ubimia®, la compañía tecnológica y de consultoría especializada en soluciones digitales para la gestión del crédito y el dato, ha integrado los criterios ESG como parte estructural de su modelo de negocio y de su propuesta de valor.
- ubimia® define los criterios ESG como una parte estructural de su modelo de negocio. ¿Cómo se traduce esa visión en la estrategia diaria de la compañía?
- Desde el área de Comunicación Corporativa y ESG, ¿cómo se construye una cultura interna alineada con los principios de sostenibilidad?
- ¿Cuáles son hoy los principales retos para integrar los criterios ESG en una empresa tecnológica y de consultoría?
- ubimia® habla de transparencia y rendición de cuentas como principios rectores. ¿Cómo se trabaja esa transparencia con los distintos grupos de interés?
- ¿Qué importancia tiene la medición y el reporting ESG en la toma de decisiones de la compañía?
- Hablan de la integración progresiva de los criterios ESG como elemento de confianza y ventaja competitiva en las relaciones B2B. ¿Está cambiando la sostenibilidad la forma de relacionarse con clientes y partners?
- ¿Cómo ha evolucionado el papel de la comunicación corporativa en un contexto donde la sostenibilidad exige cada vez más credibilidad y evidencia verificable?
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La compañía trabaja en ámbitos como la inteligencia artificial responsable, la economía circular, la transparencia y la conciliación laboral, incorporando la sostenibilidad tanto en su actividad interna como en las soluciones que ofrece a sus clientes.
En esta entrevista, María García, directora de Comunicación Corporativa y ESG de ubimia®, analiza cómo la compañía está trasladando los principios ESG a la estrategia diaria del negocio y a la relación con clientes, empleados y grupos de interés.
ubimia® define los criterios ESG como una parte estructural de su modelo de negocio. ¿Cómo se traduce esa visión en la estrategia diaria de la compañía?
En ubimia® el ESG no lo trabajamos como algo separado del negocio, sino que está dentro de nuestro modelo. Es más, es intrínseco a nuestro propósito de contribuir al desarrollo de la sociedad del bienestar a través de la mejora de los procesos de crédito, para hacer que estos procesos sean más eficientes, transparentes y justos para toda la sociedad. Por tanto, es algo que tenemos completamente integrado en nuestro propósito.
Esta visión se traslada, por ejemplo, al diseño de nuestras soluciones tecnológicas, pensadas para mejorar la toma de decisiones en crédito y facilitar el acceso a la financiación.
También se traduce en cómo trabajamos con el dato y la inteligencia artificial. Hemos definido criterios claros de uso responsable, con una normativa interna aprobada el último año y un comité de inteligencia artificial que revisa cualquier iniciativa antes de ponerla en marcha.
A nivel interno, fundamentalmente se traduce en nuestro modelo de trabajo e-work, un modelo híbrido y flexible que aporta beneficios en conciliación, eficiencia y reducción de desplazamientos, lo que impacta directa y positivamente en nuestra huella de carbono.
Somos empresa adherida al Pacto Mundial de Naciones Unidas, lo que nos permite estar alineados con sus principios fundamentales.
En el último año adquirimos la compañía francesa ZIQY, que nos ha permitido entrar en el sector de la economía circular.
Hemos incorporado a nuestro portfolio una plataforma para gestionar el ciclo de vida completo de activos en modelos de alquiler, suscripción y reacondicionamiento. Esto es importante para ubimia® porque con ello la sostenibilidad ya no es solo un compromiso interno, sino que pasa a formar parte del negocio y del valor que aportamos a nuestros clientes.
Desde el área de Comunicación Corporativa y ESG, ¿cómo se construye una cultura interna alineada con los principios de sostenibilidad?
Construir una cultura es algo bastante complejo y no depende solo de Comunicación, pero desde mi área ayudamos y validamos que exista coherencia con todo lo demás, porque cuando hay consistencia entre lo que se dice y lo que se vive, la cultura se construye prácticamente sola.
Cuando la sostenibilidad se integra en la comunicación y forma parte del día a día de la compañía, la cultura corporativa termina alineándose de forma natural con los principios ESG.
Para ello utilizamos distintos canales de comunicación interna, como los equipos corporativos de Teams, la intranet o las sesiones webinar del CEO, encuentros periódicos globales dirigidos a toda la plantilla donde, entre otras cuestiones, se refuerza la cultura corporativa.
