David Henche, Responsable de Comunicación y ESG en Ayvens España, comenzó a interesarse por la Responsabilidad Social hace aproximadamente 15 años, cuando comprendió que el desarrollo tecnológico no podía desligarse de sus consecuencias sociales y ambientales. Desde la descarbonización y el vehículo eléctrico hasta los nuevos materiales o la movilidad conectada, su trayectoria le ha llevado a defender que “la innovación tecnológica y la Sostenibilidad son inseparables”. Una convicción que traslada también a la gestión empresarial: “Una buena estrategia ESG debe contribuir a que la empresa sea más eficiente, más productiva y más competitiva”.
- David, su interés por la Responsabilidad Social nació muy vinculado a la tecnología y al avance científico. ¿Cuándo comprendiste que ambos ámbitos debían avanzar necesariamente unidos?
- ¿Cómo era el escenario empresarial cuando comenzaste y qué diferencia fundamental encuentras respecto al momento actual?
- En estas dos décadas también han cambiado profundamente la tecnología, la sociedad y la regulación. ¿Cómo han influido esas transformaciones en la gestión empresarial?
- ¿Cuáles han sido los principales motores que han permitido consolidar ese cambio?
- Corresponsables ha acompañado buena parte de esa evolución. ¿Cómo recuerdas tu relación con el medio y qué aportación destacarías durante estos años?
- Después de trabajar en distintos ámbitos, ¿qué aprendizaje destacarías sobre la transversalidad de la Sostenibilidad?
- ¿Hay alguna experiencia de aquellos primeros años que refleje la complejidad de medir y gestionar el impacto?
- ¿Quiénes consideras que han protagonizado la consolidación de la Sostenibilidad como prioridad empresarial?
- Ayvens ha desarrollado durante los últimos años un amplio ecosistema ESG. ¿Qué objetivos perseguíais y cómo se ha trasladado esa estrategia a proyectos concretos?
- ¿Cómo imaginas el futuro de la Sostenibilidad y qué papel desempeñarán la tecnología y la Inteligencia Artificial?
- Para terminar, ¿qué papel corresponderá a las nuevas generaciones cuando esa integración sea ya una realidad cotidiana?
En esta entrevista, realizada en el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Henche destaca la capacidad del medio para acompañar la profesionalización del sector y actuar como “altavoz de las buenas prácticas empresariales”. También analiza el paso de una RSE vinculada a la buena voluntad y a las acciones puntuales hacia estrategias medibles e integradas en el negocio. Desde esa visión práctica, explica el ecosistema ESG desarrollado por Ayvens para generar conocimiento, impulsar la circularidad y acelerar la movilidad sostenible, bajo una premisa clara: “La Sostenibilidad debe traducirse en iniciativas tangibles que ayuden a transformar el negocio”.
David, su interés por la Responsabilidad Social nació muy vinculado a la tecnología y al avance científico. ¿Cuándo comprendiste que ambos ámbitos debían avanzar necesariamente unidos?
Mi interés por la RSE comenzó hace aproximadamente 15 años. Desde pequeño siempre me han apasionado la tecnología y el avance científico, pero fue realmente hace unos años cuando comprendí que la innovación tecnológica y la Sostenibilidad son inseparables.
Todo el desarrollo tecnológico está condicionado por la Sostenibilidad. La descarbonización, la búsqueda de nuevos materiales, el vehículo eléctrico o el coche conectado responden a un mismo objetivo: construir un modelo más sostenible.
Pero la Sostenibilidad va mucho más allá del ámbito medioambiental. También tiene que ver con la evolución de la sociedad y con la forma en que las empresas incorporan una manera honesta, transparente y responsable de conducirse en los negocios.
Desde esa perspectiva, me pareció un ámbito especialmente interesante y con un enorme potencial de transformación.
¿Cómo era el escenario empresarial cuando comenzaste y qué diferencia fundamental encuentras respecto al momento actual?
