Durante años hemos dedicado muchos esfuerzos a explicar la sostenibilidad y a conseguir relevancia y puesta en valor de forma externa. Inversores, administraciones, pacientes, medios de comunicación o sociedad han sido nuestros principales receptores. Sin embargo, cada vez estoy más convencida de que la comunicación de la sostenibilidad empieza dentro, desde el corazón de las organizaciones , desde sus persona
Porque difícilmente una organización puede hacer creíble su compromiso hacia el exterior si sus propias personas no lo conocen, no lo entienden y, sobre todo, no sienten que forman parte de él.
Y creo que ahí está precisamente uno de nuestros principales retos como comunicadores: pasar de informar sobre sostenibilidad a conseguir que las personas se reconozcan dentro del impacto que genera su compañía.
Esto requiere, en primer lugar, hacerles partícipes de la hoja de ruta. Explicar los compromisos, los objetivos y los avances, pero también los retos y aquello que todavía tenemos que mejorar. En sostenibilidad, como en comunicación, la credibilidad no nace de contar únicamente aquello que hacemos bien. Se construye con transparencia, datos y coherencia.
En DONTE GROUP esta reflexión tiene especial relevancia porque nuestra hoja de ruta de sostenibilidad e impacto positivo no es algo paralelo al negocio. Forma parte de nuestra actividad y de la propia razón de ser de la compañía. Nuestro propósito de contribuir a mejorar la odontología, la sociedad y el planeta haciendo accesible la salud bucodental, especialmente a quienes más lo necesitan, se materializa cada día a través de nuestras clínicas y de las miles de personas que forman parte de la organización.
Por eso, el desafío es conseguir que ese propósito deje de percibirse como algo corporativo para transformarse en una pregunta mucho más sencilla y cercana:“Yo, como parte de DONTE GROUP, ¿cómo estoy contribuyendo?”. Y para poder responderla necesitamos contar con datos que aterricen y hagan tangible esa aportación.
En los últimos años hemos evolucionado nuestra manera de comunicar este compromiso. Comenzamos con#CompromiSOStenible, una iniciativa que nos permitió dar forma y estructura a nuestro propósito y a nuestra hoja de ruta de impacto positivo. Después llegó #HuellaDONTE, como concepto para contar estrategias, avances y acciones y que éstas no sean percibidas como iniciativas aisladas sino con un por qué y con un para qué. Con #ActivaTuHuella, concepto buscamos trasladar el impacto desde la organización hasta cada una de las personas que lo hacen posible. Nuestros equipos de clínicas Moon, Vitaldent y MAEX y el impulso de las personas que damos servicio a nuestros centros desde las áreas corporativas.
La diferencia es importante. Ya no queremos solamente contar qué hace DONTE GROUP. Queremos demostrar qué cambia como consecuencia de lo que hacemos y quién hace posible ese cambio.
Para ello hemos utilizamos como palanca de comunicación el modelo de medición desarrollado por el área de Sostenibilidad basado en la metodología Impact Frontiers, estructurado en cinco dimensiones, 15 impactos y 38 indicadores. El modelo nos permite medir desde la democratización de la salud bucodental y la mejora de la salud hasta la generación de empleo y desarrollo de talento, la contribución económica o el cuidado medioambiental. Y, algo especialmente relevante para la comunicación interna, permite en muchos indicadores trasladar el impacto desde el dato global hasta una comunidad autónoma o incluso una clínica concreta.
Ese nivel de concreción cambia la conversación con los equipos.Decir que una compañía está comprometida con el empleo tiene un valor limitado. Poder contar que durante 2025 DONTE GROUP generó 6.407 contratos, que 2.275 de los profesionales que trabajan en nuestras clínicas son doctores o que ofrecemos una media de 18,6 horas anuales de formación por persona permite convertir una declaración en una realidad tangible.
Y lo mismo sucede cuando podemos enseñar a los profesionales de una clínica el impacto que genera su propio centro o su territorio. La medición deja entonces de ser únicamente una herramienta de reporting y se convierte en una herramienta de comunicación, orgullo de pertenencia y gestión. Nuestro objetivo es precisamente que el impacto no se quede en un informe, sino que llegue a las clínicas y ayude a tomar decisiones en el día a día.
Pero existe otro elemento imprescindible: escuchar. No es posible hacer una buena comunicación interna sin conversación. La sostenibilidad no puede convertirse en una cascada permanente de información desde la organización hacia el empleado. Debe ser un diálogo. Desde la Dirección de Comunicación realizamos pulsos frecuentes para conocer qué temas generan mayor interés, qué formatos funcionan mejor, con qué frecuencia quieren recibir información nuestros profesionales o qué portavoces generan mayor cercanía y credibilidad.
Porque comunicar más no significa necesariamente comunicar mejor. Nuestro reto es encontrar el equilibrio entre aquello que, como organización, necesitamos que nuestras personas conozcan y aquello que ellas esperan conocer de nosotros.
Y hay todavía un último paso. Cuando un empleado entiende el propósito, conoce los resultados y reconoce en ellos su propia aportación, puede convertirse en el mejor portavoz de la compañía. No porque le pidamos que actúe como embajador, sino porque tiene algo verdadero que contar.
En una tribuna anterior escribía que la sostenibilidad no se comunica para parecer, sino para aportar. Hoy añadiría algo más: el impacto tampoco se construye desde un departamento. Se construye desde cada persona que forma parte de la organización.
Quizá esa sea la evolución que necesitamos en la comunicación de la sostenibilidad: dejar de hablar únicamente de “nuestro impacto” y empezar a hablar de “tu impacto”. Porque cuando una persona puede responder con datos y con orgullo a la pregunta “¿qué aporto yo?”, la sostenibilidad deja de ser un mensaje corporativo. Y empieza a convertirse en cultura.


