Beatriz Toribio Guardiola, Directora de Comunicación de Allianz Partners España, comenzó a acercarse a la Sostenibilidad hace casi una década, durante una etapa profesional en Francia. Lo que inicialmente aparecía ligado a la medición, el cumplimiento normativo y los informes no financieros fue revelándose como una materia mucho más próxima a la actividad cotidiana de las organizaciones y a su relación con las personas. “Los cambios importantes no siempre empiezan con grandes decisiones”, sostiene, convencida de que una colaboración, una campaña de sensibilización o una nueva mirada sobre una realidad social pueden convertirse en el primer paso de una transformación duradera.
- Beatriz, ¿cómo comenzó tu vinculación profesional con la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad?
- Desde aquellos primeros pasos, ¿cómo ha cambiado la manera en que las empresas entienden y gestionan la Sostenibilidad?
- ¿Qué hitos han resultado decisivos para ampliar esa visión de la Sostenibilidad?
- Corresponsables fue una de tus primeras referencias al incorporarte a este ecosistema en España. ¿Cómo valoras su contribución durante estas dos décadas?
- ¿Qué aprendizajes consideras esenciales para que el compromiso de una organización resulte creíble y genere cambios duraderos?
- ¿Hay alguna experiencia de tus primeros años que te ayudara a comprender la verdadera dimensión de la responsabilidad empresarial?
- Cuando hablamos de pioneros, ¿qué referentes han contribuido a construir la visión actual de la Sostenibilidad?
- Desde la experiencia de Allianz Partners, ¿qué caracteriza a una iniciativa capaz de generar un impacto verdaderamente transformador?
- ¿Cómo imaginas la evolución de la Sostenibilidad durante las próximas décadas y qué responsabilidad corresponde también a los consumidores?
- Y para terminar, ¿qué papel pueden desempeñar las nuevas generaciones y qué necesitarán para convertir su sensibilidad en transformación real?
En el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Toribio destaca la capacidad del medio para conectar “personas, organizaciones e ideas” y acompañar el paso de una Responsabilidad Social reservada a especialistas a una Sostenibilidad presente en la agenda estratégica. Corresponsables fue, además, una de sus primeras referencias al adentrarse en este ecosistema desde Allianz Partners. Para la directiva, su mayor aportación reside en haber generado conversación y dado voz a empresas, ONG, instituciones y profesionales muy diversos, contribuyendo a consolidar una idea que recorre toda la entrevista: “La Sostenibilidad no es algo que una empresa hace, sino una forma de hacer empresa”.
Beatriz, ¿cómo comenzó tu vinculación profesional con la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad?
Hace casi diez años, cuando trabajaba en Francia, fue cuando empecé a escuchar la palabra “Sostenibilidad”. De hecho, fue justo en aquella época cuando la compañía para la que trabajaba, una multinacional con 100.000 empleados en todo el mundo, creó su área de Sostenibilidad. Era un único departamento, formado por dos personas, que daba servicio a todos los países.
Al principio, cuando se hablaba de Sostenibilidad, era sobre todo para medir, elaborar informes no financieros o revisar el cumplimiento de las normas. Poco a poco, sin embargo, empezó a aparecer en conversaciones mucho más amplias: cómo nos relacionábamos con los empleados, qué esperaban los clientes, cuáles eran nuestras responsabilidades como empresa o cómo podíamos aportar más valor a la sociedad.
Cuando llegué a Allianz Partners España me ofrecieron asumir también el área de Sostenibilidad y acepté sin pensarlo demasiado. Me parecía una oportunidad para aprender sobre un ámbito que intuía que iba a adquirir cada vez más importancia.
Con el tiempo he descubierto que es un tema mucho más cercano a nuestro día a día de lo que solemos pensar. A veces hablamos de Sostenibilidad en términos muy grandes, pero yo también la he visto en cuestiones muy concretas: en cómo colaboras con una asociación, cómo ayudas a un colectivo, cómo sensibilizas a los empleados o cómo utilizas la comunicación para que una causa llegue más lejos.
Quizá por eso me gusta tanto. He comprobado que los cambios importantes no siempre empiezan con grandes decisiones. Muchas veces comienzan cuando consigues que alguien contemple una realidad desde otra perspectiva o se anime a hacer algo diferente. Cuando eso ocurre, aunque sea a pequeña escala, ya merece la pena.
Desde aquellos primeros pasos, ¿cómo ha cambiado la manera en que las empresas entienden y gestionan la Sostenibilidad?
La sensación que tengo es que antes hablábamos mucho de acciones y ahora hablamos de impacto.
