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- La mirada institucional: Sostenibilidad 360 y un compromiso transversal con el territorio
- El Foro y los ecosistemas locales: la Sostenibilidad como motor de competitividad
- De la pyme a la gran empresa: madurez estratégica, normativa y propósito
- Industria, construcción y agua: la circularidad como hoja de ruta
- Moda, agricultura y cadena de suministro: la Sostenibilidad como negocio
- Educación, formación e innovación: la universidad y los centros como recurso
- Planificación estratégica, resiliencia y una mirada local con vocación de impacto
- Pacto Mundial, alianzas y la herencia pionera de Andalucía
- Una conversación que continúa
Málaga ha acogido un nuevo Diálogo Corresponsables Territorial 2026, un encuentro a puerta cerrada que reunió a más de una veintena larga de profesionales del sector público, privado, académico y del tercer sector para compartir visión, experiencias y retos en torno a la Sostenibilidad y la Responsabilidad Social Empresarial.
La jornada, celebrada el pasado martes 5 de mayo en la sede de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y coorganizada por Corresponsables y el Foro Provincial de Empresas Socialmente Responsables de Málaga, contó con la colaboración de instituciones como la Junta de Andalucía, la Diputación de Málaga, el Ayuntamiento de Málaga, la Universidad de Málaga, la Fundación CIEDES, CIFAL Málaga-UNITAR y el Pacto Mundial de la ONU España, aliados clave en la construcción de un espacio plural de reflexión y acción.
«Volvemos a impulsar estos diálogos en un momento convulso y complicado, con guerras y un contexto global que afecta a las políticas y estrategias de Sostenibilidad; pero los que llevamos tiempo en estos temas hemos pasado ya por crisis de todo tipo, y precisamente por eso es más necesario que nunca dialogar», señaló Marcos González, Presidente Editor y fundador de Corresponsables, de su Fundación y de ObservaRSE, al dar la bienvenida a los participantes y dinamizar el debate. González agradeció la respuesta del territorio: «pasar de los 12 ó 13 inscritos previstos a una mesa de más de 25 personas es maravilloso, porque eso anima a seguir impulsando estos espacios de diálogo».
La mirada institucional: Sostenibilidad 360 y un compromiso transversal con el territorio

Abrió el turno institucional Natalia Sánchez Romero, Vicepresidenta Ejecutiva y Secretaria General de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), reivindicando el papel de la patronal y, especialmente, del Foro de Empresas Socialmente Responsables como pilar de la organización: «llevamos muchísimos años convencidos del papel fundamental que las empresas deben ostentar en el impulso de una visión sostenible con triple perspectiva, ese ESG que no es solo materia medioambiental, sino también gobernanza e impulso social». Para Sánchez Romero, «hablar de empresa es hablar de generar oportunidades, de proporcionar arraigo territorial y de configurar un futuro mejor», y para ello la colaboración, el liderazgo y la detección de oportunidades son las tres claves del foro malagueño: «en Málaga estamos acostumbrados a trabajar juntos, a veces de manera formal y otras de manera oficiosa, y tenemos ya muchos casos de éxito que atestiguan que cuando vamos juntos con objetivos comunes, las cosas salen bien».
Esa visión transversal la suscribió Ruth Sarabia García, Delegada Territorial en Málaga de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía, que celebró el enfoque del encuentro: «me gusta especialmente el título de Sostenibilidad 360, porque mi presencia solo para hablar de Sostenibilidad medioambiental no tendría sentido. Hace tiempo que hemos dejado de hablar de Sostenibilidad pensando solo en lo ambiental para afrontarla de manera mucho más integral y transversal». Sarabia compartió, además, una mirada lúcida sobre los desequilibrios que tensionan la propia idea de Sostenibilidad en el territorio: «creemos que estamos impulsando unos patrones de Sostenibilidad en los que caminamos todos de la mano y, de pronto, vienen elementos externos que te desestabilizan; ocurre una guerra que afecta al tráfico del petróleo y te cambia todo, porque el plástico también se hace con petróleo». Y aterrizó el reto en clave provincial: el envejecimiento de la pirámide poblacional, los proyectos pioneros como Vivir en Casa —desarrollado junto a la Universidad de Málaga, el centro La Noria y los ayuntamientos—, la pobreza infantil y, sobre todo, la vivienda: «no podemos permitirnos que el despegue de Málaga deje atrás bolsas de personas; eso significaría que estamos fracasando en hacer realmente sostenible el desarrollo del territorio».
