Moderna, compañía biotecnológica referente en el desarrollo de terapias y vacunas basadas en tecnología de ARNm, continúa reforzando su presencia y crecimiento en España en un contexto marcado por los retos de sostenibilidad, innovación y transformación de los sistemas sanitarios.
- ¿Cómo está integrando la estrategia ESG en la toma de decisiones clave del negocio y en la hoja de ruta de crecimiento de la compañía?
- En materia ambiental, Moderna se ha comprometido a alcanzar emisiones netas cero en 2045. ¿Qué avances concretos se han logrado y cuáles son los principales retos para cumplir este objetivo?
- ¿De qué manera se incorpora la sostenibilidad “by design” en el desarrollo de nuevas instalaciones y procesos productivos a nivel global?
- En el eje social, el acceso equitativo a medicamentos sigue siendo uno de los grandes desafíos. ¿Cómo están aterrizando sus principios de acceso en mercados vulnerables?
- ¿Qué papel juega la diversidad y la inclusión en la innovación científica y en la competitividad de Moderna?
- En gobernanza, ¿cómo garantizan la transparencia y la ética en áreas sensibles como los ensayos clínicos o el uso de datos?
- ¿Cómo mide Moderna el impacto real de su estrategia ESG en términos de generación de valor a largo plazo para todos sus grupos de interés?
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La compañía, que integró la estrategia ESG desde sus orígenes, avanza en ámbitos como la descarbonización, la eficiencia energética, el acceso equitativo a medicamentos, la diversidad o la gobernanza responsable, apoyándose además en la inteligencia artificial y en nuevos modelos de innovación científica.
En esta entrevista, Pablo Álvarez, nuevo director general de Moderna en España, analiza cómo la compañía está integrando la sostenibilidad en la toma de decisiones, el papel de la prevención y la innovación en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y los principales desafíos para avanzar hacia un modelo más eficiente, inclusivo y preparado para responder a futuras emergencias sanitarias.
¿Cómo está integrando la estrategia ESG en la toma de decisiones clave del negocio y en la hoja de ruta de crecimiento de la compañía?
Moderna es una compañía líder en la plataforma de ARNm y, como tal, es una compañía reciente. Solo tenemos 15 años de vida, lo que nos ha permitido integrar la estrategia ESG desde el origen y la fundación de la compañía.
Forma parte fundamental de cómo trabajamos, de cómo desarrollamos nuestros medicamentos y de cómo integramos a todos los partners que participan tanto en la cadena de desarrollo de los fármacos como en la cadena de suministro.
Utilizamos inteligencia artificial para realizar ensayos de doble materialidad y está muy integrada en la manera de actuar de la compañía. De hecho, tenemos nuestro propio sistema de chat GPT interno y cerrado para el trabajo corporativo. Evidentemente, ESG y toda su gobernanza se fundamentan también en la aplicación de la inteligencia artificial, igual que ocurre en cualquier otra área de la compañía.
En cuanto a sostenibilidad, también hay que ponerla en perspectiva. Los sistemas sanitarios y la prevención dentro de esos sistemas son fundamentales para su sostenibilidad.
El reto del envejecimiento de la población en el mundo desarrollado hará que la sostenibilidad del sistema sanitario y la capacidad de las compañías para operar de forma sostenible sean claves para afrontar ese reto demográfico. En 2050, más de un tercio de la población tendrá más de 60 años, lo que ejercerá una enorme presión sobre la sostenibilidad en todos los ámbitos.
En materia ambiental, Moderna se ha comprometido a alcanzar emisiones netas cero en 2045. ¿Qué avances concretos se han logrado y cuáles son los principales retos para cumplir este objetivo?
Nos hemos marcado el objetivo de alcanzar emisiones netas cero en 2045 utilizando metodologías reconocidas como Science Based Targets Initiative (SBTi).
Aunque 2045 parezca lejano, hemos fijado objetivos intermedios muy concretos: en 2030 queremos haber reducido un 90% las emisiones respecto a 2021.
En reducción de emisiones absolutas de alcance 1 y 2 estamos avanzando muy bien. En alcance 2 ya hemos alcanzado una reducción del 88% respecto a 2021, lo que probablemente nos llevará a revisar el objetivo para hacerlo todavía más exigente.
Además, ya hemos logrado utilizar un 100% de energía renovable en la mayor parte de las operaciones de la compañía, incluida la producción de medicamentos y vacunas.
¿De qué manera se incorpora la sostenibilidad “by design” en el desarrollo de nuevas instalaciones y procesos productivos a nivel global?
Al ser una compañía joven tenemos la oportunidad de construir desde el inicio con criterios muy exigentes.
