Fluidra, compañía internacional especializada en el sector de la piscina y el wellness, ha situado la Sostenibilidad como una palanca estratégica para gestionar impactos, anticipar riesgos y generar oportunidades de negocio. En un contexto marcado por una mayor exigencia regulatoria, la evolución de los criterios ESG y la necesidad de avanzar hacia modelos más eficientes en el uso del agua y la energía, la compañía trabaja para integrar estos compromisos en sus operaciones, sus productos y su relación con los distintos grupos de interés.
- Fluidra es una compañía internacional especializada en piscina y wellness. Desde tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado el papel de la Dirección de Sostenibilidad en los últimos años?
- En esa integración de la Sostenibilidad en la estrategia, ¿qué papel juega el liderazgo de la alta dirección y cómo lo estáis viviendo en Fluidra?
- Fluidra cuenta con el Responsibility Blueprint como plan director de Sostenibilidad. ¿En qué punto se encuentra la compañía respecto a sus grandes objetivos ambientales, sociales y de gobernanza?
- Uno de los objetivos más ambiciosos de Fluidra es ser Water Positive en sus operaciones en 2030. ¿En qué consiste exactamente y cuál es la hoja de ruta?
- La innovación tecnológica es una de las grandes palancas del sector. ¿Es la tecnología el único camino para lograr una gestión más sostenible del agua o hace falta también pedagogía con profesionales y consumidores?
- Desde la Fundació Fluidra impulsáis el proyecto Put A Pool. ¿Cómo está funcionando y qué impacto social busca generar?
- En materia regulatoria, ¿cómo estáis gestionando la adaptación a las nuevas normativas de Sostenibilidad y qué impacto tiene en el modelo de negocio?
- Desde la Comunicación Responsable, ¿cómo transmitís vuestro compromiso con la Sostenibilidad tanto internamente como hacia clientes, profesionales, inversores y otros grupos de interés?
- Escucha la entrevista completa a Carla Coloma en el pódcast de Corresponsables:
En esta entrevista con Ricardo Martín, CEO de Corresponsables, Carla Coloma, Directora Global de Sostenibilidad de Fluidra, analiza cómo ha evolucionado la función de Sostenibilidad en las empresas, cuáles son los principales avances del Responsibility Blueprint de la compañía y qué retos plantea el objetivo de ser Water Positive en sus operaciones en 2030. También aborda el papel de la innovación tecnológica, la pedagogía con profesionales y consumidores, el impacto social de la Fundació Fluidra y la utilidad de la doble materialidad para conectar la agenda ESG con la estrategia de negocio.
Fluidra es una compañía internacional especializada en piscina y wellness. Desde tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado el papel de la Dirección de Sostenibilidad en los últimos años?
La evolución, en mi caso, ha sido muy favorable. Yo empecé siendo técnica de medioambiente en una empresa, donde éramos un departamento pequeño, muy centrado en iniciativas concretas o en gestionar temas reputacionales. He tenido el gusto de ver cómo, poco a poco, en gran parte por la legislación, pero también por la concienciación que han ido adquiriendo algunas empresas, todo esto ha ido cogiendo más relevancia.
Ahora tengo la suerte de estar en una empresa que tiene el convencimiento desde arriba de que la Sostenibilidad es algo relevante, que puede ser una palanca de crecimiento y que forma parte de la ética y de los valores de la organización, desde su fundador, el señor Juan Planas, y siguiendo esa visión de lo que puede ser una empresa de piscinas.
Es verdad que hay velocidades muy diferentes, dependiendo de los sectores y del tamaño de las organizaciones, pero por suerte hay muchos brotes verdes y cada vez son más. La legislación ha ayudado mucho a poner todo esto en primer plano.
También estoy notando esa evolución de no ser tanto un departamento de iniciativas independientes, quizá sin demasiada conexión, a estar mucho más focalizado en la gestión de riesgos, en la cuantificación de impactos financieros y en abordar la Sostenibilidad desde esa perspectiva. Cuando tocas la parte financiera y la parte de riesgos es cuando puedes entrar de lleno en la estrategia.