Desde la Diputación de Málaga, Resurrección Hernández, Jefa de Innovación Social y Despoblamiento del Centro La Noria, prolongó esa mirada hacia la igualdad como condición de posibilidad: «no puede haber Sostenibilidad si hay desigualdad; la desigualdad genera insostenibilidad». Por tanto, defendió, hay que trabajar la igualdad de las personas y la igualdad del territorio. Hernández recordó el papel del centro de innovación social como espacio de encuentro entre lo público, lo privado y el tercer sector, y compartió iniciativas como el programa 360 para personas con discapacidad como ejemplo concreto de esa mirada integral.
El Foro y los ecosistemas locales: la Sostenibilidad como motor de competitividad
Una de las ideas más repetidas a lo largo del Diálogo fue la de Málaga como provincia pionera y la del Foro Provincial de Empresas Socialmente Responsables como palanca local para extender la cultura de la Sostenibilidad. Desde el propio foro se trasladó la convicción de que «la Sostenibilidad es un motor de competitividad», y de que son cada vez más las empresas que la integran en la toma de decisiones, especialmente en sectores vinculados a la economía verde, la eficiencia energética y la gestión del agua, en los que se ha notado «un crecimiento notable» en los últimos años.
Esa lectura del territorio la completó María del Carmen García Peña, Directora Gerente de la Fundación CIEDES: «mucho del éxito de Málaga se vincula al proceso de planificación estratégica orientado al desarrollo sostenible, y eso solo ha sido posible porque desde 1994 la fundación trabaja con sus patronos —Ayuntamiento, Junta, Diputación, Universidad, Unicaja, CEM, sindicatos— alineando estrategias y herramientas». García Peña recordó el papel de la fundación como instrumento de gobernanza —«esa G que no solemos decir, pero que es la que permite que la Sostenibilidad no se quede en la boca y se concrete en planificación, gestión y evaluación»— y subrayó la urgencia de incorporar ahora la resiliencia al diseño estratégico: «pensábamos que la Sostenibilidad era para las generaciones futuras, y resulta que la necesitamos para hoy».
De la pyme a la gran empresa: madurez estratégica, normativa y propósito
La voz de la consultoría especializada y de las empresas que están aprendiendo a poner en valor lo que ya hacen tuvo un peso central en la conversación. Manuel Martínez, Responsable de Sostenibilidad de AUREN, recordó que la evolución del concepto en Andalucía es larga y profunda: «primero se empezó a hablar de medio ambiente, con las certificaciones ISO 14001 y el Reglamento EMAS, especialmente desarrolladas en el sector turismo; después llegó la RSE, que ya integraba lo social y empezaba a hablar de gobernanza». Martínez recordó además uno de los proyectos más pioneros de la región: «a principios de los noventa se certificaron los primeros pueblos ‘ecológicos’ de Europa, enclavados en los parques naturales de Andalucía, donde ya se desplegaban muchos de los aspectos que hoy integran el concepto de Sostenibilidad». Sobre la actividad actual de la firma, recordó que la antigua RSC es hoy IMPACTO AUREN, y destacó el proyecto de Sotogrande —con infraestructura solar, una instalación de control de riego pionera en Europa y una reducción de consumos del 20 % desde 2023— y el acuerdo de colaboración con el Parque Natural de Los Alcornocales, además de la actividad pionera del Foro de Empresas Socialmente Responsables de Málaga, donde Auren se reivindica como uno de los «románticos» que iniciaron el proyecto. Sobre la regulación fue claro: «nos estamos adaptando de forma proactiva, integrando criterios ASG en la estrategia y los procesos para anticiparnos; implica inversión en sistemas de medición, mayor transparencia y ajustes operativos, pero también genera oportunidades: mejora la eficiencia, reduce riesgos y refuerza nuestra competitividad y propuesta de valor a largo plazo».
