La industria europea del reciclaje de plásticos está perdiendo capacidad productiva en un momento en el que la transición hacia una economía circular exige incrementar la recuperación y utilización de materiales secundarios. En 2025, el cierre de instalaciones provocó la pérdida de 460.000 toneladas anuales de capacidad de reciclaje de plásticos en Europa, un 53 % más que el año anterior y más del triple de la capacidad perdida en 2023.
- Europa pierde capacidad de reciclaje por tercer año consecutivo
- El consumo de materiales en España aumenta un 13 %
- La productividad de los recursos retrocede desde los máximos de 2023
- España reduce su dependencia exterior, pero mantiene vulnerabilidades
- España importa 7,1 millones de toneladas de materiales secundarios y amplía su déficit comercial
- Los materiales reciclados afrontan dificultades para competir con las materias primas vírgenes
- La producción mundial de bioplásticos crece un 14 %, pero sigue representando solo el 0,5 % del mercado
- Una industria del reciclaje viable para avanzar hacia la circularidad
Este es uno de los principales resultados del Boletín 20 del Observatorio de la Economía Circular, impulsado por la Fundación Fórum Ambiental y publicado en noviembre de 2026. Bajo el título Circularidad de los materiales, el documento analiza siete indicadores relacionados con el consumo de materiales, la productividad de los recursos, la dependencia exterior, el comercio de materias primas secundarias y la capacidad industrial de reciclaje.
El informe pone de manifiesto una contradicción en el avance hacia la circularidad: mientras aumenta la necesidad de aprovechar los materiales recuperados para reducir la extracción de recursos naturales, la industria encargada de reincorporarlos al sistema productivo afronta dificultades económicas para mantener su actividad. Esta situación coincide, además, con un incremento del consumo de materiales en España y un retroceso de la productividad de los recursos durante los dos últimos años.
Europa pierde capacidad de reciclaje por tercer año consecutivo
La pérdida de capacidad de reciclaje de plásticos se ha acelerado durante los últimos tres años. Según los datos recogidos en el boletín, procedentes de Plastics Recyclers Europe, los cierres de instalaciones representaron una capacidad anual de 135.000 toneladas en 2023, 300.000 en 2024 y 460.000 en 2025.
Entre las principales causas destacan los elevados costes operativos y la competencia de los plásticos vírgenes y de los materiales reciclados importados a precios inferiores. Estas condiciones dificultan la rentabilidad de las instalaciones europeas y comprometen su capacidad para responder a una demanda creciente de materias primas secundarias.
Esta evolución evidencia que la transición circular no depende únicamente de mejorar las tecnologías de reciclaje o ampliar las infraestructuras, sino también de garantizar la viabilidad económica de las instalaciones y fortalecer la demanda de materiales reciclados. Sin unas condiciones de mercado favorables, el sector corre el riesgo de perder capacidad productiva en un momento en el que debería desempeñar un papel estratégico en la transformación industrial europea.
El consumo de materiales en España aumenta un 13 %
La huella de consumo de materiales en España alcanzó las 11,5 toneladas por habitante en 2025, un 13 % más que en 2024, cuando se situaba en 10,2 toneladas, y un 23 % por encima del nivel registrado en 2023.
Este indicador mide la cantidad total de recursos naturales necesarios para satisfacer la demanda de bienes y servicios de una economía, por lo que su evolución permite evaluar la presión que ejercen las actividades productivas y los patrones de consumo sobre los recursos.
Aunque España continúa por debajo de la media de la Unión Europea, situada en 14,3 toneladas por habitante, el crecimiento de su huella material es considerablemente superior al europeo. Mientras el conjunto de la UE registró un incremento del 4,2 % respecto a 2024, España experimentó un aumento del 13 %, reduciendo progresivamente la distancia con el promedio comunitario.
Estos resultados muestran las dificultades para desvincular el crecimiento económico y el consumo de la utilización de recursos naturales, uno de los objetivos fundamentales de la economía circular.