Entonces ya no es un departamento aislado, sino un departamento que interlocuta con toda la organización, a todos los niveles, y que gestiona impactos, riesgos y oportunidades. La verdad es que es esperanzador y ojalá podamos seguir en este camino, en cualquier organización, de cualquier tamaño y de cualquier sector.
En esa integración de la Sostenibilidad en la estrategia, ¿qué papel juega el liderazgo de la alta dirección y cómo lo estáis viviendo en Fluidra?
Por lo general, lo que yo había vivido anteriormente eran empresas en las que había falta de liderazgo, de visión, de estrategia o de entendimiento sobre qué era esto de la Sostenibilidad. Es algo que depende mucho de cada organización y que, aunque ha ido calando en partes intermedias, todavía tiene que ir cogiendo peso. La alta dirección se tiene que formar, tiene que entenderlo y todavía hay mucho trabajo por hacer.
En Fluidra contamos con esa sensibilidad. Nuestro Presidente, Eloy Planes, quiere hacer las cosas bien, quiere entender cuáles son los impactos que genera una empresa como Fluidra y quiere ver también la oportunidad: cómo la empresa puede ser un catalizador o una herramienta para generar impactos positivos.
Está muy implicado en la Fundació Fluidra, intentando extraer esa parte de beneficios que tienen las piscinas y cómo pueden mejorar la salud, el bienestar y la satisfacción de las personas. Él tiene una visión: conseguir tener una piscina positiva, una piscina que devuelva más al medio de lo que coge, tanto a nivel medioambiental como social. Y todos estamos moviéndonos hacia ahí.
Tenemos objetivos que abarcan a toda la organización y él lo incluye en todos los comunicados y en todas sus presentaciones. Poco a poco, aunque no es fácil porque el momento geopolítico tampoco acompaña y hay muchos temas urgentes que abordar, esa visión ayuda. La Sostenibilidad siempre es algo más de fondo, pero gracias a ese liderazgo desde arriba, a quienes tenemos que ejecutarla nos resulta mucho más fácil.
Es muy importante para que la Sostenibilidad acabe siendo un caso de éxito dentro de una organización que desde arriba exista sensibilidad, preocupación y visión, y que se entiendan todas las palancas que pueden mover la estrategia de la compañía apoyándose en la Sostenibilidad.
Fluidra cuenta con el Responsibility Blueprint como plan director de Sostenibilidad. ¿En qué punto se encuentra la compañía respecto a sus grandes objetivos ambientales, sociales y de gobernanza?
Tenemos tres pilares dentro de nuestro Responsibility Blueprint: ambiental, social y de gobernanza. Creo que tenemos bastantes buenas noticias en la parte medioambiental. Estamos a un año de conseguir la neutralidad en carbono en nuestras operaciones y, de hecho, estamos por encima del objetivo anual que teníamos. Estamos en la senda y prácticamente seguros de que lo vamos a conseguir el año que viene.
También estamos a punto de lograr el 100% de uso de electricidad renovable en todas nuestras operaciones, en todos los sites que tenemos en Fluidra por el mundo, que son más de 200. Ha habido una evolución muy favorable en este sentido y la reducción de huella ha sido muy relevante.
Dentro de este primer marco del Blueprint, nos faltaba definir mejor la estrategia de agua, algo que hemos materializado durante el año pasado y con lo que vamos a seguir trabajando. El agua, para un sector como el nuestro y para una actividad como la nuestra, es absolutamente imprescindible abordarla bien.
En este apartado medioambiental también teníamos la parte de producto, lo que nosotros llamamos producto sostenible. Es una clasificación interna de productos que contribuyen de alguna manera a mejorar el impacto medioambiental, ya sea por eficiencia, por el uso de materiales reciclados, porque el producto se ha concebido de manera circular, porque es reciclable o porque es reparable.
