Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día?
En Nasas tenemos claro que el propósito debe ser real, no cosmético. Por eso nos encanta el paso legal que hay que dar como empresa Bcorp: modificar nuestros estatutos para blindar jurídicamente ese compromiso de impacto positivo.
- Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día?
- En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
- Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
- Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
- ¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizaje para influir en vuestra cadena de valor?
Uno de los cambios más recientes que hemos implantado es el «Semáforo ESG», un protocolo de 20 puntos de control que el equipo cumplimenta para evaluar de forma conjunta la sostenibilidad de cada campaña. En su estreno medimos cuatro grandes proyectos y todos obtuvieron una calificación de «Alta». Y hemos incorporado una figura específica encargada de revisar todas las campañas para asegurar el uso de un lenguaje no sexista e inclusivo.
Además, introdujimos cambios de gobernanza para escuchar a la plantilla, como un Buzón Digital de Sugerencias confidencial y evaluaciones entre pares con feedback 360o anual.
En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
Yo creo que, ante la crisis climática y el aluvión normativo, la clave es adelantarse, no ir a remolque. El enfoque B Corp nos impulsa a ser proactivos.
Por ejemplo, en la gestión ambiental: registramos nuestra huella en el Ministerio (MITECO) y acabamos de solicitar el sello oficial «CÁLCULO + REDUZCO» tras bajar un 2,04% la intensidad de nuestras emisiones en el último trienio. Lo más importante: lo logramos en pleno crecimiento de la agencia. Hemos crecido en facturación, sin embargo, hemos disminuido el impacto ambiental. Además, usamos energía 100% renovable desde 2022, hemos reformado nuestra oficina para hacerla más eficiente, y compensamos la huella repoblando montes de Galicia.
¿Y ante la incertidumbre económica? La mejor receta de resiliencia es cuidar la confianza de quienes te sostienen. De nuestro equipo —que valora el clima laboral con un 9,2 sobre 10 — y de nuestros clientes más longevos con los que ya cumplimos más de una década compartida y que en la última encuesta nos puntuaron con una valoración media de 4,8 puntos sobre 5.
Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
La verdad es que, para una agencia como la nuestra, la gestión de la sostenibilidad interna resulta un terreno algo más manejable por nuestra naturaleza digital. Por ejemplo, avanzar hacia el Residuo Cero a través de iniciativas como la digitalización documental, es un camino ya interiorizado. En cambio, el verdadero desafío, el que exige una transformación cultural más profunda, está de puertas hacia fuera: en la cadena de valor.
Por ejemplo, con los proveedores: que compartan criterios éticos, adopten flujos de trabajo digitales o eliminen componentes tóxicos requiere un esfuerzo continuo de pedagogía comercial y colaboración mutua. Y si miramos a nuestro sector, el de la publicidad, el gran reto es aplicar una mirada responsable a la comunicación de las marcas, consiguiendo que la creatividad genere valor social real y actúe como motor de concienciación.
Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
Al final, como agencia de comunicación, sabemos bien que hoy en día la única forma de mantener una credibilidad real es la honestidad radical: mostrar los datos tal y como son, con sus luces y sus sombras.
Por ejemplo, en nuestra última Memoria de Sostenibilidad explicamos de manera abierta que la intensidad de nuestra huella de carbono había aumentado un 10,83%. No intentamos maquillar el dato; contamos con naturalidad que era consecuencia directa de haber ampliado el equipo técnico y de habernos mudado al nuevo espacio. Al compartir de forma transparente tanto el incremento como nuestra vía para gestionarlo, demostramos que la sostenibilidad no es una meta fija donde todo es perfecto, sino un proceso continuo de aprendizaje y responsabilidad compartida.
¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizaje para influir en vuestra cadena de valor?
A nivel operativo, el paso más visible fue mudarnos a las nuevas oficinas, rehabilitadas bajo criterios de eficiencia energética y espacios saludables. Pero, en lo cultural, lo verdaderamente profundo es que la sostenibilidad ya forma parte indispensable de nuestra identidad.
Todo este aprendizaje interno lo proyectamos hacia fuera, entre otras maneras, a través de nuestra Política de Compras Sostenibles influyendo de forma directa en nuestra cadena de valor. Por ejemplo, en 2025 logramos que el 75,89% de nuestros proveedores fuesen locales —a menos de 80 km—, lo que significa que el 72% de nuestra facturación se reinvierte directamente en la economía de proximidad. Además, multiplicamos este impacto a través del «Proyecto Probono» para entidades sociales o diseñando campañas con un claro propósito de dinamización social y lingüística en nuestro entorno.
Esta entrevista forma parte del Dosier Corresponsables – B Corp: Empresas con propósito


