Sipay es una fintech que conecta transformación digital, sostenibilidad, gobernanza e innovación eficiente para generar un impacto ESG positivo más allá de la propia transacción financiera. Para quienes todavía no os conozcan, ¿podríais explicarnos qué es Sipay y cómo entendéis vuestro papel en la construcción de un ecosistema de pagos más responsable y sostenible?
Sipay es una fintech española con más de 30 años de trayectoria en el sector de los pagos. Damos servicio a más de 1.000 comercios, desde pequeños negocios hasta compañías como Repsol, Aena, Correos o BonPreu, y operamos bajo licencia de Entidad de Pago del Banco de España.
- Sipay es una fintech que conecta transformación digital, sostenibilidad, gobernanza e innovación eficiente para generar un impacto ESG positivo más allá de la propia transacción financiera. Para quienes todavía no os conozcan, ¿podríais explicarnos qué es Sipay y cómo entendéis vuestro papel en la construcción de un ecosistema de pagos más responsable y sostenible?
- En un sector tradicionalmente muy centrado en la eficiencia y la rentabilidad, ¿cómo trabajáis para demostrar que sostenibilidad, innovación y negocio pueden avanzar de forma conjunta?
- Sipay defiende que la digitalización de los pagos puede reducir emisiones y mejorar la eficiencia operativa. ¿Cómo estáis ayudando a las empresas a integrar criterios ESG a través de soluciones tecnológicas aplicadas a los pagos?
- En vuestro enfoque ESG destacáis aspectos como la reducción del papel, la optimización cloud y la inclusión financiera. ¿Qué impacto tangible estáis observando ya en comercios y pymes que trabajan con Sipay?
- La confianza, la ciberseguridad y la gobernanza son cada vez más relevantes en el ecosistema financiero. ¿Cómo garantizáis un modelo de pagos digitales seguro, transparente y alineado con las principales regulaciones internacionales?
- Para finalizar, ¿cuáles son los próximos retos de Sipay en materia de sostenibilidad y qué mensaje os gustaría trasladar a las organizaciones que aún no ven los pagos digitales como una herramienta estratégica para avanzar en ESG?
Nuestra propuesta cubre toda la cadena de valor del pago, desde la pasarela hasta el procesamiento y la adquirencia. Es decir, acompañamos al comercio en todo el recorrido que hay detrás de una operación: que el cliente pueda pagar, que el pago se autorice correctamente, que el dinero llegue al negocio y que la empresa pueda después conciliar, analizar y gestionar esa información. Somos la única compañía con base en España que ofrece esta cobertura de forma integrada que combina pagos, software y servicios de valor añadido.
Desde esa posición, entendemos nuestro papel en un ecosistema más responsable de una forma muy práctica. La digitalización de los pagos permite sustituir procesos físicos, reducir el uso de papel, evitar desplazamientos innecesarios y simplificar tareas administrativas que todavía consumen mucho tiempo en comercios y empresas. También aporta más trazabilidad, porque el negocio puede saber qué ocurre con cada operación y tomar decisiones con más información.
En nuestro caso, el impacto ESG está ligado al propio diseño de las soluciones. Hablamos de gestionar terminales en remoto, impulsar tickets digitales, automatizar la conciliación, reducir documentación física y facilitar que los comercios operen con menos procesos manuales y mayor control. Son mejoras que, además de hacer más eficiente el día a día del negocio, contribuyen a un ecosistema de pagos más seguro, transparente y menos intensivo en recursos.
En un sector tradicionalmente muy centrado en la eficiencia y la rentabilidad, ¿cómo trabajáis para demostrar que sostenibilidad, innovación y negocio pueden avanzar de forma conjunta?
No los separamos. Estos tres elementos avanzan de forma conjunta cuando la tecnología resuelve problemas reales de la operativa. En pagos esto se ve con bastante claridad, porque muchas de las soluciones que reducen tareas manuales, papel o infraestructura innecesaria también mejoran la eficiencia del comercio y la experiencia del cliente.