Estamos a punto de lograr ese 60% que teníamos marcado de ventas asociadas a productos con atributos de Sostenibilidad en 2026. Estamos en el 59%, por lo tanto, estamos ahí, trabajando para conseguirlo. Hemos podido incrementar, en categorías de producto muy relevantes, el porcentaje de materiales reciclados en bombas de calor, skimmers y otros productos.
Más allá de conseguir una producción y una manufactura de bajo impacto, con el uso de energías renovables y certificaciones como la ISO 14001, que te aseguran que vas mejorando tu desempeño, que tienes cumplimiento medioambiental y que controlas tus impactos, hemos ido avanzando. Estamos muy cerca y creo que este año también vamos a lograrlo.
En la parte social tenemos el engagement del empleado, que para nosotros refleja todo lo que hacemos para y por nuestros empleados. Tenemos el compromiso firme de estar siempre por encima del 80% de satisfacción. Ahora mismo estamos en el 86%. Hacemos encuestas anuales y los resultados de este año han sido bastante satisfactorios. De ahí salen muchísimas acciones y feedback de nuestros empleados que nos ayudan a seguir mejorando y a mantenernos por encima de ese 80%.
Uno de los grandes hitos aquí ha sido también la brecha salarial. Hace unos años teníamos la brecha salarial ajustada algo desviada, pero pudimos corregirla rápidamente. En dos o tres años lo conseguimos y ahora mismo estamos en un 0,3% de brecha salarial, que es prácticamente nada. La diferencia entre lo que cobra un hombre y una mujer en las mismas posiciones está en ese 0,3%, así que ha habido un buen trabajo de alineación.
Todo esto se traduce también en la parte de gobernanza: en las políticas, en la estrategia, en cómo se gestiona la ética, en los objetivos a nivel de organización y en cómo lo gestionas con tus grupos de interés. Aquí todo esto se resume también en la puntuación de Standard & Poor’s, que es el rating que nosotros hemos escogido porque es uno de los más relevantes, sobre todo para empresas cotizadas como la nuestra.
Partimos de un 46 hace apenas cinco años y ya estamos en un 77. Hemos evolucionado muy favorablemente. Además, es un rating interesante porque te da oportunidades de mejora, cambia cada año, se adapta a la legislación y va normalizando aspectos que se van incorporando a las empresas, elevando siempre la vara de medir.
Este año, por primera vez, nos han incluido dentro del 1% de empresas de nuestro sector con mejor desempeño. Es un reconocimiento adicional y un orgullo. También es verdad que tenemos muchas áreas en las que mejorar, esto no es un cuento de rosas. A nivel operativo tenemos mucho trabajo por hacer en eficiencia energética, eficiencia hídrica, seguridad, formación y en bajar toda esta parte a un nivel muy operativo.
Fluidra tiene una huella enorme, con entre 200 y 300 sites por el mundo y aproximadamente unas 40 fábricas de producción. Es muy complejo. Bajar todo al terreno y que todo tenga coherencia es algo en lo que todavía estamos trabajando. Somos conscientes de ello y estamos aquí para abordarlo.
Uno de los objetivos más ambiciosos de Fluidra es ser Water Positive en sus operaciones en 2030. ¿En qué consiste exactamente y cuál es la hoja de ruta?
En la parte de agua, aunque ya teníamos objetivos de mejora en eficiencia, sabíamos que no era suficiente. Por eso, el Consejo de Administración nos aprobó el año pasado esta estrategia Water Positive, que intenta abordar la gestión del agua en las operaciones desde todas las perspectivas.
Una parte es la eficiencia y otra es el consumo. Más allá de ser eficientes, tenemos que ir reduciendo ese consumo. Para ello ya hemos empezado a instalar, por ejemplo, sistemas de ultrafiltración en algunas plantas de producción, que permiten recircular el agua, evitar desperdicios, volver a potabilizarla y reutilizarla.
Eso también nos ha ayudado cuando ha habido problemas de escasez hídrica o restricciones en el uso del agua. Nos ha dado independencia y nos ha permitido seguir operando en algunas ubicaciones donde se han producido este tipo de restricciones. Por lo tanto, también tiene mucho sentido a nivel de negocio y de operaciones.
