Aurelio Fernández, vicepresidente de Immunotec para Europa, comparte en esta entrevista con Corresponsables cómo la compañía sitúa la ética, la integridad y la confianza en el centro de su estrategia de crecimiento. Para la empresa, el cumplimiento normativo, la transparencia y el respeto por las personas constituyen la base sobre la que construir un negocio sostenible y duradero.
- ¿Qué papel desempeñan la ética y la integridad en la estrategia de Immunotec en Europa?
- Su Código de Conducta establece principios como la profesionalidad, la honradez, la equidad o la objetividad. ¿Cómo consiguen que estos valores formen parte de la toma de decisiones y de la cultura diaria de la compañía?
- La compañía pone un especial énfasis en la prevención de la corrupción y los conflictos de interés. ¿Qué mecanismos consideran más eficaces para garantizar una cultura de cumplimiento que vaya más allá de las obligaciones legales?
- En el ámbito social, Immunotec apuesta por un entorno de trabajo basado en la diversidad, la inclusión y el respeto a la individualidad. ¿Qué iniciativas destacaría para convertir estos principios en una realidad dentro de la organización?
- La transparencia requiere que los profesionales puedan comunicar cualquier irregularidad sin temor a represalias. ¿Cómo trabajan para generar una cultura de confianza en la que las personas se sientan seguras para alzar la voz cuando sea necesario?
- Su compañía tiene el compromiso de proteger el medio ambiente y minimizar el impacto sobre los ecosistemas. ¿Cómo se traduce este compromiso en la actividad y en la estrategia de crecimiento de Immunotec en Europa?
- Como vicepresidente de Immunotec en Europa, ¿cuáles considera que serán los principales retos y oportunidades para seguir fortaleciendo el desempeño ESG de la compañía en los próximos años?
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Immunotec es una compañía internacional especializada en investigación, desarrollo y comercialización de soluciones nutricionales orientadas al bienestar y al apoyo del sistema inmunitario. Con décadas de investigación científica, la empresa centra buena parte de su actividad en el desarrollo de productos basados en el glutatión y en la innovación en nutrición celular, con presencia en numerosos mercados internacionales.
Durante la entrevista, Aurelio Fernández explica cómo Immunotec traslada estos valores a su actividad diaria, desde la prevención de la corrupción y la promoción de una cultura ética hasta el impulso de la diversidad, la inclusión y la protección del medioambiente. Además, aborda los principales retos ESG de la compañía y defiende que la confianza y el liderazgo basado en el ejemplo son claves para construir un crecimiento sostenible.
¿Qué papel desempeñan la ética y la integridad en la estrategia de Immunotec en Europa?
En Immunotec creemos que la confianza es el activo más valioso que puede tener una compañía.
Es una confianza que construimos cada día con decisiones responsables y con una forma de actuar coherente. Por eso, la ética y la integridad no son un área independiente de nuestra estrategia, sino el fundamento sobre el que se desarrolla nuestro negocio.
Estamos presentes en muchos países y, en particular, en Europa, donde los clientes, colaboradores y autoridades son especialmente exigentes en materia de transparencia y responsabilidad. Como compañía, pensamos que para que el crecimiento sea sostenible y duradero tiene que ir siempre acompañado de una conducta íntegra.
Su Código de Conducta establece principios como la profesionalidad, la honradez, la equidad o la objetividad. ¿Cómo consiguen que estos valores formen parte de la toma de decisiones y de la cultura diaria de la compañía?
La primera forma es liderando con el ejemplo. Se habla mucho de distintos estilos de liderazgo en las escuelas de negocio y en otros ámbitos, pero en Immunotec, y en mi caso particular, creemos absolutamente en la importancia de liderar con el ejemplo. Ese es el primer camino.
Queremos que estos principios formen parte de una manera natural de trabajar en toda la organización y, para conseguirlo, nos apoyamos en tres pilares: formación, comunicación y ejemplo.
Nuestro Código de Ética se entrega a todos los colaboradores desde el primer día que se incorporan a la compañía. Además, realizamos formaciones periódicas obligatorias mediante cursos online muy bien estructurados que duran entre 15 y 30 minutos.
En ellos no solo se repasa el Código de Ética de principio a fin, sino que también se plantean ejemplos reales para que las personas comprendan perfectamente cómo aplicar sus principios en cada situación.
Son cursos sencillos, dinámicos y nada aburridos. Al repetirse de forma periódica, ayudan a mantener siempre actualizado tanto el conocimiento como la conducta de todos los colaboradores.
La compañía pone un especial énfasis en la prevención de la corrupción y los conflictos de interés. ¿Qué mecanismos consideran más eficaces para garantizar una cultura de cumplimiento que vaya más allá de las obligaciones legales?
