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Sacyr ha publicado su Memoria de Capital Natural 2024-2025, la segunda edición de un documento con el que la compañía ordena y expone su trabajo en protección de la biodiversidad y gestión de los impactos sobre el entorno natural. La publicación, de carácter bienal, repasa los avances logrados en los dos últimos ejercicios y muestra cómo la empresa está incorporando los criterios vinculados a la naturaleza a su forma de planificar, decidir y ejecutar proyectos.
La memoria recoge progresos en la identificación, gestión y mitigación de impactos sobre los ecosistemas, así como en la evaluación de riesgos y oportunidades asociados al capital natural. También explica el enfoque con el que Sacyr quiere integrar estas variables en la toma de decisiones, desde la gobernanza corporativa hasta la actividad sobre el terreno.
Un informe alineado con los principales estándares internacionales
Uno de los aspectos que la compañía subraya en esta edición es el marco técnico utilizado para elaborar el documento. La memoria se ha preparado conforme a referencias internacionales ya muy asentadas en Información No Financiera y divulgación ambiental, entre ellas GRI 101 Biodiversidad, ESRS E4 sobre Biodiversidad y Ecosistemas dentro de la directiva europea CSRD, y las recomendaciones de TNFD sobre divulgación de riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza.
Con ello, Sacyr busca situar esta memoria en línea con los criterios que están marcando el reporting empresarial en materia ambiental, especialmente en un momento en el que la biodiversidad y la dependencia de los ecosistemas empiezan a ocupar un espacio más visible en las exigencias regulatorias y de mercado.
Más peso de la naturaleza en la estructura de decisión
En el apartado de gobernanza, el documento recoge el papel del Comité de Biodiversidad, creado en 2022, como espacio de coordinación entre la alta dirección y los equipos ambientales de los proyectos. La memoria también repasa las políticas corporativas que ordenan la actuación de la compañía en este campo, entre ellas la Política de Biodiversidad, la Política de Agua y la incorporación de criterios ambientales a la cadena de suministro.
Ese enfoque apunta a una idea que cada vez gana más terreno en grandes grupos de infraestructuras: la biodiversidad ya no se gestiona solo desde el área ambiental de un proyecto, sino que empieza a entrar en la lógica más amplia de gobierno corporativo y gestión del riesgo.
Reforestación, restauración ecológica y protección de fauna
La memoria dedica una parte relevante a las actuaciones desarrolladas en los territorios donde Sacyr tiene actividad. Ahí aparecen medidas adaptadas a distintos contextos locales y estructuradas en torno a la llamada jerarquía de mitigación: evitar, minimizar, restaurar y compensar.
Entre las acciones recogidas figuran restauraciones ecológicas, reforestaciones con especies autóctonas, medidas de protección de fauna, control de especies exóticas invasoras y trabajos de recuperación de humedales y riberas. El documento presenta estas intervenciones como parte de una estrategia orientada a reducir el impacto sobre los ecosistemas y mejorar la resiliencia ambiental en las áreas de actuación.
Agua y patrimonio, también dentro del capital natural
El informe no se detiene únicamente en flora y fauna. También incorpora el trabajo realizado en gestión responsable del agua, con especial atención a la eficiencia y al uso de agua reutilizada en zonas con estrés hídrico.
A ello se añaden medidas de protección del patrimonio arqueológico, histórico y cultural, un ámbito que la compañía incluye dentro de su aproximación al territorio y a la Sostenibilidad de los proyectos. La memoria plantea esa protección como una forma de preservar no solo los ecosistemas, sino también la memoria y el valor cultural de los lugares donde interviene.
Un documento para medir avances y marcar dirección
Con esta segunda Memoria de Capital Natural, Sacyr da continuidad a una línea de trabajo con la que quiere mostrar que la Sostenibilidad ambiental no se limita a objetivos generales, sino que exige sistemas de medición, criterios de decisión y actuaciones concretas. El documento deja ver, sobre todo, una voluntad de dar más estructura a la gestión de la biodiversidad y de convertir la relación con la naturaleza en una variable estable dentro del modelo de negocio.
En una empresa ligada a proyectos de infraestructuras y servicios, ese paso no es menor. Hablar de capital natural implica asumir que el entorno no es solo el lugar donde se ejecuta una obra, sino un factor que condiciona riesgos, costes, aceptación social y viabilidad a largo plazo.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en la Ficha Corporativa de Sacyr en el Anuario Corresponsables 2026.