Luego está la parte de la calidad del agua. Tenemos unas 40 fábricas de producción en el mundo y controlamos muy bien que el agua que vertemos al medio cumpla, evidentemente, con todos los parámetros medioambientales y de salud que regula cada país. También nos aseguramos de tener objetivos para minimizar esos impactos, sustituyendo determinadas sustancias que utilizamos en el proceso productivo por otras que ayuden a reducir la carga medioambiental de las aguas vertidas.
Hay una última pata, que es la compensación. En este primer año de estrategia hemos mapeado todas las zonas de consumo de agua que tenemos en el footprint de Fluidra y hemos empezado a trabajar en proyectos locales que devuelvan al medio más agua de la que utilizan nuestras operaciones en esas ubicaciones.
Hemos empezado tanto en Brasil como aquí en Cataluña, donde hemos financiado dos proyectos de recuperación de agua y gestión forestal en la sierra de Collserola. A través de la gestión forestal y de una serie de actuaciones en el terreno y en los bosques, se puede certificar, tanto a nivel de CO2 como de agua, que estamos permitiendo al ecosistema captar y absorber un agua que, de otra manera, por escorrentía, se acabaría perdiendo.
El concepto de Water Positive es esto: reducir tus emisiones, reducir tu consumo de agua, aumentar tu eficiencia, asegurarte de que no generas impactos medioambientales en el medio y, al final, aquello que no puedes compensar o reducir, compensarlo con proyectos de terceros.
Los ejes más fuertes y estratégicos son los primeros, porque también te dan retorno, ahorros e independencia de recursos. Sabemos que la mitad de nuestras operaciones están ubicadas en zonas de estrés hídrico. Por eso empezamos a definir actuaciones en los lugares donde tenemos plantas con estrés hídrico y mayor consumo identificadas, que son las que pueden tener más exposición a restricciones.
Esperamos que para 2030 podamos tenerlo todo muy optimizado, con un retorno de inversión interesante y habiendo financiado proyectos que nos permitan decir que hemos devuelto más agua al medio de la que hemos utilizado para operar.
La innovación tecnológica es una de las grandes palancas del sector. ¿Es la tecnología el único camino para lograr una gestión más sostenible del agua o hace falta también pedagogía con profesionales y consumidores?
La tecnología tiene que ser uno de los mecanismos. Los departamentos de innovación en Fluidra tienen muy presentes estos objetivos: que nuestras ventas acaben siendo de productos sostenibles. Por eso se centran mucho en encontrar soluciones que necesiten menos agua, menos energía, que reduzcan el uso de químicos en las piscinas y que contribuyan a mejorar los aspectos medioambientales.
Pero no es la única vía, por supuesto. El uso de una piscina depende muchísimo de cómo se utilice esa tecnología. Existe una manera óptima de utilizar los productos de una piscina, unas recomendaciones que no siempre se siguen. Todavía nos encontramos casos de gente que vacía sus piscinas y las vuelve a llenar, cuando esto no es necesario. Desde hace muchos años, las tecnologías y los productos que ya están en el mercado permiten que eso no sea necesario.
También es importante que el consumidor sea consciente de que poner una cubierta en la piscina previene el 80% de la evaporación y de la pérdida de agua, que de otra manera obliga a estar rellenando constantemente esa piscina.
Nosotros tenemos la limitación de que somos una empresa B2B y no tenemos tanto contacto directo con el consumidor final. Por lo tanto, tenemos que ir siempre a través del profesional de las piscinas. Esto nos limita un poco, aunque intentamos hacer pedagogía en diferentes foros, webs corporativas y ahora también con una estrategia para incluir información en el packaging del producto, por ejemplo mediante códigos QR para que el cliente pueda acceder a esas mejoras.
