“Hoy una sección de mi supermercado está cerrada”. “Mi línea de producción, parada”. “Un proyecto clave, rechazado por falta de manos”.
Estas frases no son de empresas en crisis. Son de empresas con propósito, que viven sus valores y hacen cosas extraordinarias. Sin embargo, no tienen el equipo correcto para ejecutar lo que quieren vender.
El problema no es que falte talento. Es que estamos jugando al ajedrez sin algunas fichas. Y seguimos preguntándonos por qué perdemos la partida.
Lo que veo cada semana
Cuando nuestros clientes nos llaman, casi siempre es porque en sus equipos sucede una de estas tres situaciones.
“No quieren”: personas que no entregan lo que el negocio necesita. No porque sean malos profesionales. Sino por falta de claridad y exigencia. A veces, simplemente falta el líder que se atreva a tener la conversación necesaria.
“No siguen”. Alguien que parecía estar bien y se va por sorpresa. La desconexión se produjo tiempo atrás. Nadie la vio o nadie quiso verla.
”No vienen”. El absentismo que no para. Y detrás, con frecuencia, la misma señal: gente que no quiere estar donde está. Pero el absentismo no es una causa, sino una consecuencia de muchas otras cosas.
Tres síntomas distintos. Una causa común: la ruptura de la conexión entre las personas y la organización.
La pregunta que nadie se hace en el comité
Hay algo que no se verbaliza en muchos comités de dirección: hasta qué punto somos cómplices de lo que no queremos ver en nuestras organizaciones.
Estamos obsesionados con contratar. Y se nos olvida mirar hacia dentro.
Hay personas en nuestros equipos que no están donde más pueden brillar. A otras debemos explicarles qué les falta para cumplir con su rol. Confundimos headcount con la capacidad real de un equipo. Y nos olvidamos del equilibrio entre bienestar y exigencia.
Así que, si el modelo que reina en tu empresa expulsa personas, meter más personas no arregla nada. Sabemos de lo que hablamos, nacimos como consultora de búsqueda de talento en 2012.
Las empresas atractivas no se improvisan. Se diseñan.
Cualquier empresa intenta ser diferencial cuando va al mercado. En producto, en precio, en cómo vende. Pero pocas innovan en cómo gestionan a sus personas.
Y tener propósito no es un chaleco antibalas: si lo que las personas viven dentro no se corresponde con lo que la empresa dice ser, el propósito se convierte en ruido.
Porque los profesionales más valiosos ya no eligen solo un puesto atractivo. Eligen trabajar con líderes de los que aprenden, con formas de trabajar modernas, un entorno retador y motivador del que sentirse parte, con una cultura coherente con los comportamientos reales que se viven, se premian y se toleran, donde el conocimiento fluye. Y necesitas un sistema que te ayude a conseguirlo.
Responde a esta pregunta: si hoy apareciera el profesional que necesitas, ¿tendría razones para elegirte?
El nuevo contrato laboral se construye sobre tres ejes
Las empresas que están resolviendo esto han entendido que una organización no es una suma de departamentos, sino un organismo vivo que necesita chequeos periódicos y que antes de correr una maratón tiene que estar en forma y atarse bien los cordones.
Con esta aproximación sistémica trabajamos sobre tres ejes que lo determinan todo.
Conexión. No el gimnasio, no la fruta en la oficina. Es el vínculo real entre líderes y equipos. Cuando se rompe, todo lo demás sobra.
Bienestar. No como ventaja cosmética. Como conexión con su forma de ser, su momento vital, profesional, con sus aspiraciones y con sus miedos.
Aportación. Que cada persona entienda y asuma la responsabilidad de su rol. Y que la organización tenga el valor de exigirla. Tolerar la ineficacia no es cuidar, es perjudicar al resto del equipo
Porque hay cosas que no se resuelven solas. Ni aunque las escondas debajo de la alfombra.
Las organizaciones capaces de atraer y fidelizar talento no son las que tienen más vacantes abiertas. Son las que entienden la diferencia entre ser una empresa Push y una empresa Pull. Las primeras necesitan empujar todo el tiempo a su gente. Las segundas generan movimiento desde dentro con un modelo que funciona.
Y quienes lo consigan antes que sus competidores tendrán más capacidad para crecer y cumplir su estrategia.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – B Corp: Empresas con propósito


