El océano conecta personas, culturas y formas de vida. Ha dado forma a algunos de los destinos más reconocidos del mundo, ha definido oficios, gastronomías, paisajes y tradiciones, y sostiene la vida de millones de comunidades costeras. En Iberostar, con gran parte de nuestros hoteles ubicados en entornos costeros, el vínculo con el mar forma parte del corazón de la compañía y de nuestra manera de entender el turismo. Cuidar el océano está directamente ligado a la calidad de la experiencia que ofrecemos, a la resiliencia de los destinos y al bienestar de las comunidades que los hacen únicos.
Por eso, en 2017 impulsamos Iberostar Wave of Change, un movimiento que nació precisamente con el objetivo de cuidar el océano y que hoy ha evolucionado hasta convertirse en nuestra hoja de ruta que trabaja en estrategias de naturaleza positiva para impulsar un modelo de turismo responsable dentro y fuera de nuestros hoteles.
El Día Mundial de los Océanos nos recuerda la importancia de proteger los sistemas naturales que sostienen la vida bajo el mar y en las costas. De ellos dependen la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la protección costera y la prosperidad de muchas regiones. Su conservación es fundamental para la existencia de nuestro sector y constituye una responsabilidad compartida.
Cuidar los ecosistemas que nos cuidan
El vínculo entre turismo y naturaleza es innegable: según el WTTC, más del 80% del valor de los bienes y servicios turísticos está ligado a la riqueza natural. Los arrecifes, los manglares, las dunas o las praderas marinas embellecen los paisajes, pero también los protegen, sostienen la biodiversidad y ayudan a las comunidades costeras a adaptarse mejor a los efectos del cambio climático.
En Iberostar, ayudamos a mantener la salud de los océanos y las costas donde estamos presentes, contribuyendo a mejorar la calidad de sus playas y aguas, así como su biodiversidad. Por eso, impulsamos proyectos de restauración y conservación adaptados a cada enclave. Cuidarlos es proteger la naturaleza, la calidad y la resiliencia de los lugares que acogen al turismo.
En el Caribe, contamos con siete viveros submarinos y tres laboratorios de coral en Jamaica, México y República Dominicana, donde trabajamos para proteger especies y genotipos y repoblar arrecifes con corales más resistentes. En Jamaica, gracias a la rápida acción de los equipos se lograron salvar más de 1.900 fragmentos de coral tras el huracán Melissa; en México, estamos alcanzando un 89% de supervivencia de los más de 600 fragmentos trasplantados al arrecife; y en República Dominicana, las 76 colonias de coral actúan como banco genético para repoblar arrecifes con especies más resistentes.
Más allá del cuidado de los corales, en México, avanzamos en la restauración de dunas costeras, con más de 2.000 m² restaurados y más de 5.700 plantas nativas repobladas. En República Dominicana, hemos plantado 19.000 manglares junto al Ministerio de Medio Ambiente y GIZ para mejorar la salud del ecosistema local y proteger las costas. En el Mediterráneo, colaboramos con el IMEDEA en el proyecto PosiGenome para entender y proteger la Posidonia oceánica frente al cambio climático.
El cuidado del océano también se expresa en nuestro respeto a los recursos marinos. En Iberostar, esto se traduce en avanzar hacia un abastecimiento de pescado y marisco de fuentes responsables, que ya representa más del 90% a nivel global y alcanza el 100% en México. Además, desde 2019 retiramos de nuestra cadena de suministro las especies amenazadas o en lista roja.
Incorporar criterios de trazabilidad, diversificar especies y colaborar con comunidades pesqueras forma parte de nuestra manera de proteger los espacios naturales y generar valor compartido en las localidades costeras.
Proteger el mar desde cada destino
La protección del océano requiere también colaborar en los destinos donde operamos. En Iberostar trabajamos con administraciones, entidades científicas, organizaciones locales y comunidades para impulsar soluciones fundamentadas en la ciencia y que contribuyan a conservar la biodiversidad y el destino.
Un ejemplo de este enfoque es el trabajo desarrollado en Jamaica, donde colaboramos con la comunidad pesquera de Grange Pen y actores locales en la cogestión de un santuario marino orientado a proteger los ambientes naturales y favorecer la recuperación del hábitat y la biomasa de peces. También en Quintana Roo participamos, junto a GIZ y The Nature Conservancy, en iniciativas de restauración de dunas costeras. Ambas iniciativas reflejan cómo la colaboración entre el sector turístico, el territorio y las instituciones puede generar valor ambiental y social en los territorios.
El Día Mundial de los Océanos nos invita a recordar que el mar es una realidad viva de la que dependemos. La naturaleza da vida, identidad y prosperidad a los territorios y a las comunidades que viven en ellos. Por eso, desde Iberostar reconocemos el incalculable valor del capital natural que nos rodea y trabajamos para protegerlos, avanzando hacia un modelo de turismo que contribuya de forma positiva a la naturaleza y al futuro de los destinos. Porque cuando el turismo cuida el océano, también cuida su propio futuro.
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