Lee un resumen rápido generado por IA
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Ovario, que se conmemora mañana, día 8 de mayo, los especialistas del Grupo sanitario Ribera insisten en la importancia de visibilizar uno de los tumores ginecológicos más difíciles de detectar de forma precoz: el cáncer de ovario. Se trata de una enfermedad “silenciosa” porque sus síntomas, a menudo difusos, pueden pasar desapercibidos o confundirse con molestias habituales.

La doctora Ana Marbella Muñoz, ginecóloga de la clínica Ribera Mestalla, subraya que “es fundamental escuchar el cuerpo y no normalizar síntomas persistentes”, ya que el cáncer de ovario suele diagnosticarse en fases avanzadas. Entre las señales más comunes la especialista señala la hinchazón abdominal, el dolor pélvico, la sensación de saciedad precoz o los cambios intestinales.
Como información importante y para visibilizar esta patología, la doctora Muñoz destaca la necesidad de analizar no solo los factores genéticos, sino el contexto global de la paciente. “Entre los principales factores de riesgo figuran la edad —especialmente a partir de los 50 años—, la presencia de mutaciones genéticas como BRCA, la endometriosis o la inflamación crónica. En cambio, aspectos como los embarazos, la lactancia, el uso de anticonceptivos hormonales en determinados casos o un estilo de vida antiinflamatorio pueden ejercer un efecto protector”, explica.
El protocolo de diagnóstico ante la sospecha de una masa tumoral consiste en primer lugar en la realización de pruebas de imagen como ecografía vaginal y TAC, así como el estudio de marcadores tumorales en sangre combinados Ca 125 y HE4.
Hábitos saludables, alimentación sana y menos estrés
Más allá del tratamiento convencional —cirugía y quimioterapia—, y siendo una patología de difícil diagnóstico precoz, el enfoque integrativo que recomienda la doctora Muñoz incorpora medidas complementarias que contribuyen a mejorar la evolución y el bienestar de la paciente. Entre ellas, destaca estilo de vida saludable, revisiones periódicas anuales con ecografía vaginal, “una alimentación rica en antioxidantes y omega-3, la reducción del consumo de ultraprocesados, la gestión del estrés —clave en el equilibrio hormonal e inmunológico—, la suplementación personalizada cuando está indicada y la práctica de actividad física adaptada”.
La doctora Ana Marbella Muñoz insiste también en la importancia de no ignorar señales de alerta como la hinchazón abdominal persistente, el dolor pélvico o abdominal, la sensación de llenarse rápidamente al comer o la necesidad frecuente de orinar. “Si estos síntomas se mantienen durante más de dos o tres semanas, es imprescindible consultar con un especialista”, recalca.
Aunque el cáncer de ovario no siempre puede prevenirse, la especialista de Ribera Mestalla asegura que “sí es posible actuar sobre los factores de riesgo modificables, favorecer una detección más temprana y acompañar de forma integral a la mujer durante todo el proceso”. En este sentido, la doctora Muñoz concluye que “cuidar la salud ginecológica no es solo realizar revisiones periódicas, sino integrar cuerpo, mente y entorno para lograr un abordaje más completo y eficaz”.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en el Espacio de Grupo Ribera en Organizaciones Corresponsables.