La productividad de los recursos retrocede desde los máximos de 2023
La productividad de los recursos domésticos constituye otro de los indicadores que reflejan las dificultades recientes de España para avanzar hacia una mayor eficiencia material. Este índice relaciona el Producto Interior Bruto (PIB) con el consumo doméstico de materiales y permite analizar cuánto valor económico se genera a partir de los recursos utilizados.
Según el boletín, España alcanzó su máximo histórico en 2023, con un índice de 233 tomando el año 2000 como base 100. Sin embargo, durante los dos ejercicios siguientes se produjo un retroceso hasta situarse en 208 en 2025, lo que representa una disminución del 10,8 % respecto al máximo de 2023 y del 8,7 % en comparación con 2024.
Pese a esta evolución, España continúa entre los países europeos que han registrado un mayor crecimiento de la productividad material desde principios de siglo. El país ocupa la cuarta posición europea, por detrás de Irlanda, Islandia y Países Bajos, según la clasificación recogida en el informe.
La caída de los últimos ejercicios evidencia la necesidad de seguir impulsando modelos de producción y consumo capaces de generar mayor valor económico con una utilización más eficiente de los recursos naturales.
España reduce su dependencia exterior, pero mantiene vulnerabilidades
La dependencia de materiales importados en España se situó en el 37,2 % en 2025, frente al 42,3 % registrado en 2022, consolidando una tendencia descendente durante los últimos años.
Pese a esta evolución favorable, la dependencia exterior sigue siendo especialmente elevada en determinadas categorías. España necesita importar prácticamente la totalidad de los combustibles fósiles que consume (99,9 %) y mantiene una dependencia del 67,5 % en minerales metálicos, materiales esenciales para numerosas actividades industriales y tecnológicas.
Por el contrario, la dependencia es considerablemente menor en biomasa, con un 30,6 %, y en minerales no metálicos, con un 5,7 %, debido a una mayor disponibilidad de recursos nacionales.
Estas diferencias ponen de manifiesto la importancia de desarrollar estrategias de recuperación, reutilización y reciclaje que permitan mantener los materiales dentro del sistema productivo durante más tiempo. El fortalecimiento de la economía circular puede contribuir así a reducir la exposición de la industria española a las fluctuaciones de los mercados internacionales y a los riesgos asociados al suministro de materias primas.
España importa 7,1 millones de toneladas de materiales secundarios y amplía su déficit comercial
Uno de los principales desequilibrios identificados por el Observatorio se encuentra en el comercio internacional de materias primas secundarias. Aunque España ha incrementado sus exportaciones de materiales reciclados durante los últimos años, las importaciones continúan superando ampliamente las ventas al exterior.
En 2025, las exportaciones españolas de materiales secundarios hacia países de fuera de la Unión Europea alcanzaron los 2,6 millones de toneladas, un 13 % más que en 2024. Su índice de evolución respecto a 2010 se situó en 206, tomando aquel año como base 100, frente al índice de 108 correspondiente al conjunto de la UE.
Sin embargo, las importaciones españolas procedentes de fuera de la Unión Europea aumentaron también un 13 %, hasta alcanzar los 7,1 millones de toneladas. De este modo, la diferencia entre las entradas y salidas de materiales secundarios se situó en aproximadamente 4,5 millones de toneladas, reflejando un importante desequilibrio comercial.
Según el informe, esta situación evidencia que la demanda interna de materiales reciclados supera la capacidad de reciclaje nacional, lo que mantiene una dependencia estructural de las importaciones.
El aumento de los intercambios comerciales pone de relieve el creciente papel de las materias primas secundarias en la actividad económica, pero también la necesidad de fortalecer la industria nacional de recuperación y transformación de residuos para reducir la dependencia exterior y aprovechar las oportunidades de generación de valor asociadas a la circularidad.
Los materiales reciclados afrontan dificultades para competir con las materias primas vírgenes
Los precios medios europeos de los materiales reciclados disminuyeron en 2025 respecto al ejercicio anterior. El plástico reciclado se situó en 308 euros por tonelada, el papel y cartón en 154 euros y el vidrio en 88 euros, con descensos respectivos del 2 %, el 2 % y el 8 %.