Un primer ejemplo es nuestra capa de orquestación de pagos, que permite a una empresa gestionar distintos métodos y proveedores desde una única conexión. Para el negocio supone menos desarrollos, menos integraciones que mantener y una mayor capacidad de control sobre sus operaciones. También permite reducir duplicidades en la infraestructura tecnológica y trabajar con procesos más ordenados, lo que se traduce en menor consumo energético agregado por transacción procesada.
Otro caso es Woonivers, nuestra solución para la devolución del IVA a turistas internacionales. Tradicionalmente, este proceso ha estado muy ligado al papel, a formularios físicos y a trámites poco ágiles. Hoy el viajero puede gestionarlo desde el móvil, mientras el comercio reduce carga administrativa, errores y documentación física. La mejora ambiental viene de la mano de una operativa más sencilla y de una mejor experiencia para todas las partes.
También lo vemos en Sipos, nuestro software de gestión para hostelería. Al operar al completo en la nube y unificar pagos, pedidos y gestión en una misma plataforma, permite a restaurantes y negocios de hostelería reducir dependencias tecnológicas, evitar infraestructura local innecesaria y trabajar con información más ordenada. Para un pequeño negocio, esto supone acceder a herramientas más profesionales sin asumir una estructura compleja.
En los tres casos, la decisión sostenible es también la decisión comercial correcta. Un buen modelo de negocio en pagos es, por construcción, más sostenible que el modelo tradicional al que sustituye.
Sipay defiende que la digitalización de los pagos puede reducir emisiones y mejorar la eficiencia operativa. ¿Cómo estáis ayudando a las empresas a integrar criterios ESG a través de soluciones tecnológicas aplicadas a los pagos?
Ayudamos a las empresas a integrar criterios ESG desde la propia operativa del pago. La idea es que la sostenibilidad no dependa de un esfuerzo añadido, sino de soluciones que hagan más eficiente el día a día del negocio.
En el plano ambiental, trabajamos con herramientas que reducen procesos físicos y desplazamientos. La gestión remota de terminales, por ejemplo, permite actualizar dispositivos, lanzar parches de seguridad o modificar configuraciones sin enviar a un técnico al punto de venta. A esto se suman soluciones como el ticket digital, la firma digital, Pay by Link, Pago con QR o Tap to Pay on iPhone, que facilitan operativas con menos papel y menos dependencia de hardware adicional.
En la dimensión social, nuestro foco está en acercar tecnología de pagos avanzada a comercios que antes no siempre tenían acceso a este tipo de herramientas. Para una pyme o un negocio de hostelería, poder cobrar mejor, conciliar de forma más sencilla y analizar sus operaciones con datos claros tiene un impacto directo en su capacidad de competir.
En gobernanza, el punto clave es la trazabilidad. Ofrecemos a los comercios información clara sobre sus pagos, conciliación automatizada, motivos de rechazo, métricas de fraude y datos de operación en tiempo real. Para una empresa, saber qué ocurre con su dinero y poder explicarlo con datos es una parte fundamental de una gestión más transparente y responsable.
En vuestro enfoque ESG destacáis aspectos como la reducción del papel, la optimización cloud y la inclusión financiera. ¿Qué impacto tangible estáis observando ya en comercios y pymes que trabajan con Sipay?
La transformación que vemos en los comercios que adoptan Sipos es doble y bastante visible sobre el terreno. Por un lado digitalizan procesos que antes hacían a mano o con herramientas desconectadas entre sí: gestión de mesas, control de stock, conciliación bancaria, reporting, planificación de turnos. Por otro lado ganan capacidad de análisis sobre su propio negocio que antes simplemente no tenían. Saben qué plato les funciona mejor un martes a las nueve de la noche, cuánto les cuesta operativamente cada cobro con cada método de pago, en qué franja horaria pierden ventas por colas.
