Torres y Carrera y Corresponsables han publicado “El fin de la inocencia”, un informe prospectivo que analiza el futuro de la Sostenibilidad en un escenario marcado por la fragmentación geopolítica, la soberanía económica y la pérdida de consensos globales. El estudio aplica una metodología desarrollada por Torres y Carrera que combina inteligencia colaborativa digital, inteligencia artificial y análisis sistémico para anticipar los principales escenarios que pueden condicionar la evolución de la sostenibilidad en los próximos años.
- «El fin de la inocencia» plantea que la Sostenibilidad entra en una nueva etapa marcada por la geopolítica y la soberanía económica. ¿Qué deberían cambiar las empresas en su forma de entender y gestionar la Sostenibilidad para adaptarse a este nuevo contexto?
- El informe se ha desarrollado mediante una metodología que combina inteligencia colaborativa digital, inteligencia artificial y análisis sistémico. ¿Qué aporta este enfoque frente a los análisis prospectivos tradicionales y cómo puede ayudar a las organizaciones a tomar mejores decisiones?
- Uno de los hallazgos más llamativos es que la gestión eficiente de recursos y residuos aparece como el objetivo ESG con mayor potencial de avance. ¿Por qué precisamente este ámbito logra generar más consenso que otros retos de la Sostenibilidad?
- El informe advierte del riesgo de que la Sostenibilidad mantenga sus discursos y certificaciones mientras pierde capacidad transformadora. ¿Cómo pueden las organizaciones evitar caer en el greenwashing y demostrar un impacto real en un entorno cada vez más complejo?
- Si tuviera que trasladar un único mensaje a los líderes empresariales, responsables de Sostenibilidad y comunicación que leen Corresponsables, ¿cuál sería la principal lección que deja «El fin de la inocencia» para afrontar con éxito la próxima década?
En esta entrevista, Xurxo Torres, Consejero Delegado de Torres y Carrera, reflexiona sobre el papel que deben asumir las empresas ante esta nueva etapa y defiende que las organizaciones tienen “una oportunidad histórica para representar la estabilidad y el rigor”. También advierte sobre el riesgo de una Sostenibilidad reducida a discurso o certificación, y reivindica una comunicación basada en la verdad, el entendimiento y el respeto mutuo: “Nos hemos viciado tanto de la gestión de la percepción y del dominio del relato que la verdad se nos ha escurrido entre los dedos”.
«El fin de la inocencia» plantea que la Sostenibilidad entra en una nueva etapa marcada por la geopolítica y la soberanía económica. ¿Qué deberían cambiar las empresas en su forma de entender y gestionar la Sostenibilidad para adaptarse a este nuevo contexto?
La naturaleza empresarial es pura adaptación. El reto que enfrentan ahora las organizaciones es que la adaptación que se ofrece desde el marco geopolítico es demasiado inestable y volátil. Lo es tanto para las empresas como para la sociedad. En lugar de apostar por el silencio prudente, las organizaciones deberían a empezar a pensar en términos de sociedad y compromiso. Es una oportunidad histórica para representar la estabilidad y el rigor. La empresa es epítome de mejora y superación. No se conforma con lo que es. Trabaja siempre con el objetivo de lo que debe ser. Y en materia de Sostenibilidad toca dar ese paso.
El informe se ha desarrollado mediante una metodología que combina inteligencia colaborativa digital, inteligencia artificial y análisis sistémico. ¿Qué aporta este enfoque frente a los análisis prospectivos tradicionales y cómo puede ayudar a las organizaciones a tomar mejores decisiones?
Lo primero, aclarar que todo es humano. Tanto la inteligencia colaborativa digital como la inteligencia digital. Es cierto que nos amplifican tanto para gestionar un volumen de datos impresionante como para hacerlo en unos tiempos de gestión y precisión que no conocíamos. Sin embargo, no es más que una optimización constante de las conexiones sinápticas de nuestro cerebro. Parece de Perogrullo, pero es conveniente recordarlo. En nuestro caso, además de ese ADN de partida le añadimos inteligencia y sensibilidad humana. La interrelación fluye en una conversación que no deja de crecer y aportar valor. Es fascinante.
Uno de los hallazgos más llamativos es que la gestión eficiente de recursos y residuos aparece como el objetivo ESG con mayor potencial de avance. ¿Por qué precisamente este ámbito logra generar más consenso que otros retos de la Sostenibilidad?
Creo que es un ejemplo perfecto de lo que estábamos hablando. El sistema no define la mejor opción sino la más probable. El peso que aporta ese porcentaje responde a la viabilidad y eficacia que los datos, la IA y nuestras propias aportaciones en términos de contexto, le aportan. Desde esa perspectiva, la gestión eficiente de recursos y residuos nos aterriza en la realidad y nos aleja de otros retos más apetecibles, pero menos probables.
El informe advierte del riesgo de que la Sostenibilidad mantenga sus discursos y certificaciones mientras pierde capacidad transformadora. ¿Cómo pueden las organizaciones evitar caer en el greenwashing y demostrar un impacto real en un entorno cada vez más complejo?
Se trata de creer. Si una organización no es consecuente con su creencia o si la simplifica a un retorno inmediato de beneficios es más que probable que tarde o temprano acabe siendo víctima de su incongruencia. Durante casi un siglo, la comunicación corporativa se ha empleado para influir, persuadir o impactar. La actual cartografía comunicativa no enseña que los subterfugios afloran cada vez más a menudo y más rápido. Consideramos que la mejor forma de conectar con la sociedad es sobre una comunicación de entendimiento y respeto mutuo, Nos hemos viciado tanto de la gestión de la percepción y del dominio del relato que la verdad se nos ha escurrido entre los dedos. Esa verdad es el centro de una comunicación orgánica y mejorada.
Si tuviera que trasladar un único mensaje a los líderes empresariales, responsables de Sostenibilidad y comunicación que leen Corresponsables, ¿cuál sería la principal lección que deja «El fin de la inocencia» para afrontar con éxito la próxima década?
Los referentes no hay que buscarlos fuera, ni en modas ni en tendencias. Tenemos que trabajar más con nuestra voz interior, con perspectiva y trascendencia para aspirar a un legado. Vivimos un mundo con los nervios a flor de piel. Hay que rebajar las pulsaciones y recuperar la hoja de ruta básica: de dónde venimos, a dónde vamos. Y definir, en ese proceso, quienes somos. De verdad.
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