En un contexto marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la creciente demanda de perfiles especializados, la gestión de personas se convierte en un factor decisivo para que las organizaciones mantengan su capacidad de innovación. Para Lilly, que celebra 150 años de trayectoria, esta transformación pasa por incorporar nuevas tecnologías sin perder de vista el desarrollo, la inclusión y el bienestar de sus profesionales.
- 1. Lilly celebra 150 años de historia en un momento de profunda transformación tecnológica. ¿Cómo está evolucionando la gestión de personas para adaptarse a un entorno marcado por la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización?
- 2. La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar en las organizaciones. ¿Qué impacto está teniendo esta tecnología en el día a día de los profesionales de Lilly y cómo les estáis acompañando en este proceso de cambio?
- 3. La demanda de perfiles especializados en datos, IA y capacidades digitales sigue creciendo. ¿Qué estrategias está desarrollando Lilly para atraer, desarrollar y fidelizar este talento clave para el futuro?
- 4. En un contexto en el que el aprendizaje continuo se ha convertido en una necesidad, ¿cómo fomenta Lilly la formación, el reskilling y el desarrollo profesional de sus equipos?
- 5. Los modelos de liderazgo están evolucionando hacia enfoques más colaborativos y centrados en las personas. ¿Qué características definen hoy al liderazgo en Lilly y cuáles considera que serán esenciales en los próximos años?
- 6. España se ha consolidado como un mercado estratégico para Lilly, con importantes inversiones y nuevos proyectos. ¿Qué papel juega el talento en el crecimiento, la innovación y la competitividad de la compañía?
- 7. Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los lectores de Corresponsables sobre el papel de las personas, el talento y la innovación en la construcción de un futuro más sostenible y saludable?
En esta entrevista con Corresponsables, Abel Pérez, Director de Recursos Humanos de Lilly, analiza cómo está evolucionando la compañía hacia estructuras más ágiles, modelos de liderazgo basados en la mentoría y una cultura de aprendizaje continuo. También aborda el papel estratégico del talento en el crecimiento de Lilly en España, la creación de empleo cualificado y la necesidad de construir entornos donde las personas puedan desarrollarse, aportar valor y vincular su trabajo con la mejora de la salud de la sociedad.
1. Lilly celebra 150 años de historia en un momento de profunda transformación tecnológica. ¿Cómo está evolucionando la gestión de personas para adaptarse a un entorno marcado por la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización?
Estos 150 años nos han enseñado que la capacidad de adaptación es lo que permite a una organización seguir siendo relevante, y eso es precisamente lo que nos exige hoy la transformación tecnológica. Esta está impulsando nuevas formas de trabajar y de organizar los equipos. Cada vez vemos estructuras más ágiles, menos jerárquicas y con una toma de decisiones más cercana a quienes desarrollan el trabajo. En este contexto, la gestión de personas debe facilitar que las organizaciones respondan con rapidez a los cambios, sin perder de vista el desarrollo de las personas.
En Lilly entendemos que la transformación tecnológica no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en preparar a las personas para desenvolverse en un entorno que evoluciona constantemente. Por ello, nuestro objetivo no es responder a los nuevos retos sustituyendo talento, sino acompañar la evolución de quienes ya forman parte de la organización y ofrecerles oportunidades para seguir creciendo profesionalmente. La tecnología transforma los roles y la forma de trabajar, pero las personas siguen siendo el elemento central de nuestra actividad.
2. La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar en las organizaciones. ¿Qué impacto está teniendo esta tecnología en el día a día de los profesionales de Lilly y cómo les estáis acompañando en este proceso de cambio?
Aunque todavía es pronto para medir todo el alcance que tendrá la inteligencia artificial, ya estamos viendo cómo puede ayudar a simplificar determinadas tareas y liberar tiempo para dedicarlo a actividades de mayor valor añadido.
En este proceso de cambio, la compañía está poniendo a disposición de toda la plantilla recursos y herramientas de formación para facilitar la adopción de estas tecnologías. Un aspecto especialmente importante es asegurar que este proceso se produzca de forma inclusiva y que no genere brechas entre generaciones. Nuestra experiencia está siendo muy positiva, con profesionales de distintas edades y formaciones, incorporando estas herramientas de manera natural y compartiendo aprendizajes.
3. La demanda de perfiles especializados en datos, IA y capacidades digitales sigue creciendo. ¿Qué estrategias está desarrollando Lilly para atraer, desarrollar y fidelizar este talento clave para el futuro?
El nivel de exigencia aumenta de forma progresiva cada año, lo que amplía el espectro de perfiles y capacidades que necesitamos incorporar para seguir siendo competitivos. En este contexto, seguimos incorporando profesionales con conocimientos especializados que nos ayuden a responder a los nuevos retos del entorno. Sin embargo, para nosotros el mayor desafío está en desarrollar el talento que ya forma parte de la organización. Nuestra filosofía siempre ha sido apostar por el crecimiento interno y ofrecer oportunidades para que las personas evolucionen profesionalmente a lo largo de toda su trayectoria.
