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El sector óptico español cerró 2025 con una facturación de 2.251 millones de euros, cerca de un 4% más que en el ejercicio anterior. El dato confirma la buena evolución de un mercado que ya no crece solo porque haya más usuarios, sino porque la salud visual ocupa un lugar más relevante en los hábitos de consumo y en la atención sanitaria cotidiana.
Así lo recoge la nueva edición del Libro Blanco de la Visión, editado por FEDAO, la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico, con el apoyo de Correos Express, filial de paquetería urgente del Grupo Correos y operador logístico oficial del sector óptico. El informe se ha consolidado como una de las principales referencias para medir la evolución económica, empresarial y sanitaria de la óptica en España.
La lectura de fondo es clara: el consumidor busca cada vez más soluciones visuales adaptadas a sus necesidades, productos de mayor calidad, lentes con tratamientos avanzados, protección frente al uso intensivo de pantallas y servicios profesionales más especializados. La óptica, tradicionalmente asociada a la venta de gafas y lentes, avanza hacia un modelo con mayor peso asistencial.
“Estamos viendo cómo el establecimiento sanitario de óptica evoluciona hacia un modelo cada vez más asistencial y sanitario. La prevención, el seguimiento visual, el envejecimiento de la población y la creciente necesidad de atención visual están transformando completamente el sector”, explica Iñaki Carretero, Vicepresidente de FEDAO.
Las lentes oftálmicas siguen tirando del mercado
Los productos ópticos continúan concentrando la mayor parte del negocio, con 2.102 millones de euros y un crecimiento del 3,87%. Dentro de este segmento, las lentes oftálmicas se mantienen como el principal motor del sector al superar los 1.024 millones de euros.
El informe también destaca el dinamismo de las lentes de contacto, uno de los segmentos con mayor crecimiento porcentual, con un avance del 6,5%. Las gafas de sol, por su parte, consolidan su recuperación tras los años de menor actividad y ya crecen un 47% respecto a los niveles previos a la pandemia.
El cambio no se explica únicamente por un aumento de unidades vendidas. En algunos segmentos, las ventas crecen de forma moderada o incluso se estabilizan, mientras sube el valor medio de los productos. Ese comportamiento apunta a un consumidor que invierte más en prestaciones, personalización y tecnología aplicada a la visión.
El precio medio de la gafa completa, incluyendo lentes y montura, supera ya los 210 euros, mientras que el de las gafas de sol alcanza los 85,88 euros. Las lentes oftálmicas siguen ganando valor gracias al impulso de tratamientos avanzados, soluciones premium y productos orientados a una mayor protección visual.
Servicios ópticos y audiología ganan peso
Los servicios ópticos también mantienen una evolución positiva, con un crecimiento del 5,03%. Esta tendencia refuerza el papel del establecimiento óptico como espacio sanitario de proximidad, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de patologías visuales y una mayor sensibilidad social hacia la prevención.
Entre esos servicios, la audiología continúa consolidándose como uno de los grandes vectores de crecimiento dentro del establecimiento sanitario de óptica. Su desarrollo amplía la propuesta de valor del sector y responde a una demanda creciente de atención especializada en salud sensorial.
El Libro Blanco de la Visión apunta además a varios factores que podrían sostener la demanda en los próximos años: el incremento de la miopía, el uso intensivo de pantallas, el aumento de usuarios de lentes de contacto y una mayor conciencia sobre la importancia de revisar y cuidar la salud visual.
El relevo profesional, uno de los grandes retos
El crecimiento del sector llega acompañado de una preocupación estructural: la falta de ópticos-optometristas para afrontar el relevo generacional y responder al aumento previsto de la demanda. El informe advierte de que el envejecimiento poblacional y la mayor necesidad de atención visual requerirán más profesionales especializados durante los próximos años.
Ese reto afecta directamente a la capacidad del sector para sostener su evolución. Si los establecimientos ópticos avanzan hacia un modelo más sanitario, preventivo y personalizado, necesitarán equipos suficientes y cualificados para acompañar ese cambio.
El balance de 2025 deja, por tanto, una fotografía de crecimiento, pero también de transformación. La óptica española factura más, gana peso asistencial y se apoya cada vez más en productos de mayor valor añadido. El siguiente desafío será contar con el talento profesional necesario para responder a una sociedad que mira más pantallas, envejece más y empieza a entender la salud visual como una parte esencial de su bienestar.
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