Cada 21 de septiembre, el Día Mundial del Alzhéimer nos brinda la oportunidad de poner el foco en una enfermedad que afecta a millones de personas y que, más allá de sus consecuencias clínicas, transforma profundamente la vida de quienes la padecen, de sus familias y de sus cuidadores. Pero visibilizar el Alzhéimer no debería limitarse a una fecha en el calendario. Debe ser un compromiso permanente de toda la sociedad.
Hablar de Alzhéimer es también hablar de empatía, de acompañamiento y de dignidad. Es necesario seguir derribando estigmas, promoviendo el conocimiento y generando espacios para que las personas afectadas y sus familias puedan sentirse comprendidas y respaldadas.
Al mismo tiempo, necesitamos avanzar con determinación en la investigación. Comprender mejor las causas de la enfermedad, mejorar su diagnóstico y encontrar tratamientos que permitan prevenirla o ralentizar su evolución requiere conocimiento, talento y, sobre todo, recursos. Apostar por la investigación en Alzhéimer es apostar por el futuro y por una mejor calidad de vida para las próximas generaciones.
En este camino, la labor de organizaciones como la Fundació Pasqual Maragall resulta fundamental. Su impulso a la investigación científica y su capacidad para trasladar el conocimiento a la sociedad contribuyen a mantener viva una esperanza que debe convertirse en acción.
Desde el ámbito empresarial y de la responsabilidad social, también tenemos un papel que desempeñar. Podemos contribuir a visibilizar esta realidad, apoyar la investigación, impulsar alianzas y facilitar que los recursos lleguen allí donde más se necesitan.
El Día Mundial del Alzhéimer nos recuerda que todavía queda mucho por hacer. Visibilizar es el primer paso; investigar, invertir y comprometernos colectivamente son los siguientes.
Este editorial forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