De nuevo, formación, comunicación y ejemplo. Yo soy abogado de formación y, desde el primer curso de la carrera, estudias Derecho Natural. En aquel momento puede parecer una materia muy teórica, pero hay un principio del Derecho Romano que me ha acompañado toda la vida y que sigue siendo plenamente vigente.
Se resume en tres ideas: vivir honestamente, dar a cada uno lo suyo y no dañar a los demás. He intentado aplicar siempre esos principios, tanto en mi vida personal como profesional.
La responsable de la redacción de nuestro Código de Ética también es abogada y hemos hablado muchas veces sobre ello. Ese principio del Derecho Romano inspiró también la elaboración de nuestro código.
Con esa base queremos ir más allá del simple cumplimiento normativo. Al final, esos principios forman parte del Derecho Natural y representan la manera en que una persona debería actuar de forma espontánea. Nuestro objetivo es que, cuando alguien tenga que elegir entre el camino fácil y el camino correcto, de manera natural elija el camino correcto.
Para ello volvemos a apoyarnos en la formación, mediante cursos online similares a los de ética e integridad, de unos 20 o 30 minutos, que repetimos periódicamente. En ellos se plantean situaciones reales en las que cada colaborador debe decidir cómo actuar.
Además, en el plano más práctico, tenemos pequeñas iniciativas que ayudan a reforzar esa cultura. Por ejemplo, en Europa nunca hemos recibido regalos individuales que superen el valor permitido por nuestro código. En Navidad solemos recibir detalles de proveedores, como una botella de vino, un turrón o un jamón. Lo que hacemos es reunir todos esos regalos, preparar lotes y sortearlos entre todo el equipo.
De esa manera, todos reciben exactamente lo mismo, sin importar de qué proveedor proceda cada regalo. Llevamos haciéndolo desde hace seis Navidades y creemos que es una forma sencilla de reforzar la igualdad y evitar cualquier posible conflicto de interés.
En el ámbito social, Immunotec apuesta por un entorno de trabajo basado en la diversidad, la inclusión y el respeto a la individualidad. ¿Qué iniciativas destacaría para convertir estos principios en una realidad dentro de la organización?
Somos una multinacional presente en más de 30 países y eso implica trabajar con personas de orígenes muy diversos, tanto por nacionalidad como por cultura, raza o creencias. Evidentemente, nunca preguntamos por las creencias de las personas; cada uno tiene las que considera oportunas, pero esa diversidad forma parte de nuestra realidad diaria.
En Europa contamos con profesionales procedentes de Perú, Francia, Colombia, Alemania, Italia y España, donde además se encuentra nuestra sede europea.
No solo hablamos de nuestros colaboradores. También contamos con miles de distribuidores en todos los países donde operamos y con perfiles muy diversos. Aproximadamente el 70 % de ellos son mujeres.
Nuestro CEO, Mauricio Domenzain, transmite constantemente un mensaje muy claro que todos tratamos de seguir. Cuando abrimos el ordenador, lo primero que aparece en la pantalla es la palabra Happiness, porque quiere que la felicidad forme parte de la cultura de la compañía.
Pero lo más interesante es cómo entiende ese concepto. Él siempre dice que la felicidad es una decisión que se toma cada día. Cuando uno se levanta por la mañana tiene que decidir ser feliz ese día. Si no toma esa decisión, difícilmente lo conseguirá.
Ese principio de felicidad también implica integrar a todas las personas, independientemente de su edad, origen, género, orientación sexual o cualquier otra condición personal.
Nuestro compromiso, recogido en el Código de Conducta, consiste en crear un entorno donde cada profesional pueda aportar su talento con libertad, sentirse respetado y reconocido, desarrollarse en función de sus capacidades y méritos y, sobre todo, ser él mismo.
Estamos convencidos de que esa es también la mejor forma de que Immunotec alcance su mejor versión.
La transparencia requiere que los profesionales puedan comunicar cualquier irregularidad sin temor a represalias. ¿Cómo trabajan para generar una cultura de confianza en la que las personas se sientan seguras para alzar la voz cuando sea necesario?
Lo primero es asegurar, garantizar y transmitir a las personas que serán escuchadas cuando tengan algo que decir y que, además, estarán protegidas.
Lo fundamental es generar confianza. Sin esa confianza previa, por muchos mecanismos que establezcas, es muy difícil que una persona decida dar el paso y comunicar una situación. Esa es, al menos, mi convicción.
Partiendo de esa base, contamos también con canales específicos para comunicar cualquier posible incumplimiento, en los que garantizamos la confidencialidad y el anonimato. Las represalias están totalmente prohibidas, controladas y se evitan al máximo.
Pero, insisto, sin una cultura de confianza previa es muy difícil que alguien se anime a utilizar esos mecanismos.