Francisca Molina Herrador, CEO de SELEZZIONA Consultoría y Delegada de DIRSE en Andalucía, aportó la mirada de quien acompaña a la pyme en su despliegue de la Sostenibilidad: «damos servicio a la grande, a la mediana y a la pequeña empresa; eso nos permite tener la visión que la pequeña necesita pero a un coste asumible». Molina insistió en el cambio de mentalidad: «las tres patas de la Sostenibilidad —económica, social y ambiental— hay que medirlas y trabajarlas a la vez; si no se trabajan las tres, no se puede ser socialmente responsable». Y reivindicó la asociación profesional como espacio de pertenencia, recordando los casi 25 años de la red en España, con más de 1.000 socios y una representación creciente a nivel andaluz que aporta capacidad y conocimiento.
Esa apuesta por el ecosistema la prolongó Cristóbal Duarte, CEO de Ecoavantis, con 18 años trabajando en reportes, comunicación y plataformas de Sostenibilidad: «trabajamos mucho los temas de alianzas, porque al final avanzar solo es más rápido, pero acompañado se llega mucho más lejos, y aún más en Sostenibilidad». Duarte recordó cómo el propio Foro de Empresas Socialmente Responsables de Málaga ha sido clave en la maduración del ecosistema local de RSE.
Desde la pyme malagueña, Sara Hernández, Gestora de Proyectos I+D+i de BIOAZUL, aterrizó las dificultades del día a día: «como pyme hemos visto la otra perspectiva, cómo trabajar la Sostenibilidad en nuestra propia organización; los reportes nos eran totalmente desconocidos al principio. Hay que quitarle el miedo a las pymes». Y desde la consultoría más sistémica, Francisco Martín Santamaría, durante 34 años vinculado a Bureau Veritas y hoy implicado a título personal en iniciativas como el Pacto Mundial e INSE, defendió el valor de los sistemas de gestión: «soy un firme defensor de lo sistémico; lo menos importante para una empresa es la certificación: lo importante es la rueda que la certificación pone a girar dentro de la empresa, porque el factor humano es lo más resistente al cambio». Martín Santamaría sumó una idea que recorrió toda la jornada: «las pymes hacen muchas cosas que no ponen en valor, y las grandes empresas tienen una deuda moral importante como tractoras de la Sostenibilidad».
Una mirada estratégica complementaria la aportó Ángela Montenegro, Consultora Senior de Betancourt: «la pregunta ahora no es si ser sostenible o no; eso ya está superado. La cuestión es cómo ser sostenible: cómo integrar la Sostenibilidad de manera efectiva, medible y transformadora, y cómo incorporarla a la estrategia financiera de la empresa».
Industria, construcción y agua: la circularidad como hoja de ruta
La construcción, la industria y la gestión del agua marcaron uno de los bloques más operativos del encuentro. Alejandro Sánchez Cañete, Director de Estrategia, Innovación y Sostenibilidad de Sando, defendió que para el grupo «la Sostenibilidad es una ventaja» y compartió las líneas de trabajo en economía circular aplicada a la industria, así como la fuerte implicación con la reducción de la huella de carbono. Desde el ámbito del agua, Gonzalo Jiménez Espinosa, Director de Desarrollo Sostenible y Acción Social de HIDRALIA, recordó que la compañía es socia prescriptora del Pacto Mundial: «para nosotros son fundamentales las alianzas y compartir experiencias con todos los actores, también con las pymes, porque ahí está buena parte del recorrido pendiente».
La descarbonización aplicada a la industria la trasladó Rebeca Igual, Técnica de Medio Ambiente de Corporación Empresarial Altra, desde el sector de los sistemas de climatización: «nos dedicamos a la reducción del consumo energético y, dentro de nuestras líneas de acción, a la reducción de la huella de carbono». Igual subrayó dos retos centrales para el sector: el cumplimiento de la legislación europea y la gestión de la cadena de suministro: «al ser un sector tecnológico, tenemos retos importantes de abastecimiento, y por eso es fundamental trabajar la Sostenibilidad a lo largo de toda la cadena».
