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Neumólogos del grupo sanitario Ribera advierten de que un uso incorrecto del inhalador o su abandono cuando desaparecen los síntomas es uno de los principales motivos del mal control del asma, una enfermedad respiratoria crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Con motivo del Día Mundial del Asma, que se conmemora mañana, especialistas en Neumología subrayan la importancia de combinar un tratamiento adecuado con una correcta técnica inhalatoria y una buena educación del paciente. “La educación del paciente con asma es un elemento básico del tratamiento, ya que reduce el riesgo de crisis, mejora la calidad de vida y disminuye los costes sanitarios”, explica la doctora Dolores Corbacho, jefa del Servicio de Neumología del hospital Ribera Povisa (Vigo).
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el tratamiento solo es necesario durante las crisis. En este sentido, el neumólogo de Ribera Cardiosalus (Murcia), Roberto Bernabeu, advierte de que “muchos pacientes creen que solo deben medicarse cuando tienen ‘falta de aire o pitos’, pero el asma es una inflamación crónica que debe tratarse todos los días”.
El doctor Bernabeu utiliza el llamado “enfoque del iceberg” para explicar la enfermedad: “Los síntomas son solo la parte visible, pero debajo existe una inflamación persistente que, si no se trata, puede provocar daños estructurales irreversibles en los bronquios”. Entre estos daños se encuentran el remodelado bronquial, la fibrosis o la obstrucción fija del flujo aéreo, que pueden hacer que el pulmón pierda capacidad funcional de forma permanente.
Por este motivo, los especialistas insisten en que el uso frecuente del inhalador de rescate es una señal de alarma. “Si un paciente necesita el broncodilatador más de dos veces por semana, significa que su asma no está controlada y debe acudir al especialista”, señala el doctor Bernabeu.
En este contexto, el tratamiento inhalado sigue siendo el “estándar de oro”. Tal y como explica el neumólogo de Ribera Imske (Valencia) y Ribera Pasarela (L’Eliana), Sergio Calvache, “la gran ventaja del inhalador es que permite una acción directa sobre la mucosa bronquial, con mayor eficacia y menos efectos secundarios que los tratamientos orales”.
Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de la técnica. “Un fármaco excelente es inútil si no llega a su diana terapéutica. La técnica inhalatoria es uno de los puntos donde más errores se cometen”, advierte el doctor Calvache.
Los errores más habituales con el inhalador
Entre los fallos más habituales destacan la falta de coordinación entre la inhalación y la activación del dispositivo, una inspiración inadecuada o no mantener la respiración tras la toma del medicamento.
Además, no todos los inhaladores funcionan igual. “Debemos diferenciar entre el medicamento y el dispositivo”, explica el doctor Bernabeu. “En los cartuchos presurizados la clave es la coordinación, mientras que en los dispositivos de polvo seco es la fuerza de la inhalación la que permite que el fármaco llegue al pulmón”, añade.
Los especialistas recuerdan también la importancia de mantener el tratamiento preventivo incluso en ausencia de síntomas. “El objetivo es controlar la inflamación de base, no solo aliviar las crisis”, subraya la doctora Corbacho.
En este sentido, desmontan algunos mitos frecuentes, como el miedo a los corticoides inhalados. “Las dosis son mínimas y seguras, y sus beneficios superan ampliamente cualquier riesgo”, aclara el doctor Bernabeu.
En el contexto del Día Internacional del Asma, el grupo Ribera insiste en que el control del asma requiere un seguimiento médico periódico, la revisión de la técnica inhalatoria y el compromiso activo del paciente. “Con un tratamiento adecuado, una buena técnica y educación sanitaria, la mayoría de los pacientes puede llevar una vida completamente normal”, concluyen los especialistas.
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