Era muy diferente, porque el cambio ha sido enorme. Hace unos años, salvo en algunas grandes compañías que ya contaban con departamentos especializados, la Responsabilidad Social era una actividad muy vinculada a la buena voluntad de las organizaciones.
Hoy, en cambio, hablamos de una disciplina plenamente profesionalizada que ocupa un lugar estratégico dentro de las empresas. Ya no consiste únicamente en desarrollar iniciativas con impacto positivo, sino en integrar la Sostenibilidad en el propio modelo de negocio.
Siempre he entendido la Sostenibilidad desde una perspectiva muy práctica. Una buena estrategia ESG debe contribuir a que la empresa sea más eficiente, más productiva y más competitiva. Cuando eso ocurre, los beneficios son compartidos: la compañía crece, invierte más, genera una mayor actividad económica y, en consecuencia, también aporta más valor a la sociedad.
El gran reto ahora consiste en trasladar un concepto tan amplio como la Sostenibilidad a iniciativas concretas que realmente generen un retorno medible para la empresa.
En estas dos décadas también han cambiado profundamente la tecnología, la sociedad y la regulación. ¿Cómo han influido esas transformaciones en la gestión empresarial?
Prácticamente ha cambiado todo. En primer lugar, el desarrollo tecnológico ha sido extraordinario. En apenas una década hemos pasado de considerar una innovación llevar un cargador de móvil a convivir con vehículos eléctricos, Inteligencia Artificial o soluciones de movilidad conectada que están transformando por completo nuestra forma de vivir y trabajar.
También ha cambiado profundamente la sociedad. Hoy convivimos en un entorno mucho más diverso, abierto y global que hace 20 años, y esa evolución social condiciona también la manera en que las empresas entienden la Sostenibilidad.
A ello se suma la transformación del marco regulatorio. La legislación europea ha incorporado nuevas obligaciones, objetivos y estándares que han situado la Sostenibilidad en el centro de la gestión empresarial.
Todo ello ha provocado una evolución interna muy importante dentro de las compañías. Hace años, la Responsabilidad Social se limitaba en muchos casos a acciones puntuales o de carácter filantrópico. Hoy existen estrategias definidas, objetivos medibles, políticas específicas y sistemas de reporte que forman parte de la gestión diaria de las organizaciones.
La Sostenibilidad ya no es una actividad complementaria. Es un componente esencial de la estrategia empresarial y, por tanto, una materia sobre la que las compañías deben rendir cuentas con el mismo rigor que en cualquier otra área de negocio.
¿Cuáles han sido los principales motores que han permitido consolidar ese cambio?
Los grandes hitos no han surgido únicamente dentro de las empresas, sino que han sido impulsados por las transformaciones del entorno.
Por un lado, hemos vivido una evolución tecnológica sin precedentes. Por otro, la legislación ha avanzado de manera muy significativa y ha situado la Sostenibilidad en el centro de la agenda empresarial. Al mismo tiempo, la propia sociedad ha cambiado su manera de entender el papel que deben desempeñar las compañías.
Todo ello ha obligado a las organizaciones a evolucionar. Hoy existen objetivos concretos, indicadores de seguimiento, sistemas de reporte y departamentos especializados que hace apenas unos años eran excepcionales.
La Sostenibilidad ya no depende de la voluntad de unas pocas personas dentro de la empresa. Forma parte de la estrategia corporativa, influye en la reputación de las organizaciones y también en aspectos tan relevantes como la productividad, la eficiencia o la capacidad de generar valor.
Corresponsables ha acompañado buena parte de esa evolución. ¿Cómo recuerdas tu relación con el medio y qué aportación destacarías durante estos años?
Conozco Corresponsables desde hace unos 15 años. Siempre ha sido un medio de referencia para quienes trabajamos en el ámbito de la Sostenibilidad.