Hace unos años, la RSE estaba muy asociada a proyectos concretos, campañas solidarias o iniciativas de voluntariado. Eran importantes, por supuesto, pero muchas veces estaban demasiado alejadas de la actividad principal de la empresa.
Hoy la Sostenibilidad forma parte de conversaciones mucho más profundas: cómo gestionamos nuestro negocio, qué riesgos afrontamos, cómo atraemos talento, qué espera la sociedad de nosotros o cómo contribuimos al entorno en el que operamos.
Lo que más me impresiona es la velocidad a la que ha cambiado todo. Hemos pasado de preguntarnos para qué queríamos trabajar la Sostenibilidad dentro de la compañía a pensar en cómo integrarla como parte de la propia organización.
También se han transformado profundamente las expectativas de la sociedad. Los clientes, empleados e inversores quieren saber qué están haciendo las empresas, pero, sobre todo, quieren entender qué cambios positivos están generando.
La gran evolución ha sido comprender que la Sostenibilidad no es algo que una empresa hace, sino una forma de hacer empresa y una parte del propio modelo de negocio.
¿Qué hitos han resultado decisivos para ampliar esa visión de la Sostenibilidad?
Destacaría dos.
El primero ha sido comprender que la Sostenibilidad no es únicamente una cuestión ambiental. Hablar de Sostenibilidad también significa hablar de personas, Inclusión, bienestar, Diversidad y derechos humanos.
El segundo gran hito fue la llegada de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Creo que consiguieron algo muy valioso: ofrecer un lenguaje común para que organizaciones muy diferentes pudieran trabajar en una misma dirección.
Corresponsables fue una de tus primeras referencias al incorporarte a este ecosistema en España. ¿Cómo valoras su contribución durante estas dos décadas?
Conocí Corresponsables cuando llegué a España y empecé a adentrarme de lleno en el ecosistema de la Sostenibilidad desde Allianz Partners. Fue una de las primeras referencias que encontré para comprender mejor qué estaba ocurriendo en este ámbito.
Creo que Corresponsables ha tenido una gran capacidad para hacer algo que no siempre resulta sencillo: conectar personas, organizaciones e ideas. Ha acompañado la evolución de la Sostenibilidad desde una etapa en la que era un tema reservado a especialistas hasta el momento actual, en el que forma parte de la agenda estratégica de cualquier organización.
Además, lo ha hecho dando voz a empresas, ONG, instituciones y profesionales muy diversos. Esa capacidad para generar conversación es, probablemente, una de sus mayores aportaciones.
¿Qué aprendizajes consideras esenciales para que el compromiso de una organización resulte creíble y genere cambios duraderos?
He aprendido que la RSE impulsa a las empresas y las ayuda a mejorar sus resultados, pero únicamente cuando existe coherencia y transparencia entre lo que una organización dice y lo que hace.
Las personas perciben muy rápido cuándo una empresa cree de verdad en algo y cuándo simplemente lo comunica.
Otra lección importante es comprender que nadie puede avanzar solo. Los desafíos sociales y ambientales son demasiado complejos para abordarlos de manera aislada. Las mejores iniciativas en las que he participado siempre han nacido de la colaboración.
Quizá la enseñanza más importante sea que el cambio suele ser más lento de lo que nos gustaría, pero también mucho más profundo y duradero de lo que imaginamos cuando somos constantes.
¿Hay alguna experiencia de tus primeros años que te ayudara a comprender la verdadera dimensión de la responsabilidad empresarial?
Tengo una amiga con la que trabajaba hace años que pertenecía al área de Producción. Viajaba con mucha frecuencia a países asiáticos para supervisar las condiciones laborales de las personas que fabricaban los productos de la compañía.
Recuerdo perfectamente que, en aquel momento, yo no terminaba de entender por qué dedicaba tanto tiempo y esfuerzo a seguir de cerca la actividad de empresas que, aparentemente, no formaban parte de la nuestra.
Hoy parece algo evidente, pero entonces no lo era tanto. Tendíamos a pensar en la responsabilidad de la empresa únicamente dentro de nuestras oficinas o equipos, sin prestar la misma atención a todo lo que ocurría antes, dentro de la cadena de suministro.
Aquella conversación refleja uno de los grandes cambios que ha experimentado la Sostenibilidad: comprender que una organización no puede separar su actividad de todo el ecosistema que la hace posible. Los proveedores, las condiciones laborales, el origen de los materiales y la forma en que se toman determinadas decisiones forman parte de una misma cadena de valor.
