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La Unidad de Daño Cerebral del Grupo sanitario Ribera en su centro de la C/Garellano de Cartagena, continúa avanzando en su compromiso con la innovación y el cuidado integral del paciente a través de la incorporación de la realidad virtual en los tratamientos de rehabilitación neurológica, una herramienta que ya está demostrando resultados muy positivos en la recuperación funcional y emocional de los pacientes.
Esta tecnología, aplicada por la terapeuta ocupacional Amalia Díaz, permite trasladar al paciente a entornos simulados en los que puede trabajar actividades de la vida diaria de forma segura, controlada y adaptada a sus necesidades. Todo ello, dentro del enfoque humano y personalizado de la campaña “Contigo paso a paso”, que pone el acento en acompañar al paciente en cada fase de su recuperación.
“La realidad virtual nos permite ir un paso más allá en la rehabilitación. No solo hacemos el tratamiento más efectivo, sino también más preciso y motivador”, explica Amalia Díaz, especialista en daño cerebral y rehabilitación con tecnologías avanzadas.
Durante las sesiones, los pacientes utilizan gafas de realidad virtual que les sumergen en escenarios como un supermercado, una cocina o tareas cotidianas. En estos entornos, trabajan de forma simultánea capacidades físicas y cognitivas, como el equilibrio, la coordinación, la memoria, la atención o la planificación. “El paciente puede practicar sin miedo a caerse o a hacerse daño. Es un entorno seguro donde equivocarse forma parte del aprendizaje”, añade la especialista.
«Esta terapia me está ayudando mucho. Hay cosas que en la vida real aún no puedo hacer y esto me anima mucho a seguir»
Uno de los casos es el de Lourdes, paciente intervenida de un tumor cerebral, que presenta afectación en el lado derecho de su cuerpo. Gracias a la realidad virtual, ha conseguido avanzar en funciones que en su día a día todavía le resultan difíciles.
“Esta terapia me está ayudando mucho. Hay cosas que en la vida real aún no puedo hacer, como la pinza con la mano, pero aquí sí lo consigo, y eso me anima mucho a seguir”, explica.
Según Amalia Díaz, este tipo de avances no solo tienen un impacto emocional, sino también neurológico: “Ese éxito visual inmediato favorece la neuroplasticidad del cerebro, ayudando a reorganizar las áreas implicadas en el movimiento y facilitando la recuperación funcional”.
Además, los logros alcanzados en los entornos virtuales se trasladan progresivamente a la vida real, mejorando la autonomía y la confianza del paciente en su día a día. “ La tecnología no sustituye al terapeuta, sino que complementa su trabajo. Es una herramienta más dentro de un abordaje multidisciplinar, donde cada profesional aporta su visión para lograr la mejor recuperación posible”, subraya Díaz.
Desde la Unidad de Daño Cerebral, el mensaje a pacientes y familias es claro: confiar en el proceso y en los profesionales. “Que no tengan miedo y que se dejen acompañar. Es una oportunidad de entrenar el cerebro de una forma diferente, y los resultados pueden llegar antes de lo esperado”, concluye.
Con iniciativas como esta, Ribera en Cartagena refuerza su apuesta por una rehabilitación innovadora, cercana y centrada en la persona, donde cada avance cuenta y cada paso se da, siempre, contigo.
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