Además de informar, ha desempeñado un papel muy relevante como altavoz de las buenas prácticas empresariales y de la evolución de la Responsabilidad Social en España.
Al igual que ha evolucionado la Sostenibilidad, Corresponsables también ha sabido adaptarse a los cambios del contexto, acompañando la profesionalización del sector y contribuyendo a dar visibilidad a iniciativas que han ayudado a impulsar esta transformación.
Después de trabajar en distintos ámbitos, ¿qué aprendizaje destacarías sobre la transversalidad de la Sostenibilidad?
Una de las principales lecciones es que la Sostenibilidad es mucho más transversal de lo que parece.
Cuando trabajas en un determinado sector, resulta fácil pensar que sus desafíos son únicos. Sin embargo, con el tiempo descubres que muchas de las soluciones desarrolladas en ámbitos completamente distintos pueden aplicarse con éxito en tu propia actividad.
Probablemente haya pocos espacios dentro del mundo empresarial donde exista tanta transferencia de conocimiento entre sectores. Industrias tan diferentes como la banca, la automoción, la minería o el sector petroquímico comparten experiencias que terminan siendo útiles para todos.
Esa capacidad para aprender unos de otros es, en mi opinión, una de las mayores fortalezas de la Sostenibilidad.
¿Hay alguna experiencia de aquellos primeros años que refleje la complejidad de medir y gestionar el impacto?
Hay una que ilustra muy bien cómo ha evolucionado nuestra forma de abordar la Sostenibilidad. Hace unos 17 años impulsamos un proyecto para compensar parte de las emisiones de CO₂ de nuestra flota mediante la reforestación de una zona de la Sierra Calderona, en Valencia, en colaboración con Naciones Unidas.
Plantamos alrededor de 60 o 70 hectáreas de bosque y fue un proyecto del que nos sentimos especialmente orgullosos.
Sin embargo, unos años después descubrimos que un incendio había arrasado toda la zona reforestada. Ya no teníamos que compensar solamente el CO₂ emitido por la flota, sino también el liberado por los árboles que se habían quemado.
Aquello nos hizo comprender que la Sostenibilidad también implica gestionar riesgos y entender que los proyectos deben contemplar escenarios que, en ocasiones, escapan completamente a nuestro control.
Fue una iniciativa muy positiva, aunque el desenlace no fuera el esperado, y nos dejó un aprendizaje importante sobre la complejidad de este tipo de actuaciones.
¿Quiénes consideras que han protagonizado la consolidación de la Sostenibilidad como prioridad empresarial?
Es cierto que ha habido personas y organizaciones que se adelantaron a su tiempo, pero creo que la evolución de la Sostenibilidad no puede explicarse únicamente a través de nombres propios.
A diferencia de otros ámbitos, donde una innovación concreta puede transformar por completo una disciplina, en Sostenibilidad el progreso ha sido mucho más colectivo.
Han existido empresas pioneras que marcaron el camino, pero la verdadera transformación se ha producido porque todo el ecosistema —empresas, administraciones, reguladores y sociedad— ha ido avanzando de manera conjunta.
Más que una sucesión de grandes hitos individuales, ha sido una evolución continua, impulsada por múltiples actores que han contribuido a consolidar la Sostenibilidad como una prioridad empresarial.
Ayvens ha desarrollado durante los últimos años un amplio ecosistema ESG. ¿Qué objetivos perseguíais y cómo se ha trasladado esa estrategia a proyectos concretos?
Si tuviera que destacar un ejemplo, sería el ecosistema ESG que hemos construido en Ayvens durante los dos últimos años. Nuestro objetivo siempre ha sido que la Sostenibilidad no sea un elemento ajeno al negocio, sino una parte inseparable de nuestra estrategia empresarial.
En Ayvens hablamos mucho de expertise. Queremos aportar conocimiento útil y alejarnos de los discursos que no generan una actividad concreta ni un retorno real. La Sostenibilidad debe traducirse en iniciativas tangibles que ayuden a transformar el negocio y aporten valor a clientes y empresas.
