Eduardo Galeano sostenía que el horizonte, en su naturaleza inalcanzable, poseía la función esencial de invitarnos a seguir caminando; sin embargo, cuando ese tránsito se emprende de la mano de una INSTITUCIÓN HUMANITARIA COMO CRUZ ROJA el horizonte deja de ser una abstracción para transformarse en un espacio de protección de la dignidad humana.
De este modo, cuando se cumple el 25º aniversario de la alianza entre Carrefour España, Fundación Solidaridad Carrefour y Cruz Roja, celebramos la madurez de una arquitectura de intervención que ha redefinido los límites del compromiso social en España. Entre otros, porque nuestra unión nació bajo una premisa innegociable en materia social “los cambios sistémicos no admiten respuestas aisladas ni fragmentarias”
De esa convicción brotó un vínculo indisoluble y orgánico. Una simbiosis que nos ha permitido habitar la fractura de las emergencias sociales (especialmente cuando no hay focos que alumbren los escenarios)
Un compromiso que alcanza su máxima expresión con nuestro “Convenio de Respuesta Inmediata en Emergencias”, que este año también cumple 25 años. Un cuarto de siglo ofreciendo auxilio básico en clave de donación de alimentos y artículos de primera necesidad a las poblaciones afectadas por situaciones de catástrofe o similares. También apoyo emocional a través de los equipos ERIE Psicosociales de Cruz Roja, cuyo desarrollo, formación e intervención tenemos el honor de financiar desde su creación en el año 2001
Más de dos décadas dando soporte a Cruz Roja en las grandes catástrofes y en las emergencias cotidianas (365 días al año 24 horas al día) Una visión que también ha dado lugar al desarrollo de campañas estructurales a favor de la infancia en especial situación de vulnerabilidad como el proyecto “Duendes” de donación de juguetes o la ‘Vuelta al Cole Solidaria’ Herramientas de equidad que, junto a nuestra apuesta decidida por la integración laboral de personas en desventaja social, buscan transformar la vulnerabilidad en oportunidades de autonomía real. Porque un mundo definido por la incertidumbre y la fragilidad del mañana exige alianzas que no solo sean sólidas, sino profundamente empáticas y visionarias.
Tras este bagaje, podemos decir que Cruz Roja nos ha enseñado a mirar la realidad a través de una «lente todavía más humanitaria», permitiéndonos transmutar nuestros activos en un baluarte de resiliencia frente a las grandes catástrofes y a las emergencias diarias a las que como sociedad nos ha tocado enfrentarnos. Catástrofes como los atentados del 11-M; de la Rambla de Barcelona o de Cambrils; accidente aéreo de la T2; terremoto de Lorca; erupción volcán Cumbre Vieja en la Palma; Covid-19; inundaciones como la DANA; tormentas; nevadas… o con ocasión de los graves incendios que asolan nuestro país cada verano.
Por ello, en una fecha tan señalada solo podemos decir GRACIAS Cruz Roja por permitirnos ser parte de un legado de vidas transformadas.
Sabemos que el horizonte siempre estará ahí, tan presente como inalcanzable. Pero si algo tenemos claro es que mientras persista una sola brecha de vulnerabilidad por cerrar debemos seguir caminando …con la convicción de que el poder de solidaridad y la fuerza de las alianzas son la única respuesta posible ante los desafíos de una sociedad cada vez más polarizada, pero también más sensible y comprometida con las necesidades de las personas más vulnerables.


