabilidad poder sumarnos a esta causa e impulsar, a lo largo del año, diferentes iniciativas conjuntas que nos permitirán implicar tanto a nuestros equipos como a nuestros clientes. Desde acciones vinculadas a nuestros productos hasta campañas como el redondeo solidario en caja, queremos poner nuestra capacidad de movilización al servicio de una causa que nos interpela como sociedad.
“Cuando cada organización aporta aquello que sabe hacer mejor, el impacto es mucho mayor que la suma de las partes”
Las alianzas entre empresas y entidades sociales tienen un valor extraordinario porque permiten unir conocimiento, capacidad de innovación y voluntad de transformación. Cuando cada organización aporta aquello que sabe hacer mejor, el impacto es mucho mayor que la suma de las partes. Desde el mundo empresarial tenemos la capacidad de llegar a millones de personas, de generar conversaciones y de movilizar recursos. Las entidades sociales, por su parte, aportan experiencia, rigor y una profunda comprensión de los retos que afrontan. Esta complementariedad es la que hace posibles proyectos con una incidencia real.
En Ametller Origen creemos que el compromiso social no es una acción puntual, sino una manera de hacer empresa. Forma parte de nuestra manera de entender el negocio y de nuestro propósito de generar un impacto positivo en la salud de las personas y del planeta. Por eso impulsamos alianzas con organizaciones que comparten nuestros valores y con las que podemos contribuir a dar respuesta a necesidades reales de la sociedad. Aunque actualmente no existe una cura para el Alzheimer, cada vez hay más evidencia científica que demuestra que adoptar hábitos de vida saludables puede contribuir a reducir el riesgo de la enfermedad.
Sabemos que los grandes retos no los puede afrontar nadie en solitario. Solo desde la colaboración entre empresas, fundaciones, instituciones y ciudadanía podremos avanzar hacia una sociedad más preparada para prevenir enfermedades como el Alzheimer, mejorar la calidad de vida de las personas y continuar invirtiendo en la investigación que nos acerque, algún día, a una cura. Cada pequeño hábito saludable suma, y la colaboración entre investigación, empresas y sociedad es clave para construir un futuro con menos casos de Alzheimer.
Estamos convencidos de que este es el camino: sumar esfuerzos, compartir propósitos y poner a las personas en el centro de todas las decisiones.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


