Durante mucho tiempo, la economía circular se ha situado al final de la cadena de producción: junto al contenedor, el reciclaje o la gestión del residuo. Es una imagen comprensible, pero incompleta. El residuo es solo el último fotograma de una película que empieza mucho antes, cuando decidimos cómo diseñar un producto, qué materiales utilizar, cómo transportarlo, cuánto debe durar y qué ocurrirá cuando deje de cumplir su primera función.
Los datos invitan a revisar esa mirada. En su edición 2026, el Global Circularity Gap Report, elaborado por Circle Economy, recoge un importante retroceso: la circularidad mundial cayó del 7,2% en 2024 al 6,9% en 2025. Menos de siete de cada cien materiales que entran en la economía global proceden de materias primas secundarias. Además, el informe estima que la economía lineal pierde alrededor de 29 billones de dólares de valor al año, el equivalente al 31% del PIB mundial. No estamos, por tanto, ante un debate exclusivamente ambiental, sino también ante una cuestión de eficiencia y capacidad para conservar valor.
Ante este desafío, la transformación del sector no pasa por añadir una capa “verde” al modelo existente, sino por integrar la sostenibilidad de forma transversal en el negocio: desde la oferta y la relación con proveedores hasta la operativa, la logística, los servicios y el consumidor final. Alargar la vida útil de los productos permite reducir residuos, preservar valor y abrir nuevas oportunidades de negocio. Circularidad y competitividad dejan así de ser ámbitos separados dentro de la estrategia.
El primer gran terreno de juego es el diseño. Se estima que alrededor del 80% de los impactos ambientales de un producto se determinan en esta fase. Diseñar para durar, reparar, desmontar o incorporar materiales reciclados aumenta las posibilidades de mantener los recursos en circulación. Esta visión exige además trabajar en toda la cadena de suministro para garantizar trazabilidad y estándares compartidos e impulsar la innovación entre fabricantes, distribuidores y proveedores.
Pero el círculo no empieza y termina con el producto. La logística forma parte del mismo sistema. Consolidar cargas, optimizar rutas, recurrir a la logística inversa, avanzar hacia el transporte intermodal o reutilizar materiales de operación permite reducir impactos e ineficiencias. Lo mismo ocurre con la valorización: separar desde el origen y crear flujos para recuperar materiales puede convertir un coste de gestión en un recurso. La pregunta deja entonces de ser “¿cómo gestionamos este residuo?” para convertirse en “¿cómo evitar perder el valor que todavía contiene?”.
Esta lógica debe llegar también al consumidor, donde ya observamos cambios relevantes. Según datos de la OCU, hoy en día el 75% de los españoles compra productos de segunda mano o reacondicionados de manera habitual, con un gasto medio de 167 euros al año. De estas compras, la categoría del hogar se posiciona como la tercera más demandada. Esto constituye una oportunidad para que la reparación, el reacondicionamiento y la segunda vida consoliden su lugar como hábitos de consumo cada vez más cotidianos.
Para que este cambio escale, sin embargo, no basta con apelar a la conciencia ambiental. El consumidor necesita confianza, calidad, facilidad y un precio que tenga sentido. Las compañías tenemos un papel pedagógico, informando sobre las alternativas, pero también debemos facilitar su adopción. Reparar debe ser una opción sencilla frente a sustituir; reacondicionar debe permitir recuperar productos funcionales; y la segunda vida debe convertirse en una alternativa real.
El reto de los próximos años será ampliar la mirada de la circularidad al conjunto del ciclo de vida del producto y pasar de iniciativas aisladas a modelos capaces de operar a escala. Gestionar responsablemente los recursos no consiste únicamente en consumir menos, sino en utilizarlos mejor y preservar su valor durante más tiempo. Se trata, en definitiva, de dejar de ver el residuo como el final inevitable de un producto y empezar a entender cada recurso como un valor que puede permanecer en circulación.
Esta tribuna forma parte del especial de Corresponsables con motivo de ESG Spain 2026 – Corporate Sustainability Forum, organizado por Forética.