Después de los máximos registrados en ejercicios anteriores, especialmente en 2022 para el plástico y el papel, el mercado muestra una tendencia hacia la estabilización de los precios. Sin embargo, esta evolución se produce en un contexto de debilidad de la demanda industrial y de creciente competencia de los materiales vírgenes.
En el caso del plástico reciclado, la presión resulta especialmente significativa debido a la disponibilidad de alternativas de origen fósil a precios inferiores. Esta circunstancia limita la competitividad de los materiales recuperados y dificulta la consolidación de mercados suficientemente sólidos para sostener la actividad de reciclaje.
El boletín destaca que la reducción de los precios no se traduce necesariamente en una mejora de las condiciones del sector, ya que puede reducir los ingresos de las empresas recicladoras y comprometer la rentabilidad de las instalaciones. Por ello, el desarrollo de mercados estables para las materias primas secundarias constituye una condición esencial para avanzar hacia una economía circular económicamente viable.
La producción mundial de bioplásticos crece un 14 %, pero sigue representando solo el 0,5 % del mercado
El informe también analiza la evolución de los bioplásticos, cuya capacidad mundial de producción aumentó un 14 % en 2025 respecto al ejercicio anterior.
Actualmente, la producción de estos materiales, derivados de materias primas de origen biológico, se sitúa en torno a los 2,4 millones de toneladas. Pese a este crecimiento, los bioplásticos representan aproximadamente el 0,5 % de la producción mundial de plásticos, lo que demuestra que su presencia en el mercado global continúa siendo reducida frente a los materiales convencionales derivados de combustibles fósiles.
Los bioplásticos tienen aplicaciones en sectores como el envasado, el textil, la automoción y la agricultura. Los envases concentran el mayor volumen de utilización, con el 41,3 % de la capacidad mundial, equivalente a aproximadamente 950.000 toneladas.
No obstante, el peso relativo de este segmento ha disminuido respecto al 45 % registrado en 2024, reflejando una progresiva diversificación de las aplicaciones industriales de estos materiales.
El crecimiento de los bioplásticos muestra la evolución de las alternativas a los polímeros convencionales, aunque su limitada participación en el mercado evidencia que todavía existe un amplio margen para transformar los sistemas de producción y utilización de materiales plásticos.
Una industria del reciclaje viable para avanzar hacia la circularidad
Los siete indicadores analizados en el Boletín 20 del Observatorio de la Economía Circular muestran que la transformación hacia un modelo productivo más sostenible exige actuar simultáneamente sobre el consumo de recursos, la eficiencia material, la dependencia exterior y las condiciones económicas que permiten recuperar y reutilizar los residuos.
En España, el incremento de la huella de consumo de materiales y el retroceso de la productividad de los recursos muestran que la reducción de la presión sobre los recursos naturales continúa siendo uno de los principales desafíos. Al mismo tiempo, el aumento de las importaciones de materiales secundarios revela la necesidad de reforzar la capacidad de recuperación y aprovechamiento de recursos dentro del territorio nacional.
En el ámbito europeo, los cierres de instalaciones de reciclaje de plásticos ponen de manifiesto que el desarrollo tecnológico y los objetivos de circularidad deben acompañarse de medidas que garanticen la competitividad industrial. La disponibilidad de materias primas vírgenes a menor coste, la presión de las importaciones y los elevados gastos de explotación representan obstáculos para consolidar un sector capaz de responder a las necesidades de la transición circular.
El Observatorio concluye que Europa se enfrenta a una paradoja estructural: necesita incorporar una mayor proporción de materiales reciclados a sus procesos productivos, pero al mismo tiempo tiene dificultades para mantener una industria del reciclaje económicamente competitiva.
En este contexto, reforzar la viabilidad de las empresas recicladoras, consolidar la demanda de materias primas secundarias y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos se perfilan como factores fundamentales para transformar los residuos en nuevas oportunidades industriales, reducir la dependencia exterior y avanzar hacia una economía más circular y resiliente.
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