Luego hay otro pilar fundamental de nuestra cultura, que son las condiciones de nuestro modelo de trabajo e-work, del que ya hemos hablado y que repercute positivamente sobre los tres ejes del ESG.
Desde que implantamos este modelo en 2020 no ha habido ni una sola solicitud de reducción de jornada tras una baja de maternidad o paternidad. Esto no es casualidad, es consecuencia de que el modelo funciona y de que integra principios ESG, en este caso concreto relacionados con la conciliación.
Por último, otra forma de construir cultura son las iniciativas de voluntariado y acción social en las que implicamos a los empleados de ubimia®. Durante el último año apoyamos a más de nueve organizaciones, tanto en España como en México, en iniciativas en las que participó activamente mucha gente del equipo.
Esto nos ayuda a conectar nuestro propósito con acciones reales y es otro ejemplo de que, cuando lo que se comunica se refleja en lo que se hace, el compromiso con la sostenibilidad se convierte en algo natural dentro de la organización.
¿Cuáles son hoy los principales retos para integrar los criterios ESG en una empresa tecnológica y de consultoría?
Para mí, el principal reto hoy es cómo trasladar el ESG a la práctica de una forma realmente escalable.
En el ámbito tecnológico, uno de los mayores desafíos es la velocidad a la que evoluciona todo, especialmente en áreas como la inteligencia artificial o la gestión del dato. Muchas veces las compañías tienen que tomar decisiones antes incluso de que exista una regulación definida.
Ante este escenario, en ubimia® hemos optado por anticiparnos. Por ejemplo, hemos desarrollado una normativa interna de inteligencia artificial que nos permite contar con un marco de gobernanza propio, sin necesidad de esperar a que la regulación nos obligue a ello.
Un segundo reto es la credibilidad, ya que el greenwashing ha generado mucha desconfianza y por eso tenemos que ser especialmente rigurosos, medir bien, reportar con evidencias verificables y no hablar de aquello que no podemos demostrar.
Por esa razón apostamos por organismos evaluadores externos como EcoVadis, que nos evalúan anualmente desde fuera. Esto no solo nos da una medalla —ya tenemos la de bronce durante tres años consecutivos y estamos muy contentos—, sino que nos permite apoyarnos en metodologías de terceros que validan lo que decimos.
Y luego está el reto de hacerlo escalable, es decir, pasar de acciones puntuales a algo estructurado, con indicadores que sirvan para tomar decisiones. Algo que abordamos integrando el ESG en el plan estratégico del negocio y asignando un área y una persona responsable dedicadas específicamente a ESG.
ubimia® habla de transparencia y rendición de cuentas como principios rectores. ¿Cómo se trabaja esa transparencia con los distintos grupos de interés?
En ubimia® trabajamos para que la información sea clara, accesible y útil para cada uno de nuestros grupos de interés.
En el caso de los empleados, nos apoyamos en distintos canales de comunicación interna, como los equipos corporativos de Teams, las sesiones webinar del CEO y un boletín mensual interno que recopila los principales hitos y novedades de la compañía.
Además, fomentamos una cultura basada en una política de puertas abiertas. Esto significa que cualquier empleado puede comunicarse directamente con cualquier nivel de liderazgo, incluidos los directivos o el propio CEO.
Este modelo favorece un entorno de confianza y comunicación bidireccional, en el que las personas pueden compartir ideas, inquietudes o preguntas sin barreras jerárquicas.
También contamos con un canal de denuncias accesible desde la web tanto para empleados como para terceros. Y, de hecho, en los últimos años no se ha registrado ninguna denuncia, algo que interpretamos como una señal positiva de alineación con nuestros principios éticos.
En cuanto a clientes, inversores y proveedores, nuestros principales instrumentos de rendición de cuentas son la memoria anual de actividad y la memoria ESG, donde recogemos tanto los avances como los compromisos pendientes con datos concretos y verificables. Ambos documentos son públicos y están disponibles en nuestra web.
Y respecto a la sociedad en general, trabajamos la transparencia a través de notas de prensa, la web corporativa, el blog, las redes sociales, la participación en foros y la presencia en medios de comunicación.
Durante el último año participamos en más de 35 foros en ocho países y registramos más de 60 impactos en medios especializados. Toda esta información también está recogida en nuestras memorias públicas.