Todas nuestras instalaciones recientemente inauguradas en Australia, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos cumplen con altos estándares de sostenibilidad y han reducido al máximo la dependencia de combustibles fósiles.
En España, por ejemplo, las instalaciones de Moderna Madrid Hub están ubicadas en un edificio LEED Platinum, que alberga a su vez a Moderna MadridLab, un laboratorio de excelencia analítica que da servicio a 60 países y utiliza energía renovable, geotermia, energía fotovoltaica y sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia. Prácticamente el 100% del consumo energético de nuestras instalaciones en Madrid es renovable.
Es una decisión de compañía que refleja el compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia.
Además, estas instalaciones cuentan con certificación de la FDA, una de las más exigentes del mundo farmacéutico. Esto demuestra que no es incompatible cumplir con estándares regulatorios extremadamente exigentes y hacerlo, al mismo tiempo, bajo criterios ESG muy elevados.
En el eje social, el acceso equitativo a medicamentos sigue siendo uno de los grandes desafíos. ¿Cómo están aterrizando sus principios de acceso en mercados vulnerables?
La compañía ya es líder en vacunas para enfermedades respiratorias, especialmente dirigidas a población adulta y vulnerable. También trabajamos en áreas de gran necesidad médica no cubierta, como enfermedades raras y oncología.
Todo ello lo hacemos desde una plataforma que tiene ventajas importantes frente al desarrollo convencional de medicamentos.
La pandemia fue una prueba real de ello: el desarrollo de la vacuna frente a la COVID-19 fue el más rápido jamás realizado porque la plataforma ya tenía una madurez tecnológica suficiente.
Además, esta plataforma permite escalar la producción y desarrollar medicamentos de forma más coste-efectiva.
En cuanto al acceso, durante el desarrollo de medicamentos procuramos que la población incluida en los ensayos clínicos represente a todas las etnias presentes en la sociedad y a nivel mundial.
En la vacuna de COVID-19, por ejemplo, se incluyó un 40% de poblaciones étnicas distintas de la caucásica blanca para asegurar una mayor representatividad y extrapolación de los resultados.
También hemos firmado acuerdos con la Alianza para las Vacunas (Gavi) y con la Unión Africana para poner a disposición 600 millones de dosis de vacunas al precio más bajo posible. Para garantizarlo, nos sometimos a auditorías independientes que certificaban que esos precios eran los más bajos que podían ofrecerse en esos mercados.
Todo esto debe hacerse garantizando también la sostenibilidad de la compañía, ya que la innovación necesita un equilibrio que permita seguir invirtiendo y desarrollando nuevas soluciones.
Además, abrimos partes de nuestra plataforma de investigación y producción de ARNm a colaboraciones con 19 instituciones para acelerar el desarrollo de medicamentos y vacunas, especialmente frente a virus endémicos o que afectan a países emergentes, como el Zika.
También seguimos colaborando con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) para mejorar la preparación frente a futuras pandemias y mantener muchas de las lecciones aprendidas durante la COVID-19.
¿Qué papel juega la diversidad y la inclusión en la innovación científica y en la competitividad de Moderna?
En los ensayos clínicos tratamos de ser lo más inclusivos posible, garantizando representatividad étnica.
En lo que respecta a España, el 57% de nuestra plantilla son mujeres y ellas ocupan el 63% de las posiciones de liderazgo.
Además, contamos con otras medidas orientadas a garantizar la diversidad e inclusión tanto dentro de la plantilla como en la relación con los distintos grupos de interés.
En gobernanza, ¿cómo garantizan la transparencia y la ética en áreas sensibles como los ensayos clínicos o el uso de datos?
Nuestra obligación como compañía es ser transparentes con los resultados de nuestros ensayos clínicos y con nuestra ciencia.
Utilizamos bases de datos públicas donde ponemos a disposición toda la información científica respetando siempre los criterios de confidencialidad.
Esto implica una enorme responsabilidad en materia de ciberseguridad. Estamos muy enfocados en proteger nuestros sistemas frente a posibles ataques y la ciberseguridad forma parte de la formación continua de toda la plantilla.
La evolución tecnológica y el uso creciente de inteligencia artificial hacen que esta responsabilidad sea todavía mayor.
¿Cómo mide Moderna el impacto real de su estrategia ESG en términos de generación de valor a largo plazo para todos sus grupos de interés?
Contamos con un comité independiente dentro de la gobernanza de la compañía encargado de supervisar y asegurar el cumplimiento de todas las métricas ESG.
Medimos emisiones, utilizamos metodologías como EcoVadis para evaluar proveedores y contamos con mecanismos independientes que verifican el cumplimiento de los objetivos.
Este grupo tiene autonomía para señalar aquellas áreas en las que debemos mejorar y garantizar que mantenemos la independencia y el rigor en todo momento.
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