4. En un contexto en el que el aprendizaje continuo se ha convertido en una necesidad, ¿cómo fomenta Lilly la formación, el reskilling y el desarrollo profesional de sus equipos?
El ritmo al que evolucionan las herramientas y las capacidades necesarias para desempeñar muchos puestos exige que el aprendizaje forme parte del trabajo diario. Por eso, entendemos el desarrollo profesional como un proceso continuo y compartido entre la organización y cada profesional.
La compañía proporciona orientación, programas de desarrollo y planificación de sucesión, pero también fomenta que cada persona participe activamente en las decisiones sobre su futuro profesional.
En este sentido, en Lilly promovemos que las personas tengan un papel activo en la construcción de su carrera. Todas las oportunidades profesionales se publican internamente antes de abrirse al mercado, de modo que cualquier empleado pueda optar voluntariamente a nuevos retos y experiencias.
5. Los modelos de liderazgo están evolucionando hacia enfoques más colaborativos y centrados en las personas. ¿Qué características definen hoy al liderazgo en Lilly y cuáles considera que serán esenciales en los próximos años?
Uno de los grandes desafíos actuales es la velocidad del cambio. Los entornos son cada vez más dinámicos y eso exige líderes capaces de adaptarse, revisar prioridades y acompañar a los equipos en contextos de incertidumbre.
Nosotros entendemos el liderazgo como una capacidad para desarrollar personas. Trabajamos con la idea de adaptar el acompañamiento a las necesidades de cada profesional, teniendo en cuenta su experiencia, su nivel de autonomía y el momento en el que se encuentra dentro de su trayectoria.
Por ello, el papel del líder evoluciona cada vez más hacia funciones de mentoría y coaching. Más que indicar un único camino, se trata de ayudar a las personas a identificar oportunidades, desarrollar su potencial y afrontar nuevos retos, siempre desde los valores que forman parte de nuestra cultura: respeto por las personas, integridad y excelencia.
6. España se ha consolidado como un mercado estratégico para Lilly, con importantes inversiones y nuevos proyectos. ¿Qué papel juega el talento en el crecimiento, la innovación y la competitividad de la compañía?
El talento es un elemento fundamental para una compañía cuya actividad está estrechamente vinculada a la innovación. Cuando hablamos de crecimiento, inversión o nuevos proyectos, en realidad estamos hablando también de personas capaces de hacerlos posibles.
España desempeña un papel estratégico para Lilly y eso se refleja en iniciativas como la ampliación de la capacidad productiva de nuestra planta de Alcobendas. Este proyecto supondrá la creación de 75 nuevos puestos de trabajo altamente cualificados vinculados a la fabricación de tratamientos avanzados y a capacidades cada vez más demandadas, como la automatización, la robótica o la inteligencia artificial.
Sin embargo, la competitividad no depende únicamente de atraer nuevo talento. También exige ser capaces de desarrollarlo y fidelizarlo en el largo plazo. Por eso, trabajamos para ofrecer un entorno donde las personas encuentren oportunidades de crecimiento profesional, puedan desarrollar todo su potencial y quieran construir su trayectoria dentro de la compañía.
En definitiva, el talento no es solo una consecuencia del crecimiento de Lilly en España; es uno de los factores que lo hacen posible y que nos permite seguir contribuyendo al desarrollo científico, industrial y económico de nuestro entorno.
7. Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los lectores de Corresponsables sobre el papel de las personas, el talento y la innovación en la construcción de un futuro más sostenible y saludable?
En un año en el que celebramos nuestro 150 aniversario, esta pregunta cobra un significado especial. Si tuviera que resumirlo en una idea, diría que el verdadero diferencial de una organización no está en lo que dice sobre las personas, sino en su capacidad para demostrarlo a lo largo del tiempo.
En Lilly contamos con una rotación voluntaria cercana al 2%. Más allá de la cifra, lo importante es lo que representa: que muchas personas deciden desarrollar aquí una parte muy relevante de su vida profesional porque encuentran oportunidades para crecer, acompañamiento en su desarrollo y una cultura basada en el respeto, la integridad y la excelencia.
Creo que existe una relación directa entre esa forma de entender a las personas y la capacidad de construir un futuro más Sostenible y saludable. Los grandes avances científicos y tecnológicos no ocurren de manera aislada, sino que son el resultado del talento, la experiencia y el compromiso de equipos que trabajan durante años para responder a algunos de los principales retos de salud de nuestro tiempo.
Por eso, cuando hablamos de innovación, hablamos también de personas. De crear entornos donde el talento quiera quedarse, desarrollarse y aportar lo mejor de sí mismo. Porque son las personas quienes convierten el conocimiento en soluciones para los pacientes y quienes hacen posible que el impacto de una compañía trascienda sus propios límites y contribuya al bienestar de la sociedad.
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