Para la pyme española esto tiene un efecto democratizador real. Un restaurante en una ciudad pequeña o una tienda de barrio puede operar hoy con el mismo nivel tecnológico que las cadenas más grandes del país. La brecha tecnológica entre comercio grande y comercio pequeño, que durante años fue uno de los problemas estructurales de nuestro tejido productivo, se está estrechando rápidamente. Y eso ocurre sin que el pequeño comercio tenga que asumir el coste de infraestructura, integración y mantenimiento que históricamente lo dejaba fuera del juego.
En grandes compañías, el impacto se mide de otra manera, pero responde a la misma lógica: menos sistemas que mantener, una integración más ordenada de los métodos de pago, datos consolidados y una gestión más eficiente del ciclo completo del cobro. Al final, cuanto más integrada está la operativa de pagos, más fácil es reducir complejidad, mejorar la trazabilidad y trabajar con criterios ESG desde el día a día del negocio.
La confianza, la ciberseguridad y la gobernanza son cada vez más relevantes en el ecosistema financiero. ¿Cómo garantizáis un modelo de pagos digitales seguro, transparente y alineado con las principales regulaciones internacionales?
La confianza es la base de este negocio. Sin ella no hay transacción posible, es el punto de partida del diseño de cualquier producto.
Operamos bajo los tres estándares de seguridad más exigentes del sector de forma simultánea: PCI DSS en su última versión, ISO 27001 y Esquema Nacional de Seguridad. Tener los tres certificados al mismo tiempo no es habitual en el mercado, y es una decisión consciente porque cubre dimensiones distintas que se complementan: seguridad de los datos de tarjeta, sistemas de gestión de la seguridad de la información y requisitos de las administraciones públicas.
A nivel regulatorio, contamos con licencia de Entidad de Pago del Banco de España bajo PSD2. Eso nos somete a supervisión directa del regulador, con exigencias de capital, gobernanza, reporting financiero y prevención de blanqueo equivalentes a las de una entidad financiera tradicional. La distinción es importante: no somos un intermediario tecnológico que se apoya en la licencia de otro, somos una entidad regulada con todas las obligaciones que eso conlleva.
A nivel técnico, trabajamos con tokenización, cifrado y sistemas de prevención del fraude para reducir la exposición al riesgo tanto del comercio como del consumidor. Esto permite que los negocios operen con mayores garantías y que no tengan que asumir cargas de seguridad que no les corresponden.
Para finalizar, ¿cuáles son los próximos retos de Sipay en materia de sostenibilidad y qué mensaje os gustaría trasladar a las organizaciones que aún no ven los pagos digitales como una herramienta estratégica para avanzar en ESG?
Nuestro principal reto es seguir haciendo que la tecnología de pagos sea más accesible y útil para empresas de todos los tamaños. Durante mucho tiempo, las herramientas para cobrar, conciliar, analizar y gestionar mejor un negocio estuvieron más al alcance de grandes compañías que de pymes o comercios independientes. Queremos que esa diferencia sea cada vez menor.
En esa línea seguiremos profundizando en nuestras soluciones para sectores específicos, especialmente hostelería a través de Sipos, donde vemos que la digitalización integrada genera el mayor salto qualitativo para el pequeño y mediano negocio.
También queremos seguir ampliando los servicios de valor añadido sobre nuestra plataforma para que los comercios puedan resolver más necesidades desde un mismo entorno, sin depender de múltiples proveedores o sistemas desconectados.
A las organizaciones que aún no ven los pagos digitales como una herramienta estratégica de ESG les diría una cosa: el sistema de pagos no es una commodity, y tratarlo como tal es dejar sobre la mesa una de las palancas más concretas que existen para reducir consumo de papel, eliminar desplazamientos, optimizar infraestructura tecnológica y ampliar el acceso a servicios financieros. La transformación digital de los pagos no es el destino. Es el camino. Y elegir bien con quién hacerla determina cuánto valor real se captura por el recorrido, tanto en negocio como en impacto.
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