Moda, agricultura y cadena de suministro: la Sostenibilidad como negocio
La moda y la agricultura ecológica aportaron dos miradas complementarias sobre cómo la Sostenibilidad ha pasado de ser un ejercicio voluntarista a una palanca de negocio. Aécio Dantas, Director de Sostenibilidad de SILBON, reconoció el momento de matización del sector textil: «con el Ómnibus hemos bajado un poco el ritmo, pero ganamos muchísimo en confianza y en estrategia. Intentamos hablar de una Sostenibilidad real, muy ligada al negocio y a los proyectos financieros, porque si no hay sostenibilidad financiera del negocio, no hay Sostenibilidad, no hay fundación, no hay proyectos». Para Dantas, los retos del sector se concentran ahora en la inclusión, la diversidad y la alineación de una cadena de suministro «muy profunda, muy compleja y muy global».
Desde Mayoral Moda Infantil, Sara García Rojas, Coordinadora de Sostenibilidad, compartió la perspectiva de una empresa malagueña con 85 años de historia: «creemos en la búsqueda de la mejora continua; en una compañía internacional como la nuestra, las alianzas y la cadena de suministro son fundamentales para abordar la Sostenibilidad de forma transversal y estratégica». García Rojas trasladó una idea clave para el momento actual: «la Sostenibilidad no es una moda, es una forma de proteger el negocio frente a las disrupciones»; trabajar con proveedores logísticos en biofuels o con materiales reciclados, explicó, hace a la compañía menos vulnerable a las fluctuaciones de precios del petróleo o de las materias primas.
La voz de la agricultura ecológica la pusieron María Jesús Lepe, Directora de Calidad, y Marta Crespo, Directora de Marketing, ambas de eurofresh, empresa malagueña líder europeo en aguacate ecológico con operaciones en Perú, Colombia, República Dominicana, Chile y Países Bajos. Lepe recordó que «llevamos haciendo Sostenibilidad sin saber del todo que se llamaba así, porque en los países donde operamos es imposible quedarse 25 años sin trabajar lo medioambiental y lo social». Y compartió un reto que es, también, una de las grandes asignaturas pendientes del tejido empresarial: «hacemos muchas cosas, pero no las hacemos visibles»; la compañía está hoy en la fase de darle valor estratégico, de incorporar la Sostenibilidad a los programas y proyectos clave y de ordenar el proceso de comunicación.
Educación, formación e innovación: la universidad y los centros como recurso
Si hubo un hilo que recorrió toda la jornada, fue el de la formación como condición de posibilidad de cualquier estrategia sostenible. Eva María Sánchez Teba, Profesora del Departamento de Economía y Administración de Empresas de la Universidad de Málaga, reivindicó el papel de la institución académica: «la Universidad de Málaga debe ser vista como un recurso; la Sostenibilidad es algo transversal en toda la universidad, no solo en la docencia». Sánchez Teba detalló las líneas de investigación en economía circular aplicada a la construcción, a la moda o al turismo, así como la participación en proyectos europeos de formación junto a otras universidades, y reivindicó la transferencia: «investigar por investigar no tiene sentido; investigamos para dar solución a problemas reales de la sociedad».
Esa mirada formativa la subrayó Déborah Salafranca, Directora de CIFAL Málaga-UNITAR, centro vinculado a Naciones Unidas con vocación a la vez internacional y local: «tenemos un ámbito multilateral, pero también un ámbito muy ligado a la ciudad de Málaga, con la Universidad, la Diputación, el Ayuntamiento, Unicaja Banco y la Confederación de Empresarios en nuestra Junta Directiva, lo que nos permite una visión general». Salafranca defendió que «la formación en Sostenibilidad es necesaria, en lo privado y en todo tipo de sectores», porque muchas pymes ni siquiera saben qué significa exactamente la Sostenibilidad o cómo aplicarla. Igual que la Universidad, también CIFAL Málaga, dijo, quiere ser percibido como un recurso formativo a disposición de toda la sociedad.
