La descarbonización del sector sanitario es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos hoy. Un reto complejo, porque no depende únicamente de lo que ocurre dentro de hospitales o clínicas, sino de toda la cadena de valor que hace posible su funcionamiento. La huella de carbono en sanidad no se limita a la actividad directa de los centros, sino que una parte muy significativa proviene de los productos y servicios que utilizan. Es lo que conocemos como emisiones de alcance 3 (Scope 3), donde la colaboración con proveedores para avanzar hacia la descarbonización resulta fundamental.
En este ámbito, en Air Liquide Healthcare entendemos que nuestro papel como socio estratégico del sector no pasa solo por suministrar un producto, sino por aportar soluciones que permitan reducir el impacto ambiental de forma tangible.
En el caso de los gases medicinales, esto implica actuar en dos dimensiones. Por un lado, optimizar el uso, reduciendo consumos innecesarios y evitando pérdidas. Por otro, transformar la cadena de suministro, incorporando energía baja en carbono, optimizando el transporte y mejorando los procesos productivos.
El nitrógeno líquido constituye un recurso esencial y un suministro crítico para la actividad de IVI RMA, siendo fundamental para la criopreservación y el mantenimiento de muestras biológicas. No obstante, como cualquier producto, conlleva un impacto ambiental intrínseco derivado de su ciclo de vida.
Para mitigar este impacto, en Air Liquide Healthcare suministramos nitrógeno líquido bajo en carbono, fabricado íntegramente con energía renovable. Gracias a esta labor conjunta con IVI RMA, hemos conseguido disminuir la huella de carbono vinculada a este gas medicinal en un 80%.
Más allá de la descarbonización del producto, se han implementado medidas de eficiencia orientadas tanto a la reducción del consumo como a la optimización operativa: desde la mejora en la monitorización de los depósitos de nitrógeno líquido hasta la optimización de los sistemas de almacenamiento y distribución.
Este enfoque ha permitido no solo mejorar la eficiencia, sino también reducir de forma significativa el impacto ambiental, combinando acciones sobre el producto y sobre su uso.
Este tipo de resultados pone de manifiesto una idea clave: la descarbonización no es una solución única, sino la suma de múltiples mejoras coordinadas a lo largo de toda la cadena de valor. Más allá de la innovación técnica, el verdadero impacto se genera cuando estas soluciones se desarrollan en colaboración entre proveedores y organizaciones sanitarias. La experiencia con IVI RMA es un buen ejemplo de ello.
De cara al futuro, el reto es mantener y reforzar la colaboración porque, en un entorno tan complejo como el sanitario, ningún actor puede abordar este desafío por sí solo. La innovación, la eficiencia y la sostenibilidad requieren una visión compartida y un trabajo conjunto.