Pero es verdad que muchas veces, cuando pides que te instalen una piscina, el profesional te la instala y tú no accedes a ese packaging. No compras directamente el producto, sino el servicio. Por eso tenemos que hacer mucha pedagogía con el profesional de las piscinas, y el profesional tiene que ver el valor.
En Fluidra tenemos una academia específica para profesionales de piscina, donde ya hemos empezado a incluir el tema de la Sostenibilidad para que ellos también lo utilicen como argumento de venta. Una piscina que gasta menos agua y menos energía, al final, es más barata de mantener. El retorno de la inversión de algunos productos es muy interesante por estos aspectos.
Es verdad que algunos productos más innovadores y eficientes son más costosos de inicio, pero tienen retornos de dos, tres o cuatro años. Nosotros tenemos que ser capaces de trasladar ese valor al consumidor y al profesional de las piscinas para que elijan este tipo de productos. Si solo nos fijamos en el precio de entrada, difícilmente vamos a poder minimizar estas externalidades.
Estamos explorando muchas maneras de hacerlo. La adopción todavía es limitada, precisamente por eso, pero también estamos buscando nuevas formas de llegar al consumidor final y de influir para que la gente sepa que ya existen soluciones que hacen que el consumo y el impacto de la piscina sean mínimos. El consumidor tiene que ser consciente de ese valor y tiene que pedir este tipo de productos.
Desde la Fundació Fluidra impulsáis el proyecto Put A Pool. ¿Cómo está funcionando y qué impacto social busca generar?
En Fluidra contamos con la Fundació Fluidra, gestionada por un equipo externo, aunque financiada principalmente con fondos de Fluidra. La fundación tiene como uno de sus principales objetivos generar impacto positivo en la sociedad a través de las piscinas.
El proyecto Put A Pool está especialmente vinculado a enseñar a nadar a personas ubicadas en zonas de riesgo de inundación, que no tienen acceso a este aprendizaje o que son personas vulnerables y, por diferentes casuísticas, no pueden acceder a él. Son personas que tienen una necesidad real de saber nadar.
Put A Pool consiste en piscinas elevadas que instalamos y que pueden ser móviles. Se pueden instalar y desinstalar en diferentes ubicaciones. Tenemos varias instaladas en África y lo que hacen, a través también de colaboraciones con profesores internos, es dar acceso a esas piscinas a distintas aldeas y comunidades.
Son comunidades que viven cerca de ríos o mares, que conviven con el agua, o zonas con riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones. Este tipo de colaboraciones les ayuda a estar más preparadas y, al final, nuestro objetivo es poder salvar vidas: que haya personas que sepan nadar y desenvolverse en situaciones de este tipo.
Ahora mismo tenemos varias piscinas que van moviéndose por el mundo. Tenemos una en Australia, otras en África y Estados Unidos, y las vamos desplazando en función de las necesidades. Contamos con un procedimiento interno, damos a conocer el proyecto y ofrecemos la posibilidad de solicitar esa instalación.
También estamos trabajando con el Departamento de Innovación para ver cómo hacer este proyecto más escalable, sin que necesariamente tengamos que mover estas piscinas, porque son contenedores industriales y suponen una infraestructura muy compleja, con un equipamiento muy concreto. Queremos desarrollar un modelo más replicable, que no dependa siempre de mover un contenedor de un lugar a otro, porque eso también tiene su huella ecológica.
La idea es que no solo pueda hacerse a través de nuestra colaboración, sino que también pueda convertirse en una opción para comunidades que quieran acceder a este tipo de servicios y beneficios.
En materia regulatoria, ¿cómo estáis gestionando la adaptación a las nuevas normativas de Sostenibilidad y qué impacto tiene en el modelo de negocio?
Todo este tsunami regulatorio nos puso a todos muy en alerta. Muchas empresas tuvimos la suerte de empezar a contar con profesionales de la Sostenibilidad que se focalizaran en todo lo que había que reportar y que empezaran a darle contexto y estructura a toda esta parte.
