Días atrás, en un encuentro sobre facilitación regenerativa, comentábamos 3 datos que generan tanto asombro como silencio: 60% / 36% / 4$.
Estos porcentajes corresponden a la distribución de la biomasa en nuestro planeta. Donde, el ganado doméstico representa hoy, nada menos que el 60% de la biomasa total de mamíferos. Los mamíferos salvajes, en cambio, apenas el 4%. El resto (36%) nosotros, los humanos. Nuestras vacas, cerdos, ovejas, destinadas en su mayoría a consumo, casi nos duplican. Si a eso le sumamos que hemos superado siete de los nueve límites planetarios —incluyendo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la alteración del ciclo del agua (Centro de Resiliencia de Estocolmo) — el panorama se vuelve difícil de ignorar.
Estamos en una situación crítica, reflejo del impacto humano en la naturaleza, que requiere un cambio urgente en nuestros estilos de vida, sistemas de producción y consumo, los cuales están modelados por las empresas, como principales actores económicos.
Como respuesta, hemos enfocado los esfuerzos en disminuir el daño: medir la huella, reducir emisiones, utilizar energías renovables, divulgar el impacto, …entre otras acciones necesarias, pero insuficiente dado el panorama actual. “Sostener» ya no alcanza, debemos ir más allá y regenerar lo que hemos destruido. Ahí es donde emerge la lógica regenerativa.
Necesitamos nuevos enfoques, nuevas formas de liderazgo que promuevan modelos de negocios centrados cuidar: de las personas y el planeta; que equilibren rentabilidad económica con impactos sociales y ambientales positivos. Sabemos que es posible, por cada día miles de B Corps alrededor del mundo demuestran que otra forma de hacer empresa no solo es posible sino rentable y beneficioso.
Con el fin de ponerme al servicio de la construcción de estos nuevos modelos, fundé Regeneras, una consultora cuyo propósito es facilitar a las organizaciones su transición hacia modelos económicamente rentables, socialmente comprometidos y ambientalmente regenerativos.
En los años de Consultoría, he tenido la suerte de conocer de primera mano cientos de modelos de negocios, algunos regenerativos, que para mí han sido gran fuente de inspiración. Con intención de compartir un poquito de aquella inspiración, me gustaría visibilizar un ejemplo de modelo regenerativo muy ilustrativo.
Se trata de una pequeña empresa de Nueva Zelanda, donde la vida me ha traído hace 3 años y donde he tenido la oportunidad de conocer empresas tan interesantes como diversas.
El caso a presentar, es el de la B Corp Kowtow3, una empresa del sector de la moda, ubicada en Wellington. En Kowtow no se conformaron con realizar todas sus prendas con algodón orgánico certificado GOT, generar impacto a través de su cadena de suministro, trabajando solo con algodón certificado Fair Trade; de producir productos seguros para sus clientes (libre de plásticos) y 100% trazable. Como resultado de sus esfuerzos continuos en mejorar su impacto, recientemente consiguieron ir más allá de la mitigación. Lograron que su sistema de producción sea 100% circular, al transformar sus residuos textiles en biocarbón, un proceso que fija el carbono, en lugar de liberarlo, ayudando a regenerar la tierra y fomentando la biodiversidad. Ahora sus prendas son alimento que regenera tierras forestales abandonadas en el valle de Akatarawa.
La regeneración ambiental, vino de la mano del impacto social gracias a la acción colectiva, resultado de la colaboración con agricultores regenerativos, la red de Biochart de Nueva Zelanda y la ciencia.
En una industria como la textil, donde las consecuencias del fast- fashion continúan provocando daños irreparables, Kowtow ha propuesto un modelo radicalmente diferente, demostrando que otra forma de hacer moda es posible. En Kowtow eligieron “alimentar” en lugar de “rellenar” la tierra.
Si bien no he colaborado con Kowtow, (aunque me encantaría ; ) he querido visibilizar este caso por su impacto en una industria altamente contaminante, donde la transformación es urgente y necesaria.
Tenemos por delante un gran reto, muchos negocios por transformar, pero en comunidad, de manera colaborativa e interdependiente podremos avanzar hacia el objetivo que nos une como B Corp y lograr que los modelos de negocio regenerativos, como el de Kowtow, sean un día la norma y no la excepción.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – B Corp: Empresas con propósito