Planificación estratégica, resiliencia y una mirada local con vocación de impacto
La jornada también dejó espacio a la mirada institucional desde el ámbito local. Alicia Martín Fernández, Jefa del Departamento de Comunicación y Responsabilidad Social del Organismo Autónomo de Gestión Tributaria (GESTRISAM) del Ayuntamiento de Málaga, recordó la trayectoria pionera del organismo: «llevamos elaborando informes de progreso desde 2008 y 2009; empezamos con los diez principios del Pacto Mundial, después incorporamos los ODS y hoy estamos inmersos en un macroproyecto de resiliencia y responsabilidad digital». Martín Fernández dejó una definición que resumió bien el espíritu del encuentro: «hablar de Sostenibilidad es hacer un plan estratégico mantenido y eficaz a medio y largo plazo, con resultados reales y medibles».
Desde la consultoría especializada en Sostenibilidad ambiental, Juanma Llamas, Socio Fundador de Green Globe SyPA, ambientólogo y miembro veterano del Foro, ofreció una mirada de balance: «hemos sido testigos del cambio de los últimos años, y aunque la normativa nos ayuda a impulsar a veces la Sostenibilidad, lo más esperanzador es que el convencimiento es cada vez mayor». Llamas puso un ejemplo concreto: cuando los Premios Goya se celebraron en Málaga, su consultora calculó la huella de carbono del evento. «Que un evento o un festival mida su impacto es algo que hace pocos años parecía impensable y hoy es ya un indicador de cómo está cambiando la cultura. Lo mejor de todo es que hay muchísimos retos abiertos y que la Sostenibilidad no va a parar».
Pacto Mundial, alianzas y la herencia pionera de Andalucía
El cierre del bloque de intervenciones lo abrió Isabel Roser, del Pacto Mundial de la ONU España, que recordó el papel de la red española —tercera del mundo en número de miembros— como palanca de competitividad para las empresas: «queremos que se entienda que la Sostenibilidad es un tema de inteligencia empresarial, una cuestión de competitividad». Roser puso en valor el Informe de Progreso como herramienta especialmente útil para aquellas pymes que, aun quedando fuera de la obligación normativa tras el Ómnibus, son interpeladas por las cadenas de valor de las grandes empresas: «nuestras compañías nos piden cada vez más que les ayudemos a ordenar lo que ya hacen y a ponerlo en valor». Y reivindicó el músculo del Pacto Mundial en España como un activo del que el ecosistema debería sentirse orgulloso.
Esa idea de continuidad y veteranía la suscribió Marcos González al cerrar la jornada: «cuando empecé la tesis doctoral en 2002, que propició la creación de Corresponsables, ya veía que esto era más amplio y complejo de lo que parecía. Iniciativas buenas siempre ha habido, y hay que acordarse de ellas; lo que ahora se busca es que la Sostenibilidad sea lo más integral, transversal y holística posible, integrando lo ambiental con los derechos humanos, lo social y la gobernanza». González apuntó también a la necesidad de seguir tendiendo puentes entre la gran empresa y la pyme y entre los pioneros y las nuevas generaciones, en línea con el espíritu del 20 aniversario de Corresponsables que hemos celebrado en 2025.
Una conversación que continúa
Con este nuevo Diálogo Territorial, Corresponsables, junto a la CEM y al Foro Provincial de Empresas Socialmente Responsables de Málaga, prosigue su ruta por la geografía ibérica para seguir tejiendo alianzas y situando la Sostenibilidad y la RSE en el centro del debate económico, social y ambiental.
Málaga reafirma así, en pleno 2026, su condición de territorio pionero: un ecosistema en el que lo público, lo privado, lo académico y el tercer sector llevan más de tres décadas trabajando junto a la sociedad civil para que la Sostenibilidad —en su mirada 360— deje de ser un concepto en boca de todos y se traduzca, cada día, en planificación, en gestión y en resultados concretos para las personas y para el territorio.
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