Cuando hablamos de pioneros, ¿qué referentes han contribuido a construir la visión actual de la Sostenibilidad?
Cuando hablamos de empresas pioneras en Sostenibilidad, hay un nombre que aparece con frecuencia: Patagonia. Fue una de las primeras compañías en entender que la Sostenibilidad y el compromiso con determinadas causas no podían estar separados del negocio, sino que debían formar parte de su propia identidad.
Sin embargo, creo que sería injusto limitar la respuesta al mundo corporativo y a las empresas. Tendemos a asociar la Sostenibilidad principalmente con la dimensión medioambiental, cuando gran parte de sus avances también proceden de organizaciones sociales, fundaciones y asociaciones que llevaban décadas trabajando en aspectos que hoy consideramos esenciales: la Inclusión, los derechos humanos, la Diversidad, la transparencia, la ética o el Buen Gobierno.
Pienso, por ejemplo, en Fundación ONCE, que lleva muchos años impulsando la Inclusión, la accesibilidad y la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, mucho antes de que estos asuntos formaran parte de las estrategias de Sostenibilidad de las empresas.
Por eso creo que pioneros han sido todos aquellos que han contribuido a construir lo que hoy entendemos por Sostenibilidad.
Desde la experiencia de Allianz Partners, ¿qué caracteriza a una iniciativa capaz de generar un impacto verdaderamente transformador?
Creo que todos los casos pueden ser emblemáticos y exitosos porque todos generan algún cambio. Me inspiran especialmente las organizaciones capaces de actuar allí donde tienen un impacto real.
A veces sentimos la tentación de querer abarcar todas las dimensiones de la Sostenibilidad, pero el impacto se produce cuando una empresa pone sus capacidades al servicio de aquello que mejor sabe hacer.
En una compañía como Allianz Partners tiene mucho más sentido trabajar sobre la protección de las personas, la Inclusión, la atención a colectivos vulnerables o la accesibilidad que centrar toda la conversación en iniciativas ambientales apenas relacionadas con nuestro impacto real.
Por eso creo tanto en las alianzas. Cuando cada organización aporta aquello en lo que es experta y une fuerzas con otras entidades, el resultado es mucho más transformador que cualquier iniciativa desarrollada en solitario.
¿Cómo imaginas la evolución de la Sostenibilidad durante las próximas décadas y qué responsabilidad corresponde también a los consumidores?
Soy optimista, aunque también bastante pragmática.
Tenemos por delante desafíos enormes, desde el cambio climático hasta las desigualdades sociales o el impacto de las nuevas tecnologías. Pero también contamos con más información, herramientas y capacidad de colaboración que nunca.
Creo que dentro de unos años dejaremos incluso de hablar tanto de Sostenibilidad como un área específica, porque estará plenamente integrada en la gestión diaria de las organizaciones.
Hay otro aspecto que me parece fundamental: el papel de los consumidores. Hace poco leí una reflexión que me hizo pensar mucho. Las empresas cambian cuando la sociedad cambia. Una compañía alimentaria seguirá vendiendo productos poco sostenibles si los consumidores continúan comprándolos masivamente sin exigir alternativas.
A veces depositamos toda la responsabilidad en las organizaciones, pero la transformación es compartida. Las empresas tienen una enorme responsabilidad, sin duda, pero los ciudadanos también poseemos un poder mucho mayor del que creemos a través de nuestras decisiones cotidianas.
Y para terminar, ¿qué papel pueden desempeñar las nuevas generaciones y qué necesitarán para convertir su sensibilidad en transformación real?
Tendrán un papel esencial.
Las nuevas generaciones han crecido observando de primera mano las consecuencias de algunos de nuestros grandes retos globales, especialmente el cambio climático. Eso les proporciona una sensibilidad y una conciencia que probablemente otras generaciones no tuvimos a su edad.
Ahora bien, creo que el desafío no consiste únicamente en informarles, sino en ayudarles a desarrollar pensamiento crítico.
Vivimos en un entorno en el que tenemos acceso a más información que nunca, pero también a más ruido que nunca. Los algoritmos tienden a reforzar nuestras propias ideas y, en ocasiones, nos alejan de la reflexión.
Por eso me gusta pensar que las nuevas generaciones representan una enorme bocanada de aire fresco. Pero, para que puedan transformar realmente el mundo, necesitaremos potenciar precisamente aquello que ninguna tecnología puede reemplazar: su capacidad crítica, su creatividad y su voluntad de cuestionar lo establecido.
Ahí está, para mí, el verdadero potencial de cambio.


