Lee un resumen rápido generado por IA
El pasado día 27 de abril, el Sustainable Governance Forum 2026 de Forética dejó una idea bastante nítida sobre la mesa: cuando la presión regulatoria afloja, la Sostenibilidad no desaparece de la agenda empresarial, pero sí cambia de sitio. Deja de estar tan ligada al cumplimiento formal y vuelve a ocupar un lugar más directamente conectado con el negocio, la gestión del riesgo y la competitividad.
Ese fue el eje de fondo del encuentro, celebrado bajo el título “Beyond Regulation… Now What?”, dentro del Clúster de Transparencia y Buen Gobierno, que este año cumple una década como espacio de trabajo en torno a la buena gobernanza y a la integración de los criterios ESG en la toma de decisiones empresariales.
Menos normativa, más mirada estratégica
El debate se produjo en un contexto marcado por una combinación nada menor de factores: menor impulso regulatorio, elevada incertidumbre geopolítica y mercados cada vez más atentos a la consistencia real de los compromisos empresariales. En ese escenario, la Sostenibilidad aparece menos como una obligación externa y más como una herramienta para tomar decisiones con impacto a largo plazo.
Forética articuló la conversación en torno a tres planos muy concretos. El primero, la Sostenibilidad como elemento de gestión del riesgo, tanto desde el punto de vista estratégico como reputacional y jurídico. El segundo, su papel como palanca de competitividad y generación de valor. Y el tercero, la importancia creciente de la calidad del dato ESG, un terreno donde la fiabilidad, la trazabilidad y la coherencia de la información se están convirtiendo en factores cada vez más decisivos ante inversores y mercados.
Gobernanza: del discurso a la sala del consejo
Uno de los asuntos que atravesó buena parte del foro fue el papel que están asumiendo los Consejos de Administración en esta nueva etapa. La conversación contó con la participación de Carlos San Basilio, Presidente de la CNMV, además de representantes de MSCI, CaixaBank, Naturgy, Cuatrecasas, KPMG y Workiva, que aportaron una lectura combinada entre supervisión, inversión, asesoramiento y experiencia empresarial.
El trasfondo de ese debate tiene una evolución concreta. Las revisiones del Código de Buen Gobierno de la CNMV en 2015 y 2020 elevaron la exigencia sobre el papel de los órganos de gobierno en materia de sostenibilidad. Desde entonces, muchas compañías han ido reforzando sus estructuras internas para dar respuesta a esa expectativa.
Los datos compartidos durante el encuentro reflejan bien ese cambio: el 42,86% de las empresas del IBEX 35 cuenta ya con una comisión dedicada plenamente a sostenibilidad, mientras que otro 45,72% integra estas funciones en comisiones como auditoría y riesgos o nombramientos y retribuciones. Más allá del porcentaje, lo que muestran estas cifras es que la sostenibilidad ha dejado de ser una conversación lateral y ha entrado, de manera bastante clara, en la arquitectura de gobierno corporativo.
El dato ESG gana centralidad
Otro de los asuntos que más peso tuvo en la jornada fue la gestión de la información ESG. No tanto desde una lógica de reporte decorativo, sino como una cuestión de credibilidad empresarial. En un entorno donde el escrutinio del mercado se mantiene alto, aunque la regulación empuje menos, la calidad del dato se convierte en una pieza esencial.
El foro insistió en que ya no basta con tener un relato sólido sobre Sostenibilidad. Hace falta sostenerlo con información consistente, verificable y útil para quien tiene que evaluar riesgos, oportunidades o la solidez real de una estrategia corporativa.
Un cambio de tono en la agenda empresarial
Las conclusiones del encuentro apuntan precisamente hacia esa reorientación. En un entorno menos condicionado por la urgencia normativa, las compañías parecen estar reformulando la Sostenibilidad en términos más pegados al negocio: mitigación de riesgos, identificación de oportunidades, mejora de posicionamiento competitivo y refuerzo de la confianza de inversores y grupos de interés.
Ese cambio de tono no implica una pérdida de relevancia. Más bien apunta a una fase distinta, menos centrada en la adaptación inmediata al marco regulatorio y más en la capacidad de integrar la Sostenibilidad en decisiones empresariales de fondo.
Diez años de clúster y una red cada vez más amplia
La edición de este año coincidió además con el décimo aniversario del Clúster de Transparencia y Buen Gobierno, una plataforma con la que Forética ha trabajado durante una década para facilitar el intercambio de buenas prácticas, anticipar tendencias y acompañar a las empresas en el fortalecimiento de sus modelos de gobierno corporativo.
En 2026, el clúster está liderado por CaixaBank, Cuatrecasas, KPMG y Workiva y reúne a un amplio grupo de organizaciones de sectores muy distintos, desde infraestructuras, energía o industria hasta banca, seguros, distribución, salud, tecnología o medios de comunicación.
Lo que dejó el foro de la semana pasada no fue tanto un mensaje triunfalista sobre la Sostenibilidad como una constatación bastante más sobria: cuando el marco se vuelve incierto y la regulación empuja menos, las empresas que quieren sostener una agenda ESG creíble necesitan apoyarla menos en la inercia normativa y más en su capacidad de demostrar que todo eso tiene una traducción real en cómo gobiernan, cómo gestionan sus riesgos y cómo compiten.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en la Ficha de Forética en el Anuario Corresponsables 2026.