¿Qué importancia tiene la medición y el reporting ESG en la toma de decisiones de la compañía?
La medición y el reporting son importantes, pero sobre todo cuando sirven para tomar decisiones. Porque si los datos se quedan solo en un informe, realmente no son tan útiles.
Pongo un ejemplo concreto. En 2025 calculamos nuestra huella de carbono con los tres alcances: alcance 1, 2 y 3. Y uno de los resultados más relevantes fue descubrir que el alcance 3 concentra casi el 90% de nuestras emisiones. Eso nos permite poner el foco en aquello en lo que debemos trabajar en 2026.
Si no hubiéramos medido esto, quizá seguiríamos centrándonos únicamente en energía renovable, que pertenece al alcance 2 y representa solo un 6% de nuestras emisiones totales. Por tanto, disponer de estos datos nos ayuda a cambiar prioridades y tomar mejores decisiones.
En la parte social analizamos indicadores como rotación, retención o diversidad para evaluar cómo funcionan nuestras políticas de personas y corregir aquello que sea necesario.
Y en gobernanza nos apoyamos en evaluaciones externas como EcoVadis y certificaciones como la ISO 27001, que nos permiten tener una referencia objetiva y detectar áreas de mejora.
La idea es que estos datos no se queden únicamente en un informe, sino que sirvan para ajustar cómo trabajamos y definir las siguientes acciones.
Hablan de la integración progresiva de los criterios ESG como elemento de confianza y ventaja competitiva en las relaciones B2B. ¿Está cambiando la sostenibilidad la forma de relacionarse con clientes y partners?
Sí, de manera clara, especialmente en los entornos B2B.
La sostenibilidad ha dejado de ser una cuestión exclusivamente interna para convertirse en un aspecto cada vez más relevante también para clientes y partners. Cada vez más compañías preguntan cómo integramos los criterios ESG en nuestras soluciones y en nuestra forma de trabajar.
Hace apenas tres años, una pregunta relacionada con ESG dentro de un proceso comercial era algo excepcional. Hoy se ha convertido en algo habitual, especialmente en sectores como el financiero o en grandes grupos multinacionales con compromisos propios de reporting y sostenibilidad.
Esto ha cambiado también la naturaleza de las conversaciones con clientes y colaboradores. Ya no se habla únicamente de eficiencia o costes, sino también de cuestiones como la gestión responsable del dato, la seguridad, la ética aplicada a la inteligencia artificial o el impacto de las soluciones tecnológicas.
En este contexto, aspectos como contar con la evaluación de EcoVadis, renovar anualmente la ISO 27001, publicar memorias ESG o formar parte del Pacto Mundial tienen un peso creciente en los procesos de homologación y evaluación de proveedores.
Y aquí vuelve a cobrar importancia la adquisición de ZIQY, porque esta plataforma de economía circular nos permite no solo gestionar mejor nuestra propia sostenibilidad, sino también ayudar a nuestros clientes a avanzar en la suya.
En definitiva, la sostenibilidad ha pasado a formar parte de nuestra propuesta de valor y también de la manera en la que construimos las relaciones con clientes y partners.
¿Cómo ha evolucionado el papel de la comunicación corporativa en un contexto donde la sostenibilidad exige cada vez más credibilidad y evidencia verificable?
El papel de la comunicación corporativa ha evolucionado de forma significativa.
Antes se centraba en contar lo que hacía la compañía y ahora, además, se exige demostrarlo con hechos y evidencias.
Esto implica trabajar mucho más coordinados con áreas como operaciones, legal, personas o finanzas, para garantizar que toda la información que comunicamos sea veraz, coherente y esté correctamente contextualizada.
También han cambiado los propios objetivos de comunicación. Hace unos años hablábamos sobre todo de visibilidad o reputación, mientras que ahora incorporamos objetivos vinculados al ESG, como mejorar anualmente la puntuación de EcoVadis, publicar memorias con indicadores cada vez más completos o avanzar en el reporting de huella de carbono.
La comunicación también ha asumido un papel de rendición de cuentas frente a todas estas cuestiones.
En definitiva, hoy la comunicación corporativa es mucho más completa y exigente, porque debe apoyarse en hechos, datos y métricas verificables. Y eso, aunque requiere mucho más trabajo y coordinación, creo que representa una evolución muy positiva para la comunicación en las compañías.
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