En Europa no somos un equipo especialmente grande, lo que favorece una relación muy cercana con cada colaborador. Creo que eso contribuye de forma importante a generar ese clima de confianza y a que las personas sepan que, si algún día fuese necesario, pueden alzar la voz con total tranquilidad.
Por suerte, hasta ahora nunca hemos tenido que enfrentarnos a una situación de este tipo en Europa.
Su compañía tiene el compromiso de proteger el medio ambiente y minimizar el impacto sobre los ecosistemas. ¿Cómo se traduce este compromiso en la actividad y en la estrategia de crecimiento de Immunotec en Europa?
Nuestro compromiso con el medioambiente existe desde hace muchos años. Al menos desde que nuestro actual CEO asumió la dirección de la compañía, hace ya nueve años, este compromiso no ha dejado de reforzarse. Incluso el Consejo de Administración está plenamente implicado en este objetivo.
Hace aproximadamente un año y medio decidimos dar un paso más. Aunque estos principios ya estaban recogidos en nuestro Código de Ética y de Conducta, queríamos trasladarlos a un programa específico que los llevara a la práctica.
Así nació Immpact, un programa cuyo nombre juega con las dos «M» de Immunotec. Comenzamos aplicándolo en nuestros grandes eventos, donde reunimos entre 1.500 y 10.000 personas y, por tanto, se generan numerosos residuos. Posteriormente, extendimos el programa al conjunto de la actividad diaria de la compañía.
Nos aseguramos de que todos los envases generados sean reciclados correctamente y, para ello, colaboramos con empresas especializadas.
Nuestro principal producto es una proteína de muy alta calidad que debe protegerse frente a las altas temperaturas. Por eso no utilizamos los envases plásticos habituales, sino sobres individuales muy específicos que mantienen sus propiedades. Estos sobres no encajan exactamente en los sistemas convencionales de reciclaje, por lo que hemos establecido una alianza con una empresa especializada en el tratamiento de este tipo de materiales.
Disponemos de contenedores específicos tanto en nuestras oficinas como, sobre todo, en los eventos que organizamos. Muchos distribuidores almacenan estos sobres en sus casas y los depositan posteriormente en esos puntos de recogida durante los eventos.
Todo ello forma parte del programa Immpact, cuyo objetivo es contribuir a mejorar las condiciones ambientales de nuestro planeta.
Además, dentro de este mismo programa estamos desarrollando la medición de nuestra huella de carbono global considerando los alcances 1, 2 y 3, que constituyen el estándar más completo para cuantificar las emisiones corporativas. Esto nos permite analizar el impacto generado a lo largo de toda nuestra cadena de valor, que es realmente extensa.
Empieza en una vaca, en una granja de Estados Unidos, donde todos los animales forman parte del programa Grass, orientado al bienestar animal. Este programa no solo regula el cuidado de las vacas, sino también la forma en que se realiza el ordeño y el trato a los terneros.
A partir de ahí comienza todo el proceso: el ordeño, la obtención de la leche, la extracción del suero, el procesamiento, el envasado y la distribución del producto hasta llegar al consumidor final.
Lo que buscamos es medir el impacto ambiental en cada una de esas etapas e ir reduciéndolo mediante acciones concretas, como la recogida y el reciclaje de envases o la mejora continua de todos los procesos.
Como vicepresidente de Immunotec en Europa, ¿cuáles considera que serán los principales retos y oportunidades para seguir fortaleciendo el desempeño ESG de la compañía en los próximos años?
Europa marca el camino en materia de sostenibilidad, transparencia y buen gobierno corporativo. El nivel de exigencia europeo está por encima del de prácticamente cualquier otra región del mundo. Quizá pueda compararse con algunos estados de Estados Unidos, como California, donde también existen estándares muy elevados.
Precisamente, nosotros contamos con una certificación denominada Clean Label, basada en los criterios del Estado de California, que es uno de los más estrictos del mundo en materia de control de metales pesados y seguridad de los productos. Pero, más allá del cumplimiento normativo, nuestro objetivo es seguir fortaleciendo una cultura basada en la ética, el respeto a las personas y la mejora continua.
Queremos integrar estos principios en todas las áreas del negocio y seguir transmitiendo esos valores de vivir honestamente, no dañar a los demás y actuar siempre con integridad. Estamos convencidos de que esos principios son los que realmente permiten que una compañía marque la diferencia.
Creemos que el verdadero liderazgo no se mide únicamente por los resultados económicos, sino también por la confianza que somos capaces de generar. Y esa confianza pasa por mantener los estándares más elevados posibles en materia de ética, valores y principios.
Todo ello sin perder de vista ese mensaje que nos transmite constantemente nuestro CEO: la importancia de decidir cada día ser felices y construir una organización en la que las personas puedan desarrollar todo su potencial.
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