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El verano transforma las zonas costeras. La llegada de visitantes incrementa la actividad en playas, paseos marítimos, comercios y establecimientos hosteleros y, con ella, también crece considerablemente la cantidad de residuos que deben gestionarse. Un aumento que obliga a adaptar los servicios de limpieza y recogida durante los meses de mayor afluencia.
Los datos registrados por Urbaser en algunos de los servicios que gestiona permiten dimensionar este fenómeno. En Santa Pola (Alicante), entre junio y septiembre de 2025 se concentró más del 40% del volumen anual de residuos recogidos. Además, los datos de los últimos tres años reflejan que durante los meses estivales se recoge alrededor de un 30% más de residuos que en otras épocas del año.
El incremento también afecta a determinadas fracciones. Durante el verano se concentra el 38% de los residuos voluminosos recogidos durante todo el año en Santa Pola y cerca del 40% del cartón, especialmente relacionado con el aumento de la actividad comercial.
Más medios para responder al aumento de actividad
El crecimiento de los residuos obliga también a reforzar los servicios. En Santa Pola, la plantilla alcanza las 104 personas en temporada alta, mientras que se incrementan un 30% las rutas de recogida y un 50% los equipos de limpieza con agua.
La adaptación también resulta visible en la playa de la Barceloneta, donde el servicio pasa de una media de 7 operarios y 4 equipos diarios en temporada baja a alcanzar hasta 52 profesionales y 30 equipos al día durante julio y agosto.
Entre junio y septiembre de 2025 se retiraron allí más de 35 toneladas de vidrio, materiales reciclables, papel-cartón y fracción resto. Agosto fue el mes de mayor actividad, con cerca de 16 toneladas recogidas.
La organización del trabajo también cambia para hacer frente a las altas temperaturas. Durante julio y agosto, el turno de mañana en la Barceloneta comienza a las 06:15 horas, 45 minutos antes de lo habitual, mientras que el turno de tarde se inicia a las 16:00 horas para reducir la exposición de los trabajadores durante las horas de máxima insolación.
Latas, botellas, restos de comida, colillas, tapones y pequeños plásticos figuran entre los residuos más habituales en las playas. También se recogen de forma selectiva los residuos generados por los establecimientos de playa y, después de los temporales, pueden aparecer materiales arrastrados por el mar, como ramas, algas, toallitas o plásticos.
Mientras miles de personas disfrutan de sus vacaciones, los servicios de limpieza afrontan así uno de los periodos de mayor exigencia del año, adaptando horarios, reforzando plantillas y ampliando medios para responder al incremento de actividad y mantener en buenas condiciones los espacios costeros.
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