Fundación Vinne nació con la vocación de tender puentes entre empresas y entidades sociales del Tercer Sector, acercando a las compañías servicios profesionalizados que contribuyen a generar cadenas de valor más inclusivas y sostenibles. Cinco años después de su creación, la entidad ha consolidado un modelo basado en la intermediación, la confianza y las alianzas, con un crecimiento sostenido en entidades adheridas, empresas contactadas e impacto económico directo.
- ¿Qué es Fundación Vinne, cómo ha evolucionado y cuál es su ámbito de actuación?
- ¿Qué iniciativas e hitos destacaría?
- ¿Qué importancia tiene la comunicación y las alianzas para Fundación Vinne?
- ¿Cuál es la situación actual de la RSE y sus principales barreras y oportunidades?
- ¿Cuáles son los próximos retos y desafíos de Fundación Vinne?
En esta entrevista, Lluisa Espín Pérez, Directora de Fundación Vinne, reflexiona sobre la evolución de la organización, sus principales iniciativas de impacto social y el papel estratégico de la comunicación para dar visibilidad al Tercer Sector. También analiza el momento actual de la RSE, en el que, defiende, “ya no es suficiente con hacer donaciones o acciones puntuales”, sino que las empresas deben avanzar hacia una integración real de la Responsabilidad Social en su cadena de valor.
¿Qué es Fundación Vinne, cómo ha evolucionado y cuál es su ámbito de actuación?
Fundació Vinne es una organización sin ánimo de lucro cuya misión es conectar o actuar como puente entre empresas privadas y entidades sociales del Tercer Sector. Somos un altavoz de las entidades sociales para que las empresas las conozcan, confíen en ellas y contraten sus servicios, contribuyendo así a construir cadenas de valor más inclusivas y sostenibles.
Respecto a nuestra evolución, en 2025 celebramos nuestro 5º aniversario, y los números hablan por sí solos: hemos pasado de 21 entidades en 2022 a 52 entidades sociales adheridas en 2025. Hemos contactado con más de 139 empresas en el último año, de las cuales 80 han contratado servicios gracias a nuestra intermediación. El impacto económico directo a las entidades sociales adheridas ha sido de 104.470€.
Nuestro ámbito de actuación se centra principalmente en Cataluña, con especial presencia en el área de Sant Cugat del Vallès y Barcelona, aunque tenemos acciones en todo el territorio nacional.
¿Qué iniciativas e hitos destacaría?
Hay varios que merecen mención especial:
Los càterings híbridos son nuestra iniciativa más representativa: eventos en los que combinamos producto social, empresas ordinarias y personas formadas de entidades del Tercer Sector. En 2025 hemos organizado 105 eventos con 7.255 comensales, contratando a 150 personas para estas funciones.
La campaña de Sant Jordi es otra gran palanca: distribuimos 1.608 rosas sociales con presencia en empresas como Fluidra y SC Trade Center, donde personas de inclusión gestionaban el servicio.
Los Lots de Nadal son también un impacto significativo: en 2025 vendimos 574 lotes con caja personalizada y productos elaborados en entidades sociales del tercer sector por personas con discapacidad o en riesgo de exclusión, facturando 16.312,73€.
Un hito formativo importante ha sido el primer curso de camareros para personas con diversidad mental y TEA, realizado en colaboración con Din’s Escola, preparando a los participantes para trabajar en nuestros eventos.
Y como como acto institucional, la participación en la 1ª Jornada d’Impacte Social en Sant Cugat, con más de 140 asistentes, bajo el lema «El valor d’integrar el talent divers a les empreses».
¿Qué importancia tiene la comunicación y las alianzas para Fundación Vinne?
Son absolutamente estratégicas. Sin visibilidad, las entidades sociales no llegan a las empresas, y sin alianzas, la escala de impacto es mucho más limitada.
En comunicación, hemos crecido de forma constante en redes sociales: en Instagram hemos pasado de 837 a 1.013 seguidores, y en LinkedIn de 629 a 757 en un solo año. Nuestro mensaje es claro y potente: «Connectem empreses responsables amb entitats socials imprescindibles.»
En cuanto a alianzas, trabajamos en varios niveles. Con Sant Cugat Empresarial formamos parte de la comisión social y hemos organizado jornadas conjuntas. Con Dale Carnegie tenemos un convenio para formar a técnicos de organizaciones sociales de forma pro bono. En 2025 nos hemos incorporado a la Coordinadora Catalana de Fundacions, lo que nos da mayor representación, acceso a formación y asesoramiento legal. También colaboramos con Pinnae en gestión de voluntariado, y tenemos un business angel, Andreas Holbe, que nos está acompañado en un proyecto de accesibilidad ferroviaria para personas con discapacidad intelectual y autismo. Además, desde 2023 alineamos nuestras acciones con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
¿Cuál es la situación actual de la RSE y sus principales barreras y oportunidades?
La RSE vive un momento de transición: ya no es suficiente con hacer donaciones o acciones puntuales. Las empresas empiezan a entender que la responsabilidad social debe integrarse en su cadena de valor, y ahí es exactamente donde encaja el modelo de Vinne.
La principal barrera sigue siendo el desconocimiento: muchas empresas no saben qué servicios profesionalizados ofrece el Tercer Sector, o tienen prejuicios sobre la calidad. El hecho de que en 2025 el 63,5% de las empresas contactadas quedaran en fase de «conectadas» pero sin llegar a contratar, refleja que todavía hay un camino de madurez por recorrer.
Pero las oportunidades son enormes: la presión regulatoria en materia de ESG, el auge de la reputación corporativa ligada a la inclusión, y una sociedad cada vez más exigente con las empresas en términos de valores así como la incorporación del impacto social dentro de la propia estrategia de la empresa, crean un entorno muy favorable para las entidades.
¿Cuáles son los próximos retos y desafíos de Fundación Vinne?
Nuestra presidenta Eulàlia Planes Corts lo resume bien en la memoria del 2025, que ha sido un año de acción pero también de reflexión y ordenación interna. Los retos que se desprenden son varios:
Consolidar la sostenibilidad económica, diversificando más allá de los ingresos por actividad (88,4%) hacia un mayor peso de donaciones y fondos.
Escalar el impacto: pasar de conectar a contratar. Mejorar la tasa de conversión actual con mayor acompañamiento a las empresas y mayor demostración del valor que aportan las entidades sociales.
Innovar en nuevas líneas: el proyecto de accesibilidad en el entorno ferroviario y el programa piloto «Jo Sumo» con personas del espectro autista apuntan hacia nuevos territorios de impacto.
Fortalecer la estructura interna: la creación de comisiones de trabajo dentro del Patronat y los grupos de trabajo especializados (económico, comunicación, social, documental…) es la apuesta para tener una gobernanza más estratégica y menos operativa.
Y finalmente, crecer en visibilidad y alianzas, aprovechando la incorporación a la Coordinadora Catalana de Fundacions y la consolidación de su presencia en ferias como Construmat o Piscina & Wellness.
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