Sinceramente, fue una manera de iniciar departamentos de Sostenibilidad en muchas empresas. En nuestro caso, al ser una compañía cotizada y formar parte del IBEX 35, siempre hemos estado por encima de los umbrales y siempre nos ha acabado aplicando todo. Por lo tanto, no ha variado tanto para nosotros.
Ahora estamos pendientes todavía de que se transponga la CSRD y de todo el proceso de simplificación, pero nosotros siempre hemos ido a máximos. No solo por un tema regulatorio, sino porque tenemos muchísimos inversores que nos piden información adicional, la CNMV también nos solicita información, y estamos en ratings como Standard & Poor’s, que nos piden incluir información adicional.
Nuestros informes siempre han sido mucho más exhaustivos de lo normal, con el volumen de informe que eso implica. Pero los últimos cambios regulatorios nos han servido mucho, sobre todo para enfocar la Sostenibilidad desde la perspectiva de la doble materialidad.
Eso nos ha dado una herramienta con la que hemos conectado muchísimo más con negocio. Porque no solo hablamos de impactos sobre el medioambiente o sobre las personas, sino también de impacto financiero. Y eso lo hemos hecho involucrando a quienes saben: al negocio.
Ha sido una simbiosis muy interesante porque, por primera vez, nos hemos sentado con departamentos de negocio a cuantificar los potenciales impactos financieros que pueden derivarse de aspectos sociales y medioambientales. Por primera vez hemos convergido y hemos tenido un objetivo común, del que han salido conclusiones muy interesantes.
Para hacer el análisis de doble materialidad hemos involucrado prácticamente a todo el top management: el Comité Ejecutivo, los Directores de todas las áreas y casi 200 personas entre directores y expertos de áreas en las zonas más relevantes. Todos han participado en la identificación de impactos, oportunidades y riesgos, positivos y negativos, con una validación final por parte de la alta dirección.
Eso nos ha servido mucho para entendernos mejor con negocio y para que también se vea la parte de impacto financiero. Ya sabemos que, cuando trasladas el mundo de la Sostenibilidad a euros o a monedas, todo el mundo lo entiende mucho mejor.
Desde la Comunicación Responsable, ¿cómo transmitís vuestro compromiso con la Sostenibilidad tanto internamente como hacia clientes, profesionales, inversores y otros grupos de interés?
En lo que hace referencia a la comunicación interna, normalmente ligamos los días internacionales con comunicados internos para asegurarnos de que nuestros empleados tienen al menos una actualización anual sobre las diferentes temáticas que gestionamos desde Sostenibilidad.
Hemos hablado de agua, derechos humanos, diversidad, suministro responsable y temas vinculados a los ODS, entre otros. Lo hacemos así para que el contexto externo, lo que se comunica en medios o en prensa, vaya ligado con lo que comunicamos dentro de Fluidra. De este modo, los empleados pueden tener ese vínculo y entender cómo las empresas generan impactos sobre los distintos aspectos de la Sostenibilidad.
A nivel externo, también hemos hecho algo similar. Hasta ahora teníamos iniciativas más aisladas: comunicábamos en catálogos, en webs corporativas o con alguna campaña vinculada al Día Internacional contra el Cambio Climático en octubre. Ahora hemos dado un paso más formal y hemos establecido una serie de días internacionales ligados también a la parte de producto.
La idea es que el consumidor pueda ver, por ejemplo, si estamos hablando del Día Mundial del Agua, cuáles son los productos de Fluidra que ayudan a conservar el agua o a reducir la huella hídrica de las piscinas. Intentamos ligar los mensajes con el contexto externo y con los días internacionales para bajarlos de una manera más comprensible.
A nivel interno lo hacemos sobre todo con píldoras formativas, newsletters y una intranet donde vamos actualizando información. También utilizamos redes sociales, especialmente LinkedIn, notas de prensa, y materiales pensando en inversores, profesionales, catálogos y trípticos, donde incluimos los beneficios asociados a cada uno de los productos que tenemos en cartera.
Escucha la entrevista completa a Carla Coloma en el pódcast de Corresponsables:
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