Con esa filosofía nació Ayvens Research Lab, nuestro laboratorio de estudios e investigación, desde el que analizamos cuestiones relacionadas con la movilidad sostenible y generamos conocimiento útil para el mercado.
También estamos trabajando intensamente en proyectos de circularidad dentro de parte de nuestras operaciones mediante una iniciativa denominada Circular 360.
Al mismo tiempo, hemos impulsado Ayvens Talks, un espacio para compartir conocimiento sobre los retos y las oportunidades de la movilidad del futuro; programas para integrar la economía circular tanto en nuestra propia actividad como en la relación con nuestros proveedores; y metodologías orientadas a facilitar la electrificación de las flotas empresariales, como Ayvens Electric.
También hemos reforzado nuestra colaboración con asociaciones, instituciones y organizaciones de referencia en materia de Sostenibilidad, porque entendemos que la cooperación es esencial para acelerar la transformación del sector.
Hemos creado los Premios Ayvens de Sostenibilidad para reconocer a aquellas empresas que están haciendo especialmente bien su trabajo en ESG.
Otro de nuestros proyectos más relevantes es el Club Ayvens de Sostenibilidad, un foro privado en el que reunimos a diferentes stakeholders para compartir experiencias, generar conocimiento y trabajar conjuntamente en soluciones que permitan vincular la Sostenibilidad con la eficiencia, la productividad y la competitividad empresarial.
En definitiva, hemos construido un ecosistema que está prácticamente implantado al 100 %, que encaja con el posicionamiento y la estrategia de la compañía y que, además, resulta útil para nuestros objetivos.
¿Cómo imaginas el futuro de la Sostenibilidad y qué papel desempeñarán la tecnología y la Inteligencia Artificial?
El futuro de la Sostenibilidad estará condicionado, una vez más, por tres grandes factores: la evolución tecnológica, el desarrollo del marco regulatorio y la capacidad de las empresas para aplicar todo ello con sentido común.
La normativa seguirá evolucionando y adaptándose a las necesidades de cada momento, pero el avance tecnológico es imparable. Hace 20 años era imposible imaginar la expansión del vehículo eléctrico porque sencillamente no existía la tecnología necesaria. Hoy esa realidad ya forma parte del mercado y, dentro de unos años, ocurrirá lo mismo con otras innovaciones.
En ese contexto, la Inteligencia Artificial tendrá un papel absolutamente decisivo. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de información permitirá a las empresas tomar decisiones mucho más precisas y gestionar la Sostenibilidad de forma más eficiente.
La IA es extraordinaria procesando datos. El reto seguirá siendo interpretarlos correctamente y convertir ese conocimiento en decisiones útiles.
Creo que estamos entrando en una nueva etapa en la que la Sostenibilidad dejará definitivamente de percibirse como un área específica para convertirse en un elemento estructural de cualquier organización.
Todas las empresas acabarán integrando políticas, objetivos y estrategias ESG como una parte natural de su modelo de gestión, del mismo modo que hoy nadie cuestiona la importancia de las finanzas, la producción o el marketing.
Para terminar, ¿qué papel corresponderá a las nuevas generaciones cuando esa integración sea ya una realidad cotidiana?
Más que asumir un papel específico, las nuevas generaciones crecerán en un contexto en el que la Sostenibilidad formará parte de la gestión empresarial con absoluta normalidad.
Del mismo modo que hoy cualquier profesional entiende la importancia de las finanzas, la innovación o la gestión comercial, la Sostenibilidad será una competencia más dentro de la actividad de las organizaciones.
No será una responsabilidad reservada a unos pocos especialistas, sino un elemento integrado en la cultura de las empresas y en la forma de tomar decisiones.
Ese es, probablemente, el mayor cambio que veremos en los próximos años.
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