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Urbaserexplica que la llegada del verano y el aumento de las temperaturas no solo afectan a las personas y a las ciudades, sino también a los residuos que generamos diariamente. Los restos de comida, frutas, verduras y otros materiales orgánicos se degradan con mayor rapidez cuando permanecen expuestos al calor.
Esta aceleración del proceso de descomposición puede provocar malos olores, generar líquidos y favorecer la aparición de insectos alrededor de los contenedores. Por este motivo, durante los meses más cálidos resulta especialmente importante adoptar algunos hábitos sencillos relacionados con el depósito y la separación de los residuos.
Depositar la basura en el horario establecido
Los horarios fijados por cada ayuntamiento buscan reducir el tiempo que las bolsas permanecen en la vía pública antes de ser recogidas por los servicios municipales.
Durante el verano, depositar los residuos en las horas centrales del día puede hacer que los restos orgánicos permanezcan expuestos durante varias horas a temperaturas elevadas. Esta situación acelera su degradación e intensifica los olores.
Respetar la franja horaria establecida por cada municipio permite reducir el tiempo transcurrido entre el depósito de la bolsa y su recogida. En muchas localidades, esta franja se sitúa durante la tarde o la noche, cuando las temperaturas son más bajas.
Pequeños gestos para mantener limpias las ciudades
Urbaser destaca varias recomendaciones que pueden contribuir a evitar suciedad, malos olores y plagas durante los periodos de calor:
🔹 Cerrar correctamente las bolsas. De esta manera se evita el derrame de líquidos y restos dentro o alrededor de los contenedores.
🔹 Mantener cerrada la tapa del contenedor. Esta medida ayuda a contener los olores y evita que los residuos queden directamente expuestos al calor.
🔹 No depositar bolsas en el suelo. Los residuos situados fuera de los contenedores pueden romperse con mayor facilidad, generar suciedad y atraer insectos.
🔹 Separar correctamente los residuos. Una adecuada separación facilita su tratamiento posterior y permite recuperar materiales que todavía tienen valor.
También es recomendable prestar especial atención a los restos de pescado, carne y comida preparada, ya que pueden generar olores con mayor rapidez cuando permanecen durante horas a temperaturas elevadas.
La limpieza urbana, una responsabilidad compartida
Cada noche, los servicios municipales de recogida movilizan equipos profesionales, vehículos y rutas planificadas para retirar los residuos generados a lo largo del día. Durante el verano, estos trabajos se realizan en unas condiciones especialmente exigentes debido a las altas temperaturas.
La experiencia de Urbaser en servicios urbanos y gestión de residuos muestra que la limpieza de las ciudades depende tanto de la planificación y del trabajo de los servicios municipales como de la colaboración de la ciudadanía.
Acciones cotidianas como utilizar correctamente los contenedores, respetar los horarios de depósito y evitar abandonar bolsas en la vía pública pueden facilitar las tareas de recogida y contribuir a mantener los espacios urbanos en mejores condiciones.
La economía circular comienza en los hogares
El recorrido de los residuos no termina cuando son recogidos. Muchos de ellos son trasladados a instalaciones en las que pueden ser separados, tratados y valorizados.
En el caso de los residuos orgánicos, una correcta gestión puede permitir la obtención de nuevos recursos, como compost, biogás o biometano. De este modo, materiales que inicialmente se consideran desechos pueden volver a incorporarse al ciclo productivo.
La economía circular comienza, por tanto, mucho antes de que los residuos lleguen a una planta de tratamiento. Empieza en los hogares y en decisiones tan sencillas como separar correctamente los materiales, cerrar bien las bolsas y elegir el momento adecuado para depositarlas.
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