¿Quién no tiene un caso cercano de Alzheimer en la familia o en el círculo de amigos?
Cuando hablo de la importancia de la colaboración de Allianz con la Fundación Pasqual Maragall, no hablo solo desde lo profesional. Hablo desde la experiencia de haber visto cómo el Alzheimer desdibuja a una persona querida y, al mismo tiempo, transforma la vida entera de una familia. Los horarios, las conversaciones, las decisiones económicas, el agotamiento de quien cuida. Todo cambia. Y cambia en silencio, porque el Alzheimer sigue siendo una enfermedad que se vive puertas adentro.
Las cifras ayudan a dimensionar el problema: 57 millones de personas conviven con alguna forma de demencia en el mundo, y el Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos. En España, alrededor de 900.000 personas están diagnosticadas. Una de cada diez personas mayores de 65 años lo padece. Pero detrás de cada cifra hay una familia reorganizándose, un cuidador que no duerme, una hija o hijo que aprende a despedirse en cámara lenta.
Desde Allianz llevamos más de una década caminando junto a la Fundación Pasqual Maragall. Empezamos en 2013 y seguimos. No es un patrocinio puntual ni una acción de imagen: es una relación construida sobre la convicción de que los problemas complejos solo se abordan con constancia y tejiendo alianzas. La Fundación investiga, acompaña a familias, forma a cuidadores y trabaja para que la sociedad entienda que el Alzheimer no es una consecuencia inevitable de envejecer. Nosotros intentamos estar a la altura de ese esfuerzo.
¿Qué significa «proteger» para una aseguradora? Tendemos a pensar en pólizas, en coberturas, en estar ahí cuando algo sale mal. Pero proteger también es anticiparse y prevenir. Es ayudar a que la gente sepa que hay factores de riesgo modificables, que cuidar el sueño, la alimentación, la actividad física y la salud cardiovascular puede tener un gran impacto a la hora de prevenir la enfermedad. Por eso estamos impulsando con la Fundación acciones de concienciación sobre la importancia de cuidar la salud cerebral. No se trata de generar alarma, sino de dar herramientas para prevenir la enfermedad.
Y luego está la ciencia. Me impactó la gran noticia de que el Barcelonaβeta Brain Research Center, el centro de investigación de la Fundación, ha contribuido a que se produzcan grandes avances en la detección precoz del Alzheimer mediante algo tan accesible como un análisis de sangre.
En el último año hemos querido ir un paso más allá en Allianz, poniendo a disposición de la Fundación lo más valioso que tenemos, el talento de nuestra gente. Organizamos un hackathon solidario en el que profesionales de Allianz trabajaron codo a codo con el equipo de la Fundación para ayudarles a encontrar soluciones mediante el uso de sus conocimientos en inteligencia artificial y análisis de datos, aplicándolos a su comunidad de socios y donantes. Suena técnico, pero tiene un impacto muy concreto: cuanto mejor entienda la Fundación a ese colectivo, mejor podrá llevar a cabo las investigaciones necesarias y acompañar a las familias. Este voluntariado pro-bono conecta la experiencia profesional de nuestros equipos con uno de los grandes retos sociales y sanitarios de nuestro tiempo y te recuerda, que el conocimiento corporativo puede servir para algo que trasciende la cuenta de resultados.
Queremos seguir acompañando a la Fundación Pasqual Maragall. Creemos en las alianzas que se construyen despacio, desde la confianza y la complementariedad. Las que permiten sumar recursos, movilizar personas, acercar causas difíciles a la conversación pública y tener un impacto real.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Alzheimer


