Para una empresa de ingeniería forestal, hablar de sostenibilidad parece una obviedad. Grupo Sylvestris diseña, ejecuta y gestiona proyectos de reforestación a gran escala, restauración ecológica y regeneración de bosques. Su actividad no se limita a plantar árboles: abarca el análisis del terreno, el desarrollo de proyectos de absorción de carbono y la comercialización de los créditos generados, con impacto directo en el entorno natural y social donde actúa.
Precisamente por eso existe un riesgo: dar por hecho que la plantilla ya entiende qué significa la sostenibilidad en la empresa. Que la actividad de una compañía esté vinculada a la sostenibilidad no garantiza que las personas que la hacen posible conozcan sus compromisos, sus derechos y las herramientas a su alcance.
Un primer paso en el sector
Grupo Sylvestris es la primera empresa de su sector en publicar un informe de sostenibilidad conforme al estándar voluntario europeo VSME, un marco pensado para que las pymes informen de manera proporcionada sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza. Dar este paso supone ordenar datos, medir lo que antes no se medía y asumir compromisos de forma pública.
Pero un informe así solo cobra sentido si la plantilla lo reconoce como suyo. Y en una empresa con equipos repartidos entre la oficina y los proyectos sobre el terreno, esa tarea exige un esfuerzo de comunicación interna.
Una cultura, no un departamento
La premisa que guía la comunicación interna es clara: la sostenibilidad en Grupo Sylvestris no es un área aislada, sino una cultura que forma parte de nuestra manera de trabajar cada día, guiada por los valores que nos definen como organización.
Esos valores se reflejan en una visión: llenar el mundo de árboles integrando personas y naturaleza; y en una misión: llevar árboles y empleo a los lugares que más lo necesitan mediante restauraciones forestales a gran escala.
Ambas sitúan a las personas junto al bosque. Por eso, la comunicación interna no se limita al impacto ambiental: también aborda cómo se cuida, protege y escucha a quienes trabajan en la empresa.
Del discurso a las herramientas
Una cultura solo es creíble si se apoya en instrumentos reales que los empleados conozcan y sepan utilizar. Buena parte de la estrategia consiste en dar visibilidad y sentido a los documentos que sostienen el día a día de la organización:
- Plan de igualdad, que traduce el compromiso con la igualdad de oportunidades en medidas concretas.
- Código ético y de conducta, que define cómo actuamos y qué esperamos unos de otros.
- Protocolo de acoso, que establece cómo se previene y se actúa ante conductas inaceptables.
- Canal de denuncias, un cauce seguro para comunicar irregularidades.
- Plan de emergencia, que establece cómo actuar ante situaciones de riesgo.
- Protocolo de ausencias y accidentes laborales, que aclara los pasos que se deben seguir y el apoyo disponible.
En una compañía donde buena parte del trabajo se realiza al aire libre, en entornos naturales y a menudo lejos de la sede, algunos de estos documentos tienen una dimensión muy práctica.
Saber cómo actuar ante una emergencia o un accidente laboral no es un trámite: es parte de la seguridad de cada equipo. Y que cualquier persona sepa cómo acceder al canal de denuncias, independientemente de dónde trabaje, refuerza la confianza en la organización.
Claves para comunicar bien
La experiencia de este proceso deja algunas lecciones que pueden servir a otras organizaciones:
- No dar por sabido lo evidente. Que la empresa trabaje por el clima no significa que todos conozcan sus políticas internas ni su informe de sostenibilidad. Hay que explicarlo.
- Adaptar los canales a cada equipo. Quien trabaja en una oficina y quien trabaja en el monte no acceden a la información del mismo modo. Los mensajes deben llegar a ambos, en formatos y momentos que funcionen para cada uno.
- Traducir el lenguaje técnico. Indicadores, créditos de carbono o estándares de reporte no son términos cotidianos para todos. Los ejemplos del propio trabajo ayudan a hacerlos comprensibles.
- Escuchar tanto como informar. La comunicación interna es un diálogo: los empleados deben poder preguntar, opinar y proponer mejoras.
- Ser coherentes. Nada erosiona más una cultura que la distancia entre lo que se dice y lo que se hace.
El verdadero indicador
Ser pioneros con un informe VSME es motivo de orgullo, pero no es la meta. El indicador que más importa no aparece en ninguna tabla: que cada persona de Grupo Sylvestris entienda que su trabajo, ya sea diseñar un proyecto, coordinar una plantación o gestionar un crédito de carbono, forma parte de una misma misión.
Cuando eso ocurre, el informe deja de ser solo un documento y se convierte en el reflejo de una forma de trabajar compartida: la de una empresa que quiere llenar el mundo de árboles sin dejar a las personas fuera del paisaje.


